Broadcom gana la partida de los chips de IA a medida con el empujón de Anthropic

Broadcom se consolida como el gran fabricante de chips de IA hechos a medida gracias a un acuerdo con Anthropic que podría superar los 125.000 millones de dólares en cinco años, con Broadcom financiando parte de la operación. Sus resultados y su valoración, más contenida que en 2024 y 2025, alimentan la tesis alcista.
Broadcom se está haciendo fuerte en un negocio que no copa tantos titulares como las tarjetas gráficas de Nvidia: los chips de inteligencia artificial diseñados a medida para cada cliente. El movimiento más sonado es su acuerdo con Anthropic, la empresa detrás del chatbot Claude, que se ha comprometido a contratar capacidad de cómputo basada en TPU (un tipo de chip especializado en IA) por valor de 125.200 millones de dólares a lo largo de cinco años. Broadcom no solo co-diseña esos chips, sino que además respalda la expansión con una línea de financiación de 42.000 millones de dólares. La compañía espera que Anthropic se convierta en su mayor cliente de chips a medida en 2027.
Esta pata de negocio se apoya en unas cifras que la propia Broadcom acaba de presentar en su tercer trimestre del ejercicio 2026: los ingresos de semiconductores para IA crecieron un 221% respecto al año anterior, hasta los 16.700 millones de dólares. La dirección espera que esa cifra anual se multiplique aproximadamente por dos, hasta unos 115.000 millones, en el ejercicio 2027, y que vuelva a duplicarse hasta unos 230.000 millones en 2028. Broadcom cuenta ya con seis clientes de aceleradores personalizados (lo que la empresa llama XPU), entre los que figuran Google y OpenAI. El banco UBS reiteró su recomendación de compra tras una reunión con el equipo directivo.
La clave para que el acuerdo con Anthropic tenga peso no es solo su tamaño. Muchos de los contratos de Anthropic obligan a pagos mínimos aunque no se use toda la capacidad contratada, y los alquileres pactados con Broadcom, según el texto original, no pueden cancelarse por ninguna de las dos partes salvo en caso de impago. Eso da a Broadcom una visibilidad poco habitual sobre la demanda futura. El pacto forma parte de un plan mayor de Anthropic: 518.000 millones de dólares en compromisos de nube, cómputo e infraestructura. En cuanto a despliegues, se espera que Anthropic instale un gigavatio de TPU Ironwood en 2026, cinco gigavatios de TPU v8i en 2027 y alrededor de diez gigavatios en 2028. El consejero delegado, Hock Tan, sostiene que Anthropic será su mayor cliente XPU en 2027 y que seguirá siéndolo en 2028.
A pesar de ese crecimiento, la valoración de Broadcom se ha enfriado. Cotiza a unas 48 veces sus beneficios de los últimos doce meses, muy por debajo de las 132 veces de 2024 y las 74 veces de 2025. Su ratio de precio sobre ventas es de 20,03 veces, en un punto intermedio entre las 15,11 veces de 2024 y las 26,74 de 2025. Nvidia, su gran competidor, cotiza a 30,09 veces beneficios y 19,13 veces ventas. En términos de estimaciones futuras, Broadcom sale más caro: 40,71 veces beneficios frente a las 23,75 de Nvidia. Sin embargo, su ratio PEG (que relaciona el precio con el crecimiento esperado) es de 0,46, y por debajo de 1 suele interpretarse como una valoración atractiva. La empresa prevé un beneficio por acción ajustado de unos 11,50 dólares en el ejercicio 2026 y aspira a superar los 30 dólares en 2028; si lo cumple, la acción cotizaría a unas 12 veces beneficios de 2028, muy por debajo de las casi 32 veces actuales.
El principal riesgo que vigilan los analistas es la salud financiera de Anthropic y el endeudamiento de la propia Broadcom. Anthropic facturó alrededor de 4.600 millones de dólares en 2025, pero registró pérdidas operativas de unos 8.060 millones. Broadcom ha accedido a prestarle hasta 42.000 millones mediante bonos convertibles para financiar sus obligaciones de alquiler de TPU, lo que cubriría aproximadamente un tercio del plan total. Ese doble papel de proveedor y financiador genera posibles conflictos de interés, aunque la dirección asegura que se limita a vender chips y a facilitar el acceso a prestamistas externos. En cuanto al balance, la deuda de Broadcom equivale a 0,32 veces sus activos, por encima del 0,12 de Nvidia, aunque su cobertura de intereses es de 14,20 veces. Wall Street se muestra favorable: 27 recomendaciones de compra, dos de mantener y ninguna de vender en los últimos tres meses, con un precio objetivo medio de 519,21 dólares, un 37,9% por encima del precio actual. UBS, en concreto, sitúa su objetivo en 470 dólares.
El análisis de Salseo
- El negocio de Broadcom ya no es solo vender chips: es diseñarlos a medida y, además, poner el dinero para que el cliente pueda pagarlos. Convertirse en proveedor y prestamista a la vez asegura ingresos a largo plazo, pero mete en su balance el riesgo de que a ese cliente le vaya mal. Es un modelo más parecido al de un banco industrial que al de un fabricante tradicional.
- Los contratos no cancelables son el verdadero argumento: Anthropic paga aunque no use toda la capacidad. Eso protege a Broadcom si la demanda de IA se enfría, pero traslada el problema al cliente, que se quedaría pagando por algo que no rentabiliza. La señal a vigilar no es si Broadcom pierde pedidos, sino si Anthropic cumple sus plazos de despliegue (1 gigavatio en 2026, 5 en 2027 y 10 en 2028).
- Hay que vigilar la concentración de clientes. Broadcom tiene seis clientes de chips a medida y espera que Anthropic sea el mayor en 2027, por delante de Google y OpenAI. Cuantos menos clientes, cada uno pesa más: un tropiezo de uno solo mueve las cuentas del grupo. Y ojo con la prima de valoración: cotiza a 40,7 veces beneficios futuros frente a 23,75 de Nvidia, así que necesita ejecutar el objetivo de 30 dólares de beneficio por acción en 2028 para justificarla.
- El matiz que el titular no cuenta: esto es la opinión de un analista que ya era optimista, no un hecho nuevo. Y Broadcom no es un juego de suma cero contra Nvidia: también gana cuando los clientes eligen tarjetas gráficas, porque sus chips de red Ethernet se usan en esos mismos centros de datos. El riesgo real no es Nvidia, es que la financiación de Anthropic se rompa o que su próxima salida a bolsa (que aún no se ha completado) no llegue a tiempo.