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El CEO de Berkshire ve en la IA un filón para su negocio de energía

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El CEO de Berkshire ve en la IA un filón para su negocio de energía

Greg Abel, CEO de Berkshire Hathaway, asegura que la demanda eléctrica de los centros de datos de IA abre una vía de crecimiento para su filial energética, después de que el conglomerado convirtiera a Alphabet en su tercera mayor participación.

El consejero delegado de Berkshire Hathaway, Greg Abel, aseguró este miércoles que el negocio de energía del conglomerado tiene "oportunidades significativas" por delante gracias al despliegue de centros de datos de inteligencia artificial (IA). Lo dijo en una entrevista en CNBC, después de que Berkshire convirtiera a Alphabet —la matriz de Google— en su tercera mayor participación en bolsa.

Abel explicó que ve a Google como un "actor importante" en IA, un factor que llevó a él y al presidente del consejo, Warren Buffett, a autorizar una inversión adicional de 10.000 millones de dólares hace tres meses. El propio Abel se atribuyó el mérito de haber ejecutado esa compra con un descuento del 6,5% sobre el precio de las acciones de Alphabet, mientras que Buffett había iniciado la posición el año pasado.

Más allá de la tecnológica, el ejecutivo señaló que el negocio energético de Berkshire también puede salir beneficiado del auge de la IA, por la enorme cantidad de electricidad que consumen los centros de datos. Según sus estimaciones, en Iowa, donde tiene su base Berkshire Hathaway Energy, alrededor del 8% de la carga eléctrica del año pasado procedía ya de centros de datos.

"Siempre he tenido la fuerte convicción de que la energía sería el cuello de botella", dijo Abel, que ve esta situación como "una oportunidad significativa" para Berkshire y su filial energética. En otras palabras, el apetito eléctrico de la IA no es solo un reto para las redes, sino también una fuente de ingresos para las utilities que sean capaces de dar respuesta a esa demanda.

El análisis de Salseo

  • La jugada de Berkshire con Alphabet no es solo una apuesta por la IA: es también una apuesta indirecta por la infraestructura eléctrica. Abel conecta ambos mundos al señalar que los centros de datos necesitan electricidad, y su filial energética es precisamente la que puede suministrarla.
  • El dato del 8% de la carga en Iowa es la prueba concreta de que la demanda de los centros de datos ya está aquí. No es una previsión: es consumo real del año pasado, lo que da a Berkshire Hathaway Energy una visibilidad de ingresos que pocas utilities tienen.
  • Cuidado con la otra cara de la moneda: si la energía es el 'cuello de botella', Berkshire puede ganar, pero también puede encontrarse con límites de capacidad. La pregunta clave es si invertirá lo bastante rápido en generación y redes para aprovechar la oportunidad sin quedarse corto.
  • El descuento del 6,5% al comprar Alphabet refuerza la imagen de Berkshire como inversor paciente que aprovecha las caídas. Para el inversor particular, la señal es que los grandes jugadores siguen viendo valor en la IA, pero también en el negocio eléctrico que la sostiene.

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Fuente: Reuters