Bit Origin presume de oportunidad en IA y prepara 16 servidores NVIDIA B300 en Malasia

La compañía cotizada Bit Origin saca pecho de las previsiones de gasto mundial en infraestructura de IA para justificar su apuesta por 16 servidores NVIDIA Blackwell B300 que aún no ha recibido ni instalado.
Bit Origin Ltd (NASDAQ: BTOG), compañía con sede en Singapur centrada en infraestructura de computación para inteligencia artificial, activos digitales y estrategias basadas en blockchain, ha publicado una actualización para dar contexto a su apuesta por el hardware de aceleración. El anuncio no trae cuentas nuevas ni contratos recién firmados: lo que hace es apoyarse en previsiones de terceros para justificar su inversión en servidores de cómputo acelerado y explicar cómo piensa comercializar los equipos NVIDIA Blackwell B300 que ya anunció en su día.
El argumento de fondo son las proyecciones de International Data Corporation (IDC): el gasto mundial en infraestructura de IA alcanzaría unos 497.000 millones de dólares en 2026, un 53% más que en 2025, y superaría el billón de dólares en 2029, con un crecimiento medio anual cercano al 31% entre 2025 y 2029. Dentro de ese pastel, los servidores acelerados —los que llevan GPU, el motor de la IA— crecerían a un ritmo medio anual del 42% y concentrarían más del 95% del gasto en infraestructura de servidores para IA al final del periodo. La compañía añade como termómetro del sector que NVIDIA declaró unos ingresos récord de 75.200 millones de dólares en su negocio de centros de datos en el trimestre cerrado el 26 de abril de 2026, un 21% más que el trimestre anterior. Eso sí, Bit Origin deja claro que las cifras de NVIDIA solo se usan como indicador de la demanda general y no dicen nada sobre sus propios resultados.
La parte concreta del plan pasa por Malasia. Allí espera desplegar su primera infraestructura basada en los NVIDIA Blackwell B300. La compañía destaca que el país se está colocando como destino relevante para la inversión en centros de datos y nube: según la autoridad de desarrollo de inversiones malasia (MIDA), entre 2021 y mediados de 2025 se aprobaron unos 144.400 millones de ringgit (unos 35.300 millones de dólares) en inversiones de centros de datos y computación en la nube. MIDA también maneja proyecciones de que el mercado malasio de centros de datos pase de unos 4.040 millones de dólares en 2024 a unos 13.570 millones en 2030, un crecimiento anual estimado del 22,38%. Bit Origin sostiene que ese ecosistema es un entorno operativo adecuado para su despliegue, aunque reconoce que las cifras de mercado no garantizan que vaya a haber demanda para sus servicios ni que el equipo funcione comercialmente.
En cuanto a los equipos en sí, la compañía compró 16 servidores NVIDIA Blackwell B300 junto con acuerdos ya cerrados de despliegue con clientes y de alojamiento en centros de datos. Los servidores todavía no se han entregado ni instalado: se esperan para el tercer trimestre de 2026 y se ubicarían en unas instalaciones en Malasia. Para operarlos, Bit Origin firmó un acuerdo de gestión a cinco años con un tercero experimentado que se encargará de coordinar el alojamiento, la energía, la conectividad de red, el mantenimiento y la explotación comercial. El objetivo de este esquema es participar en la infraestructura de IA apoyándose en capacidades ajenas para el día a día, y la empresa quiere evaluar primero cómo rinde este primer despliegue antes de plantearse ampliar. "Nuestro foco inmediato es la entrega, el despliegue y la comercialización exitosa de nuestros primeros servidores en Malasia", ha señalado su consejero delegado, Jinghai Jiang, que promete ir informando de los hitos relevantes.
En resumen: mucho dato macro de industria, poca noticia propia. La realidad verificable hoy es que Bit Origin tiene 16 servidores pedidos, no entregados, y un calendario que apunta al tercer trimestre de 2026.
El análisis de Salseo
- Ojo con el envoltorio: esto es un comunicado de mercado, no un resultado. Bit Origin no publica ingresos, márgenes ni cartera de clientes nuevos; recicla previsiones de IDC y datos de NVIDIA, que son de la industria entera y no suyos. La compañía admite explícitamente que esas cifras no indican su rendimiento esperado. Para el inversor, el titular es más marketing que información financiera.
- La escala no cuadra con el relato. Se habla de 497.000 millones de dólares de gasto mundial y de más de un billón en 2029, pero el activo real de Bit Origin son 16 servidores que aún no ha recibido. Es una apuesta piloto de tamaño minúsculo comparada con el mercado que cita, y el propio CEO dice que primero evaluará este despliegue antes de ampliar. La pregunta clave no es cuánto crece la IA, sino si 16 máquinas mueven la aguja de una compañía cotizada pequeña.
- El modelo de negocio es de dueño del activo, no de operador. Bit Origin compra el hardware y cede a un tercero la gestión a cinco años: alojamiento, energía, red, mantenimiento y explotación comercial. Eso reduce la complejidad y el personal necesario, pero también significa depender de un gestor externo y capturar una parte del pastel menor que quien opera directamente. Aquí la ejecución de ese tercero es el riesgo real, no la demanda de IA.
- La señal concreta que hay que vigilar es aburrida pero decisiva: que los servidores se entreguen e instalen de verdad en el tercer trimestre de 2026 y que empiecen a facturar. La elección de Malasia tiene lógica —inversión aprobada de 35.300 millones de dólares en centros de datos y nube entre 2021 y mediados de 2025, con el mercado local creciendo a doble dígito—, pero eso también significa competir por energía y capacidad con actores mucho más grandes. Si hay retrasos en la entrega o el hosting se encarece, el plan se queda en powerpoint.