Financiación

Broadcom, Nvidia y SpaceX: 90.000 millones para financiar la fiebre de los chips de IA

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Broadcom, Nvidia y SpaceX: 90.000 millones para financiar la fiebre de los chips de IA

Broadcom negocia más de 50.000 millones de financiación para sus chips personalizados con OpenAI y SpaceX estudia un paquete de 40.000 millones para comprar chips de Nvidia. El negocio de la IA ya no depende solo de la tecnología, sino de quién consigue el dinero para pagarla.

La carrera por la inteligencia artificial está a punto de jugarse también en el mercado de la deuda. Broadcom estaría trabajando para articular más de 50.000 millones de dólares en financiación destinada a los chips de IA personalizados que desarrolla junto a OpenAI, según publica The Wall Street Journal. En paralelo, SpaceX estaría discutiendo un paquete de 40.000 millones de dólares para comprar chips a Nvidia, y Oracle buscaría financiación para una compra de chips igualmente relevante. En total, la cifra que sobrevuela estas operaciones ronda los 90.000 millones de dólares.

El caso de Broadcom es el más avanzado sobre el papel. La compañía habría mantenido conversaciones iniciales con firmas de crédito privado como Apollo Global Management y Blackstone para financiar los chips personalizados de OpenAI. El paquete cubriría varios gigavatios de capacidad de computación y podría cerrarse antes de finales de 2026. Todo ello enmarca el acuerdo por el que Broadcom y OpenAI planean desarrollar y desplegar 10 gigavatios de sistemas de chips de IA personalizados hasta 2029. OpenAI forma parte de ese grupo creciente de empresas de IA que quieren ser dueñas de su propia infraestructura en lugar de depender por completo de los grandes proveedores de nube: a largo plazo puede abaratar costes, pero exige un desembolso inicial enorme.

El movimiento de Oracle ilustra otra fórmula. La compañía estaría negociando con Apollo y con Goldman Sachs una estructura en la que inversores externos financian una sociedad independiente que compra los chips y se los alquila a Oracle con el tiempo. Así, Oracle limitaría el endeudamiento que aparece directamente en su balance, aunque los pagos del alquiler seguirían siendo un compromiso financiero firme durante varios años. Es una vía que explica por qué las firmas de crédito privado están entrando con fuerza en la infraestructura de IA: cuando las tecnológicas dejan de financiarse solo con deuda corporativa tradicional, aparecen oportunidades de financiación de gran tamaño para estos inversores.

Detrás de todo esto late el problema de fondo de la industria: la demanda de potencia de cálculo no deja de crecer, pero pagar el hardware es cada vez más complicado. Un solo gigavatio de capacidad de centro de datos puede costar decenas de miles de millones de dólares en chips, y quien presta el dinero tiene que evaluar si ese equipamiento generará ingresos suficientes durante su vida útil como para justificar la inversión. El riesgo financiero es considerable.

Para Broadcom y Nvidia, estas conversaciones apuntan a una demanda potencial de chips muy elevada, pero conseguir el dinero es un paso previo imprescindible para que esa demanda se convierta en ventas reales. Conviene recordar que ninguna de las operaciones está cerrada y que las cifras podrían cambiar: de hecho, los importes conocidos tampoco permiten saber cuándo reconocerían ingresos los fabricantes de chips. Las condiciones finales de la financiación determinarán qué parte de este boom de gasto en IA acaba traduciéndose en crecimiento rentable.

El análisis de Salseo

  • El negocio de los chips de IA se está desplazando de la fábrica al mercado de crédito: Broadcom y Nvidia solo venderán a quien consiga financiación, no necesariamente a quien tenga más caja. La señal concreta a vigilar es si el paquete de Broadcom con OpenAI se cierra de verdad antes de finales de 2026, porque hasta entonces es solo una intención.
  • La estructura que estudia Oracle es la clave que el titular no destaca: los chips los compra una sociedad independiente financiada por Apollo y Goldman y Oracle se los alquila. Eso saca la deuda del balance a ojos del mercado, pero convierte la compra en un pago fijo plurianual. Es decir, el riesgo no desaparece: cambia de dueño.
  • El gran riesgo de fondo es que el crédito se cierre si los prestamistas empiezan a dudar. Un gigavatio de centro de datos puede costar decenas de miles de millones en chips y hay que demostrar que generarán ingresos durante su vida útil; como el hardware de IA se queda obsoleto rápido, un frenazo en la financiación golpearía antes a los pedidos de chips que a la tecnología en sí.
  • Matiz importante para no emocionarse de más: hablamos de conversaciones preliminares, con importes que pueden cambiar y sin fechas claras de reconocimiento de ingresos. Es un titular enorme en tamaño, pero hoy por hoy no es caja para Broadcom ni para Nvidia.

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Fuente: TipRanks