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Broadcom cae en bolsa pese a disparar sus ingresos de IA: las claves del debate

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Broadcom cae en bolsa pese a disparar sus ingresos de IA: las claves del debate

La acción de Broadcom acumula un año flojo aunque su negocio de chips de IA crece a ritmos de triple dígito. Estas son las dos caras que explican el desencuentro entre el mercado y la compañía.

Hay una paradoja que lleva meses rondando a Broadcom (AVGO): sus ingresos ligados a la inteligencia artificial no dejan de crecer, pero la acción acumula una caída del 1,92% en el último año, justo en un periodo en el que el sector de los semiconductores ha vivido un crecimiento sin precedentes. Broadcom es una de las mayores compañías de semiconductores del mundo: diseña chips de IA a medida para grandes clientes, chips de red para centros de datos y también software de infraestructura empresarial y de ciberseguridad. Es decir, está en el corazón de la infraestructura que hace funcionar la IA, pero su cotización no lo refleja.

Los números del último trimestre reportado (el tercero de su ejercicio fiscal) explican por qué el negocio va como un tiro. Los ingresos totales alcanzaron los 29.600 millones de dólares, de los cuales 13.700 millones se convirtieron directamente en caja libre. Con ese dinero, la empresa pagó 3.100 millones en dividendos y destinó otros 5.600 millones a reducir deuda en el mismo trimestre. La parte de IA creció un 221% respecto al año anterior, hasta 16.700 millones de dólares. Y el consejero delegado, Hock Tan, ha llegado a hablar de 230.000 millones de dólares de ingresos de IA para 2028. Mientras muchos competidores se lanzan a invertir en otras áreas, la compañía combina ese crecimiento con retribución al accionista y una deuda más ligera.

El motor de ese crecimiento son las XPU, chips de IA que Broadcom diseña a medida para las necesidades concretas de cada cliente. En abril de 2026 firmó un acuerdo a largo plazo con Google para suministrarle futuras generaciones de sus chips TPU y de chips de red hasta 2031. En la última presentación de resultados, Tan aseguró que Anthropic va camino de convertirse en su mayor cliente de XPU en 2027 y que OpenAI sería el segundo en 2028. Las XPU ya suponen el 73% de los ingresos de IA y alrededor del 41% del total de la compañía, lo que ata su crecimiento a la velocidad a la que esos clientes despliegan capacidad de cálculo. La otra pata es la red para IA, que creció más de un 150% (2,5 veces) respecto al año anterior: productos como los chips Tomahawk o la parte óptica valen para cualquier centro de datos, incluso para los construidos alrededor de las tarjetas gráficas (GPU) de NVIDIA (NVDA) en lugar de los aceleradores de Broadcom.

El problema es dónde se concentra ese negocio. Los cinco mayores clientes representaron el 55% de los ingresos del trimestre, frente a alrededor del 40% un año antes, y las ventas directas a un solo cliente supusieron el 50% de los ingresos netos. Toda la negociación de precios, los plazos de entrega y las previsiones depende, por tanto, de un puñado de nombres: si uno de ellos frena, el impacto se nota en el trimestre. A eso se suma la presión sobre los márgenes: la directora financiera, Amie Thuener, advirtió de que el margen bruto del cuarto trimestre rondará el 73%, frente al 78% de un año antes, porque los chips a medida dejan menos margen que el software y cada vez pesan más en la mezcla. La compañía espera que esa tendencia continúe hasta 2028, así que el margen podría seguir bajando. Y en el aire planea el debate sobre si los laboratorios de IA deberían ir más despacio: en septiembre de 2026 el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, publicó una entrada de blog pidiendo moderar el ritmo por motivos de seguridad, y las acciones de chips reaccionaron con caídas aunque fuera solo una opinión. Broadcom no es una empresa de centros de datos, pero sus clientes de IA necesitan esos centros construidos y funcionando para desplegar lo que compran.

Pese a todo, el lado positivo del caso sigue en pie. Broadcom mantiene un acuerdo de suministro de silicio a medida con Apple hasta 2031 que, según estimaciones de analistas, supone cerca del 20% de los ingresos anuales. Su retorno sobre el capital invertido (lo que la empresa genera por cada euro que mete en el negocio) ha promediado un 14,8% en los últimos tres años, frente al -0,27% de Marvell (MRVL), su gran comparable en chips a medida. Y en bolsa cotiza con una aparente prima en su ratio precio/beneficio contable, alrededor de 36 veces, que se explica por la amortización no monetaria de la compra de VMware; ajustando eso, se paga unas 29,12 veces beneficios futuros frente a las 54,53 veces de Marvell. La mayoría de los analistas que cubren el valor son claramente favorables: 27 recomiendan comprar, tres mantener y ninguno vender.

El análisis de Salseo

  • El mercado no está castigando la falta de crecimiento, sino su calidad: cada XPU que gana peso en la mezcla baja el margen bruto consolidado (del 78% al 73% previsto), porque el software de infraestructura deja muchísimo más margen que fabricar chips a medida. Mientras el foco esté en el margen bruto y no en el beneficio operativo, la compañía puede crecer y seguir sin convencer.
  • La concentración es el riesgo real, no teórico: cinco clientes ya son el 55% de los ingresos y uno solo, el 50% del ingreso neto. Eso significa que Broadcom se ha convertido en un proveedor casi cautivo de un puñado de gigantes tecnológicos. La señal a vigilar no es un pedido nuevo, sino la evolución del peso del mayor cliente y los planes de inversión en centros de datos de los grandes de la nube.
  • Existe una vía de escape poco comentada: los chips de red (Tomahawk y la parte óptica) crecen más de un 150% y sirven para cualquier centro de datos, incluso los montados sobre GPUs de NVIDIA. Es una segunda pata de ingresos que no depende de los mismos seis laboratorios de IA que compran XPU, y por eso es la que puede sostener la historia si el negocio de chips a medida se enfría.
  • Frente a Marvell, el argumento de valor es difícil de rebatir: 14,8% de retorno sobre capital invertido de media en tres años contra un -0,27%, y un múltiplo ajustado de unas 29 veces beneficios frente a más de 54. El matiz que no cuenta el titular optimista es que ese descuento puede ser una trampa de valor si el margen bruto sigue comprimiéndose hasta 2028, porque entonces el beneficio tardará más en acompañar a las ventas.

Empresas mencionadas

Fuente: TipRanks