Broadcom y Oracle recurren a deuda privada para financiar sus chips de IA

Las dos compañías negocian con fondos de inversión decenas de miles de millones de dólares en financiación privada para pagar la infraestructura de inteligencia artificial, según The Wall Street Journal. La noticia deja caídas suaves en bolsa y abre la pregunta de quién asume el riesgo si los ingresos de la IA tardan en llegar.
Broadcom y Oracle están buscando decenas de miles de millones de dólares en deuda privada para costear su expansión en chips e infraestructura de inteligencia artificial. La operación, adelantada por The Wall Street Journal, muestra cuánto capital hace falta para levantar centros de datos de IA y ampliar la capacidad de cálculo, y también la presión creciente sobre las tecnológicas para encontrar nuevas vías de financiación más allá de su propia caja. El mercado reaccionó con cautela: las acciones de Broadcom caían un 1,33% y las de Oracle un 0,50% en el premercado.
En el caso de Broadcom, la compañía estaría en conversaciones todavía muy iniciales para levantar más de 50.000 millones de dólares en deuda con los que ayudar a OpenAI a pagar los chips de IA personalizados que ambas empresas desarrollan de forma conjunta. Broadcom ya habría tanteado a prestamistas privados como Apollo Global Management y Blackstone, aunque no se espera ningún acuerdo cerrado antes de que acabe el año. El objetivo de ese dinero es cubrir el coste inicial del hardware mientras OpenAI espera empezar a ingresar por sus servicios de computación. El esquema es parecido al préstamo que Broadcom ya organizó anteriormente para Anthropic.
Oracle, por su parte, negocia con Apollo y Goldman Sachs un plan de financiación para comprar el hardware de un centro de datos de 1 gigavatio de potencia, una escala descomunal para una sola instalación. La fórmula es distinta: inversores privados pondrían el dinero en una sociedad independiente que compraría los chips y se los alquilaría después a Oracle. Con ese diseño, la compañía podría sumar capacidad de computación sin cargar con tanta deuda directamente ni tensionar en exceso su balance.
El trasfondo es siempre el mismo: construir esta infraestructura exige desembolsos de decenas de miles de millones de dólares por adelantado y las tecnológicas ya no quieren (o no pueden) pagarlo solo con su efectivo. La parte buena es que acelera el crecimiento; la mala, que más deuda y más coste financiero pueden comerse el flujo de caja y los retornos si los ingresos ligados a la IA no crecen lo deprisa que se espera. De momento, los analistas mantienen una recomendación de compra fuerte tanto para Broadcom como para Oracle: el precio objetivo medio de Broadcom es de 519,21 dólares (un 38% de recorrido potencial) y el de Oracle, 242,62 dólares (un 69%). Son estimaciones de consenso, no una recomendación de inversión.
Lo llamativo es que la factura de la IA empieza a pagarse con dinero ajeno. Broadcom no financia los chips para sí misma, sino que actúa como facilitadora para que su cliente pueda comprarlos; Oracle se apoya en una sociedad externa que le alquila el hardware. Son dos maneras de que el gasto no aparezca de golpe en el balance, aunque los compromisos de pago siguen existiendo. Si la IA cumple lo que promete, estas estructuras serán el gran motor del sector; si no, se convertirán en la losa que nadie quiere mirar.
El análisis de Salseo
- Broadcom no se está endeudando para comprar chips: hace de intermediaria para que OpenAI pueda pagarlos. El truco es que así asegura la demanda de sus chips a medida sin cargar esa deuda en su propio balance. Vende igual, pero el riesgo financiero se queda en otro sitio.
- La fórmula de Oracle es la del alquiler: una sociedad externa compra los chips y se los arrienda. Hoy el balance respira porque no aparece la deuda, pero mañana hay que pagar la cuota pase lo que pase. El compromiso no desaparece, se muda a la letra pequeña del contrato.
- Señal a vigilar: si el crédito privado (Apollo, Blackstone, Goldman) se convierte en la caja del sector, el cuello de botella de la IA dejará de ser quién fabrica los chips y pasará a ser quién pone el dinero. Si Broadcom repite con OpenAI el mismo esquema que ya montó para Anthropic, esto se vuelve el manual estándar del sector y el riesgo se concentra en un puñado de fondos.
- La lectura contraria: las caídas en bolsa son mínimas y el consenso analista sigue en compra fuerte, con recorridos potenciales del 38% y el 69%. El mercado, por ahora, lo lee como demanda asegurada más que como alarma. El problema aparecería si los ingresos de la IA tardan más en llegar que los vencimientos de esa deuda.