BofA recorta el precio objetivo de Rocket Lab a 110 dólares pero mantiene la compra

BofA baja su precio objetivo sobre Rocket Lab a 110 dólares por el aumento de acciones, pero mantiene la compra y eleva sus previsiones de ingresos gracias a los contratos de defensa y a la compra de Iridium.
BofA Securities ha ajustado su valoración sobre Rocket Lab (RKLB), una de las compañías más relevantes del sector espacial que cotiza en bolsa. Su analista Ronald Epstein ha rebajado el precio objetivo de 115 a 110 dólares por acción, aunque mantiene la recomendación de compra. El recorte no obedece a un empeoramiento del negocio, sino a un efecto mecánico: la compañía tiene más acciones en circulación, lo que reduce ligeramente el valor teórico por título. En su opinión, la fortaleza de Rocket Lab en lanzamientos, satélites y servicios espaciales sigue sosteniendo el potencial alcista a largo plazo.
Para calcular su valoración, el analista usa un descuento de flujos de caja a largo plazo con una tasa de descuento del 12% y da el mismo peso a los escenarios base, optimista y pesimista. Según explica, esa mezcla refleja tanto el apetito de los inversores por las acciones espaciales como el perfil más estable que está adquiriendo Rocket Lab a medida que maduran sus negocios de lanzamiento y servicios. No es un analista cualquiera: ocupa el puesto 217 entre más de 12.500 analistas seguidos por TipRanks, con un 62% de acierto y una rentabilidad media del 19,7% por recomendación a un año.
El análisis llega después de un trimestre en el que los ingresos se quedaron cerca de lo estimado, con fuerte demanda en su división Space Systems. Ahí destacan varios contratos recientes: uno de 397 millones de dólares para suministrar sus satélites Flatellite al programa de objetivos móviles de la Fuerza Espacial de EE.UU., otro de 160 millones para satélites geoestacionarios relacionados con la vigilancia del dominio espacial, y un contrato de lanzamiento de hasta 18 misiones para la Fuerza Espacial firmado en julio, valorado en 266 millones de dólares. Todo ello engorda la cartera de pedidos, cada vez más orientada a defensa.
La compra de Iridium, que se espera cerrar en 2027, es otro de los pilares de la tesis. Epstein cree que aportará ingresos recurrentes por servicios de comunicación segura y de posicionamiento, navegación y temporización (PNT) para clientes comerciales, gubernamentales y de seguridad nacional. Además, Rocket Lab planea modernizar la constelación de Iridium, lo que a su juicio debería generar demanda interna de lanzamientos con su cohete Neutron. También ve margen para sumar tecnología de antenas y procesamiento de señales, ya sea mediante adquisiciones o desarrollo propio. Por eso eleva sus previsiones de ingresos: 977 millones de dólares en 2026 (frente a 907), 1.543 millones en 2027 (frente a 1.437) y 2.254 millones en 2028 (frente a 2.102). En cuanto al beneficio por acción, el nuevo escenario apunta a -0,26 dólares en 2026, -0,08 en 2027 y 0,16 en 2028; antes esperaba -0,24, -0,06 y 0,09, respectivamente.
En Wall Street, el valor mantiene un consenso de compra fuerte: 12 analistas recomiendan comprar y cuatro mantener en los últimos tres meses. El precio objetivo medio de los analistas es de 110,60 dólares, lo que implicaría un potencial de subida del 73,57%. Ese dato hay que ponerlo en contexto: son proyecciones a largo plazo y dependen de que Rocket Lab ejecute bien los contratos de defensa, cierre la adquisición de Iridium y complete su transición hacia un modelo de ingresos más predecibles.
El análisis de Salseo
- El recorte del precio objetivo es sobre todo un ajuste mecánico por el mayor número de acciones, no una rebaja de tesis: de hecho, el analista eleva sus previsiones de ingresos. Lo que de verdad importa a partir de ahora es cómo evoluciona la cartera de pedidos, no el número exacto de un precio objetivo.
- Los contratos con la Fuerza Espacial de EE.UU. (397, 160 y 266 millones de dólares) cambian el perfil del negocio: Rocket Lab deja de depender de lanzamientos puntuales y suma ingresos de defensa y satélites más predecibles. Esa mayor visibilidad es lo que permite valorar a la compañía dando más peso al escenario base y no solo al más optimista.
- La compra de Iridium es la pieza que conecta toda la estrategia: aporta ingresos recurrentes de servicios y, al modernizar su constelación, genera trabajo para el cohete Neutron. La fecha a vigilar es el cierre en 2027, además de si aparecen nuevos contratos de PNT o comunicación segura que confirmen la integración.
- El consenso de compra fuerte y el potencial del 73,57% que descuentan los analistas reflejan expectativas muy altas. Eso significa que cualquier retraso en un contrato grande o en la integración de Iridium puede castigar la acción con más dureza que a una empresa con valoraciones menos exigentes.