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Bernstein busca a los ganadores de la IA fuera de la IA: quién resuelve los cuellos de botella

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Bernstein busca a los ganadores de la IA fuera de la IA: quién resuelve los cuellos de botella

Chad Dillard, analista sénior de Bernstein, pasa por 'Power Lunch' de CNBC para hablar de los cuellos de botella de la industria de la inteligencia artificial y de las compañías que pueden salir ganando al resolverlos, aunque no sean empresas de IA.

La conversación de esta semana en la CNBC vuelve a poner sobre la mesa una idea que lleva meses rondando en las carteras: puede que los grandes ganadores de la fiebre de la inteligencia artificial no sean las empresas que hacen IA, sino las que hacen posible que funcione. Chad Dillard, analista sénior de la casa de análisis Bernstein, pasó por el programa 'Power Lunch' para repasar los cuellos de botella que está arrastrando el sector y señalar qué tipo de compañías están en posición de beneficiarse de resolverlos.

La tesis de fondo es sencilla de explicar aunque no sea fácil de ejecutar: cuando una tecnología crece muy rápido, el dinero no se reparte de forma uniforme por toda la cadena. Primero se llena el eslabón más evidente (los chips y el software) y, a medida que ese tramo se satura, el gasto se desborda hacia todo lo que hace falta para que esos sistemas funcionen de verdad: más capacidad de cómputo, más centros de datos, más suministro eléctrico, más refrigeración, más transporte y más componentes especializados. Ahí es donde aparecen los llamados 'cuellos de botella', y quien los desatasca suele cobrar por ello.

El matiz interesante del planteamiento es el de mirar 'fuera de la IA'. Las compañías puramente de inteligencia artificial ya cotizan con unas expectativas altísimas y con el foco de todo el mercado encima, así que cualquier decepción se paga cara. En cambio, hay empresas de sectores menos llamativos que se han convertido en proveedores imprescindibles de esa infraestructura y que, en muchos casos, no dependen de un único cliente ni de un único producto. Ese es el tipo de perfil que Dillard sitúa en el punto de mira.

Conviene recordar que se trata de una opinión de analista en televisión, no de un anuncio de resultados ni de un movimiento corporativo: aquí no hay cifras nuevas ni una operación concreta que valorar. Lo que sí deja el segmento es un marco útil para leer las próximas semanas del sector: la pelea por el valor añadido se está desplazando desde quien entrena los modelos hacia quien pone los cables, la energía y los equipos que los sostienen.

El análisis de Salseo

  • El mecanismo que hay detrás es un traslado del gasto, no un simple cambio de moda: cuando los chips y el software dejan de ser la única pieza escasa, el dinero que las grandes tecnológicas destinan a IA se desborda hacia proveedores de infraestructura menos glamurosos, que son los que acaban capturando ese gasto extra.
  • La expresión 'fuera de la IA' también es una advertencia de valoración: las compañías puramente de IA cotizan con expectativas tan exigentes que necesitan sorprender de forma constante, mientras que un proveedor industrial o energético con contratos firmados puede subir sin que el mercado le exija crecer a triple dígito.
  • La señal concreta que hay que vigilar no es una frase de un analista, sino los pedidos y la cartera de contratos de los proveedores de infraestructura y el ritmo de inversión (capex) de los grandes centros de datos: si esa inversión se mantiene, el traslado de valor continúa; si se enfría, se nota primero en este eslabón.
  • Ojo con la lectura contraria: comprar 'lo que rodea a la IA' no es una apuesta segura. Muchas de estas empresas son cíclicas y su negocio depende de que la inversión siga creciendo; si el ciclo se gira, los que van por detrás de la IA suelen caer con más fuerza precisamente por haber subido con el halo del sector.

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