Broadcom sube: negocia hasta 100.000 millones para chips de IA

Las acciones de Broadcom rebotan más de un 1% pese al mal tono del sector, mientras negocia una financiación de hasta 100.000 millones de dólares para chips de IA y los analistas mantienen la confianza antes de sus resultados del 2 de septiembre.
Las acciones de Broadcom subieron más de un 1% el viernes, justo cuando el conjunto de los semiconductores caía: el índice Philadelphia Semiconductor Index cedía alrededor de un 1%. El movimiento llega después de una semana convulsa para la compañía, que se dejó un 7% tras conocerse el acuerdo de Marvell Technology con Google para desarrollar chips de IA personalizados, con una opción de Alphabet para adquirir hasta 12.200 millones de dólares en acciones de Marvell. Ese pacto reavivó el miedo a que Broadcom deje de ser el socio principal de Google en este tipo de chips.
El gran catalizador del día fue una información de Bloomberg según la cual Broadcom negocia con prestamistas para captar más de 60.000 millones de dólares en deuda destinada a financiar chips de IA, una operación que podría beneficiar a Anthropic y a otras compañías. El esquema incluiría unos 30.000 millones de deuda junior, mientras que Broadcom garantizaría parte de un tramo senior garantizado de entre 60.000 y 70.000 millones. En total, la financiación podría alcanzar los 100.000 millones de dólares, y Blackstone y Apollo Global Management estarían estudiando participar. La magnitud del movimiento confirma el enorme volumen de capital que se está movilizando para construir infraestructura de IA y refuerza la tesis de que los chips a medida serán un negocio clave.
El frente de los analistas también sonríe a Broadcom. BMO inició la cobertura con recomendación de 'outperform', es decir, espera que la acción rinda más que el mercado, y un precio objetivo de 455 dólares, frente a los aproximadamente 367 dólares a los que cotiza el valor. La firma ve a Broadcom como proveedor líder en XPU y redes. Mizuho mantuvo su 'outperform' con objetivo de 530 dólares antes de los resultados del 2 de septiembre, y destaca que Broadcom tiene la tecnología para sostener los planes de despliegue de los TPU de Google durante varias generaciones, gracias a su liderazgo en ASIC, SerDes y empaquetado avanzado. TD Cowen también repite su recomendación de compra con objetivo de 500 dólares y recuerda que la compañía espera más de 100.000 millones de dólares de ingresos en semiconductores de IA para el año fiscal 2027. Eso sí, Bank of America rebajó la calificación del emisor y de los bonos de Broadcom a 'marketweight' por la incertidumbre en torno a la plataforma XPU que se está desarrollando con Blackstone y Apollo.
El mercado de opciones apunta en la misma dirección optimista: el ratio de volumen de llamadas frente a opciones de venta a 50 días en ISE, CBOE y PHLX está en 2,14, una lectura superior al 80% de los valores vistos en el último año. La acción acumula una subida de alrededor del 27% en doce meses y del 6,2% en 2026, y el jueves cortó una racha de cuatro caídas consecutivas, de nuevo con el nivel de 360 dólares actuando de soporte. Ahora, con los resultados del 2 de septiembre en el horizonte, el mercado buscará pruebas de que la oportunidad de Broadcom en IA sigue intacta a pesar de la creciente competencia en el mercado de chips personalizados.
El análisis de Salseo
- La noticia cambia el relato: ya no es solo 'riesgo por Google', sino que Broadcom puede convertirse en un nodo clave de la financiación de infraestructura de IA. Un paquete de deuda de 60.000 a 100.000 millones con participación de Blackstone y Apollo daría a la compañía capacidad para financiar pedidos sin depender solo de su balance, y además valida el negocio de chips a medida ante inversores de capital privado.
- El detalle de la estructura de deuda importa: si Broadcom garantiza solo parte del tramo senior y el resto es deuda junior, está compartiendo el riesgo con otros prestamistas. Eso puede ser positivo para sus bonos si el acuerdo se cierra en buenos términos, pero también añade una capa de complejidad: habrá que vigilar el coste, los covenants y cuánto riesgo real acaba asumiendo la compañía.
- La lectura contraria la pone Bank of America: duda de la plataforma XPU que Broadcom desarrolla precisamente con Blackstone y Apollo, los mismos inversores que aparecen en la financiación. Es decir, el mercado no se pone de acuerdo sobre si ese capital refuerza el modelo de negocio o evidencia que Broadcom necesita ayuda externa para sostener su apuesta. Esa divergencia es la que habrá que resolver en los resultados del 2 de septiembre.
- El rebote del viernes es real pero incompleto: la acción sigue un 7% por debajo del inicio de la semana y el soporte de 360 dólares ha vuelto a funcionar. La señal más concreta a vigilar no será el titular de la financiación, sino la letra pequeña: cuánta deuda asume realmente Broadcom, con qué garantías y a qué coste. Si las condiciones empeoran o el acuerdo se enfría, el rebote podría ser tan rápido como llegó.