Broadcom: un analista de élite ve más recorrido por OpenAI, Anthropic y Meta

Stacy Rasgon, uno de los analistas mejor valorados de Wall Street, sale de su reunión con el consejero delegado de Broadcom convencido de que la demanda de chips de IA va a más y de que la compañía dependerá menos de Google.
Broadcom lleva gran parte de 2026 quedándose atrás respecto al resto del mercado: sus acciones apenas suben un 5% en lo que va de año. Es una situación llamativa para una empresa que vive de la fiebre por los chips de inteligencia artificial, pero el problema no es la demanda, sino que las expectativas ya se han elevado muchísimo. La compañía no ayudó en junio, cuando presentó sus resultados: las ventas de su segundo trimestre fiscal se quedaron ligeramente por debajo de lo que esperaba Wall Street y su previsión de 16.000 millones de dólares de ingresos por semiconductores de IA para el trimestre siguiente tampoco llegó a lo previsto. Eso sí, mantuvo intacta su gran apuesta: más de 100.000 millones de dólares en ingresos por semiconductores de IA para el ejercicio fiscal 2027.
A esa exigencia de resultados se ha sumado la competencia. El foco está en Google y en las futuras generaciones de sus aceleradores TPU, los chips que Broadcom ayuda a diseñar. La preocupación se disparó en agosto, cuando Marvell anunció un acuerdo ampliado con Google para desarrollar chips personalizados, lo que abrió la puerta a la sospecha de que Broadcom podría ir perdiendo parte del negocio de uno de sus clientes más importantes. En ese contexto, el analista de Bernstein Stacy Rasgon —situado en el 2% de mejores expertos de Wall Street— hizo su particular gira por Silicon Valley y se reunió con el consejero delegado de Broadcom, Hock Tan. Su conclusión es bastante más optimista que la del mercado.
Según lo que escuchó, OpenAI quiere acelerar el calendario de despliegue de su chip Jalapeño y Meta también espera adelantar el suyo, lo que abre a Broadcom nuevas vías de crecimiento más allá de su histórica relación con Google. La dirección de la empresa va incluso más lejos y cree que OpenAI y Anthropic podrían llegar a ser igual de grandes, o más, que Google como clientes. Si eso ocurre, hacia 2028 Broadcom dejaría de depender tanto de un único comprador de aceleradores personalizados y repartiría su negocio entre varios desarrolladores punteros de IA.
El analista añade un matiz interesante sobre las cifras: las previsiones de 115.000 millones de dólares para 2027 y 230.000 millones un año después ya incorporan la incertidumbre sobre cuánta capacidad de cálculo son capaces realmente de instalar los clientes. Es decir, son hojas de ruta de gigavatios deseados frente a lo que la empresa cree que se puede poner en marcha de verdad. Si los clientes acaban desplegando todo lo que tienen previsto, los ingresos serían mayores. Y el cuello de botella, según Rasgon, ya no es la demanda, sino la infraestructura física y el suministro: disponibilidad de energía, obleas y memoria. A favor de Broadcom juega que no solo diseña el chip acelerador: también participa en el desarrollo del XPU, en los sistemas de memoria, en la arquitectura de red y en el diseño de los racks, lo que le da más contenido por cada despliegue que con Google, donde el cliente tiene capacidad interna mucho más madura. Además, la empresa espera seguir participando en Sunfish durante 2027 y en las siguientes generaciones de TPU.
Con todo esto, Rasgon mantiene una visión claramente positiva sobre el valor y el consenso de Wall Street le acompaña: de los 30 analistas que siguen a Broadcom, 27 recomiendan comprar y solo 3 mantener. La pregunta de fondo es si tanto optimismo no está ya descontado en el precio, porque una acción que sube apenas un 5% en el año con casi todo el mercado a favor sugiere que el listón de resultados que debe superar la compañía es altísimo.
El análisis de Salseo
- El verdadero límite de Broadcom no es la demanda, sino la capacidad de instalar los centros de datos: energía, obleas y memoria. Sus previsiones de 2027 y 2028 ya descuentan que parte de los proyectos no se ejecutará a tiempo, así que si los clientes consiguen construir todo lo previsto, las cifras podrían sorprender al alza. Señal a vigilar: los anuncios de capacidad eléctrica y de inversión de los grandes clientes de IA.
- El miedo con Google es real, pero el argumento de Broadcom es que no solo pone el chip: también mete memoria, red y diseño de racks en cada despliegue. Eso le da más contenido por proyecto con clientes nuevos como OpenAI o Anthropic que con Google, donde el equipo interno ya es muy maduro. La cara B: si esos clientes nuevos acaban desarrollando capacidad propia como Google, el negocio se erosiona igual.
- La noticia concreta es que OpenAI quiere acelerar su chip Jalapeño y Meta adelantar su calendario. Es lo que convierte la tesis de Broadcom en algo más que 'el socio de Google': se trata de una cartera de varios clientes de frontera. El riesgo en el corto plazo es de concentración y de ejecución, no de falta de pedidos.
- Lectura contraria que el titular no cuenta: Broadcom sube solo un 5% en el año mientras 27 de 30 analistas recomiendan comprar. Cuando el consenso es tan unánime y la acción no acompaña, suele significar que las expectativas ya están metidas en el precio y que hace falta algo más que buenas palabras de un analista para moverla de verdad.