Financiación

Bit Origin (hoy SANGRIX) compra más de 40 millones de dogecoin para su tesorería

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Bit Origin (hoy SANGRIX) compra más de 40 millones de dogecoin para su tesorería

La minera de criptomonedas Bit Origin, que hoy cotiza como SANGRIX INC. (SGRX), estrena su estrategia de tesorería de activos digitales con la compra de 40,5 millones de dogecoin y una línea de financiación de hasta 500 millones de dólares. La propia empresa ya ha ido deshaciendo el plan para financiar su giro hacia la inteligencia artificial.

La minera de criptomonedas Bit Origin —hoy conocida como SANGRIX INC. (SGRX) tras cambiar de nombre— anunció el 21 de julio de 2025 la compra inicial de unos 40,5 millones de dogecoin (DOGE). Se trata de la primera adquisición dentro de su iniciativa de tesorería de activos digitales, un plan que la compañía respalda con líneas de financiación de hasta 500 millones de dólares anunciadas con anterioridad. Con este movimiento, la empresa que cotiza en el Nasdaq se suma a la moda de las compañías que acumulan criptomonedas en su balance para dar a sus accionistas exposición indirecta al sector.

Los números concretos del anuncio son estos: a 21 de julio de 2025 la compañía declaraba 40.543.745 dogecoin en cartera, a un coste medio de unos 0,2466 dólares por moneda, lo que sitúa el desembolso inicial cerca de los 10 millones de dólares. Además, la empresa presenta una métrica propia, el «dogecoin por acción» (DPS), de aproximadamente 0,69: se calcula dividiendo las monedas en cartera entre el total de acciones ordinarias Clase A y Clase B en circulación a 18 de abril de 2025, según su último informe publicado. Es una forma de que el inversor sepa qué trozo de la tesorería cripto le corresponde, sobre el papel, por cada título que posee.

El consejero delegado y presidente, Jinghai Jiang, lo resumió con un «nuestro nuevo origen ha comenzado». Según explicó, su experiencia en minería les hace entender los equilibrios de los sistemas de prueba de trabajo (el mecanismo que sostiene redes como Bitcoin o la propia Dogecoin) y creen que el potencial del dogecoin para los micropagos está cerca de un punto de inflexión, empujado por el renovado trabajo de los desarrolladores y el creciente interés institucional en la tokenización. La empresa reconoce el origen cultural de la moneda —el famoso meme del perro— como algo que le ha dado liquidez y fama global, y sostiene que las condiciones actuales de mercado encajan con su evolución hacia las finanzas descentralizadas.

Conviene poner la cifra en perspectiva: 40 millones de dogecoin suenan a mucho, pero a los precios manejados suponen unos 10 millones de dólares, una cantidad modesta comparada con la línea de financiación de hasta 500 millones que la compañía dice tener disponible. El comunicado no detalla cómo piensa pagar esas compras (si con deuda, con bonos convertibles o ampliando capital), y ahí está buena parte del riesgo: si se emiten acciones nuevas para comprar criptomonedas, los accionistas actuales verían diluida su participación. A eso se suma la propia naturaleza del dogecoin, una moneda nacida como broma, muy sensible al sentimiento del mercado y al dinero minorista, que puede subir o bajar mucho en poco tiempo y arrastrar con ella el valor contable de la empresa.

De hecho, el propio rastro de la compañía apunta a que el plan ha ido mutando. En comunicados posteriores la empresa ya aparece como SANGRIX INC. (SGRX), con una nueva web y logotipo que subrayan su transición hacia la infraestructura de inteligencia artificial, y ha vendido 3 millones de dogecoin para reforzar su liquidez y financiar ese giro. Es decir, la tesorería de dogecoin que se estrenó con bombo pasó de ser el centro de la estrategia a una fuente de caja para otro negocio. Para el inversor, la lección es clara: cuando una empresa pequeña anuncia una gran apuesta por una criptomoneda, conviene mirar quién paga la fiesta y si el plan sobrevive al primer cambio de rumbo.

El análisis de Salseo

  • El «dogecoin por acción» (0,69) es la métrica que la empresa quiere que mires: permite comparar la cripto que hay detrás de cada título, igual que las compañías de bitcoin usan los satoshis por acción. La clave está en si esa cifra sube comprando monedas con caja o solo emitiendo acciones nuevas; en el segundo caso, el accionista tiene más dogecoin en papel pero una porción menor de la empresa.
  • La cifra que de verdad importa no son los 40 millones de DOGE (unos 10 millones de dólares), sino la línea de financiación de hasta 500 millones que la empresa dice tener disponible: es unas 50 veces mayor que la compra inicial. Cómo se articule esa financiación (deuda, convertibles, ampliación de capital) decidirá si esto crea valor o diluye a los accionistas, y el comunicado no lo aclara.
  • El dogecoin añade una capa extra de volatilidad a un negocio —la minería de cripto— que ya es cíclico y depende del precio de las monedas. Si DOGE cae con fuerza, la compañía tendrá que anotar pérdidas contables por su tesorería justo cuando sus márgenes de minero ya van apretados: un doble golpe al balance.
  • La lectura contraria la da la propia compañía: hoy se llama SANGRIX, presume de giro hacia la infraestructura de IA y ya ha vendido 3 millones de DOGE para ganar liquidez. Señal concreta a vigilar: si acaba deshaciendo el resto de la tesorería, quedará claro que la estrategia del dogecoin fue más una operación de atención mediática y de financiación que un plan de largo plazo.

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