Macro

Broadcom cae más del 30% por el pánico a la seguridad en la IA: ¿qué está pasando?

·NegativoImpacto medio
Broadcom cae más del 30% por el pánico a la seguridad en la IA: ¿qué está pasando?

Las acciones de Broadcom se han hundido más del 31% desde máximos anuales por el temor a un frenazo en la inteligencia artificial, aunque el negocio de chips para IA sigue creciendo a ritmos estratosféricos.

Broadcom, uno de los grandes fabricantes de chips del negocio de la inteligencia artificial, está viviendo un desplome que ya se puede calificar de mercado bajista. Sus acciones (ticker AVGO) se han dejado por el camino más del 31% desde el máximo que marcaron este año, al quedarse rondando los 340 dólares, el nivel más bajo desde abril. El golpe en el bolsillo es de aupa: su valor en bolsa ha pasado de 2,29 billones de dólares a unos 1,62 billones, es decir, se ha esfumado más de medio billón de capitalización en pocos meses.

¿Y qué ha encendido la mecha? Pues un asunto que tiene poco que ver con las cuentas de la compañía y mucho con el ambiente general. Esta semana varios líderes del sector de la inteligencia artificial han pedido públicamente ir más despacio a la hora de lanzar nuevos modelos, por miedo a los riesgos de seguridad: desde hackeos a gran escala hasta el uso de estas herramientas para crear armas biológicas. Ese debate ha bastado para que los inversores se pregunten qué pasaría si el ritmo de la IA se frenase de golpe, y eso ha arrastrado a la mayoría de empresas del sector, incluida Broadcom, a terreno de mercado bajista.

Curiosamente, los números que ha presentado la propia empresa cuentan una historia muy distinta. En su último trimestre, los ingresos subieron un 48% hasta los 22.000 millones de dólares, y el negocio de semiconductores para IA se disparó un 104%, hasta 10.800 millones, gracias a la demanda de clientes de primer nivel como OpenAI y Apple. La dirección no solo confirmó ese tirón, sino que elevó sus previsiones: espera ingresar más de 16.000 millones en chips de IA solo en el tercer trimestre, un 200% más que en el mismo periodo del año anterior. Con esa base, los analistas calculan que los ingresos totales del tercer trimestre superarán los 34.800 millones (un 93% más interanual), que los del cuarto llegarán a 36.940 millones (un 91% más) y que el año cerrará en torno a 105.900 millones, con un beneficio por acción que saltaría de 6,8 dólares el año pasado a 11,6 este ejercicio y a 19,38 el siguiente. Además, fruto de su alianza con OpenAI, ambas compañías han presentado Jalapeno, un chip que, según OpenAI, sería más rápido que los de Nvidia.

Con semejante acelerón, la valoración ha dejado de estar por las nubes. La acción cotiza a unas 29 veces los beneficios previstos para los próximos doce meses, ligeramente por encima de su media de los últimos cinco años (27 veces), y su ratio PEG —que compara el precio con el crecimiento esperado— se ha quedado en 0,53, frente al 1,16 de la media de su sector y el 1,38 de su propia media histórica. En el plano técnico, el gráfico diario muestra una tendencia bajista clara: el precio ha perdido el soporte de los 356 dólares (los mínimos de julio y agosto), ha caído por debajo del 61,8% de retroceso de Fibonacci y también de su media móvil de 50 sesiones, señales que apuntan a que la presión vendedora puede continuar y que algunos analistas sitúan con margen para caer hasta los 300 dólares antes de intentar un rebote.

En resumen: la foto muestra una empresa que en el negocio va como un tiro y una acción que sufre por el miedo a un frenazo que todavía nadie ha decidido. Esa brecha entre lo que gana y lo que el mercado está dispuesto a pagar por ella es lo que convierte a Broadcom en uno de los nombres a seguir de cerca en las próximas semanas.

El análisis de Salseo

  • La caída no viene de la compañía, viene del ambiente: Broadcom ha perdido un tercio de su valor sin que sus resultados empeoren, sino porque el mercado descuenta que si los grandes de la IA frenan sus lanzamientos, la demanda de chips se enfría. Es un castigo al escenario futuro, no al presente, y eso explica que el desplome haya sido tan rápido como el de todo el sector.
  • El detalle clave está en el tipo de cliente: Broadcom no vende a cualquiera, sino a un puñado de gigantes como OpenAI y Apple, que le encargan chips a medida (los llamados aceleradores personalizados). Eso es una ventaja enorme cuando se cumple, pero también un riesgo de concentración: si uno solo de esos clientes retrasa pedidos, la previsión del +200% en chips de IA para el próximo trimestre se tambalea. Esa previsión es exactamente el dato que hay que vigilar.
  • El chip Jalapeno desarrollado con OpenAI es la señal más interesante del artículo: apunta a que Broadcom quiere morder terreno a Nvidia en el negocio de la potencia de cálculo para IA, pero con un modelo distinto, fabricando chips exclusivos para cada cliente en lugar de vender una tarjeta estándar. Si esa vía funciona, el techo de crecimiento deja de depender de cuántas tarjetas vende Nvidia y pasa a depender de cuántos gigantes quieren chip propio.
  • Ojo con el titular fácil de 'está barata': con los números en la mano, la acción está en línea con su propia media histórica (paga unas 29 veces los beneficios previstos frente a una media de 27), no en saldo. Lo que de verdad ha cambiado es la valoración relativa a su crecimiento, que ahora está muy por debajo de la de su sector. Dicho de otro modo: el mercado ha rebajado el precio, pero también está exigiendo pruebas de que el ritmo de pedidos se mantiene cuando la compañía vuelva a presentar cuentas.

Empresas mencionadas

Fuente: Invezz