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Burry cambia de estrategia y refuerza su apuesta bajista contra Nvidia, Palantir y Micron

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Burry cambia de estrategia y refuerza su apuesta bajista contra Nvidia, Palantir y Micron

El inversor de 'The Big Short' sustituye sus cortos directos por opciones de venta con vencimiento en 2027 contra los tres grandes nombres de la IA: no cree que la demanda desaparezca, sino que las expectativas ya no dejan margen a la decepción.

Michael Burry vuelve a la carga. El inversor que se hizo famoso por anticipar el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008 —la historia que contó la película 'The Big Short'— está redoblando su apuesta contra tres de los grandes ganadores del mercado de la inteligencia artificial: Nvidia, Palantir y Micron. Eso sí, ha cambiado el cómo: ya no usa posiciones bajistas directas (vender acciones prestadas para recomprarlas más barato, algo que obliga a moverse rápido), sino opciones de venta, los famosos 'puts', con vencimiento ya en 2027. Para entenderlo en cristiano: una opción de venta es un contrato que da derecho a vender una acción a un precio fijado de antemano. Si el valor se hunde por debajo de ese precio, la opción gana valor; si no, se queda en nada. El mensaje de fondo de Burry es que su investigación le ha adelantado el reloj y ahora espera un reajuste del ciclo de la IA más pronto que tarde.

Nvidia es su apuesta más pura contra las expectativas: la compañía está en el centro del gasto en infraestructura de IA, cerró el martes en 239,24 dólares y su valoración ronda ya los 5,8 billones de dólares, camino de los 6 billones. La banca sigue confiada: el analista de BNP Paribas Karl Ackerman acaba de elevar su precio objetivo hasta 345 dólares, defendiendo que Nvidia puede mantener márgenes brutos por encima del 70% y su cuota dominante gracias a su hardware y a su ecosistema de software CUDA. Precisamente ese consenso tan optimista es lo que hace interesante la tesis bajista: el riesgo no es que se dejen de vender procesadores, sino que el gasto de capital de los grandes proveedores de nube (los hyperscalers) no crezca lo suficiente para sostener el precio ya descontado. El estratega de Panmure Liberum Joachim Klement ya ha avisado de que los próximos resultados y la guía para 2027 pueden traer un 'reality check' si ese gasto decepciona.

Palantir es el caso con el argumento de valoración más limpio. Sus acciones cerraron a 192,07 dólares y el precio objetivo medio que recopila Investing.com ronda los 195,57 dólares, es decir, apenas un puñado de dólares de recorrido según el consenso, a pesar del fuerte crecimiento. El analista de Jefferies Brent Thill mantiene su recomendación de 'Underperform' (comportamiento peor que el mercado) y avisa de que "el listón se pone más difícil a partir de aquí", aunque haya subido su objetivo de 70 a 80 dólares. Jefferies reconoce que el negocio estadounidense acelera —los ingresos crecieron un 115% el último trimestre— pero sostiene que las comparaciones se vuelven mucho más exigentes y que el crecimiento internacional se está moderando. Aquí la idea clave es que a Palantir no le hace falta tropezar para caer: si el mercado ya ha pagado por crecimiento excepcional, márgenes al alza y monetización rápida de la IA, entregar simplemente buenos resultados puede no ser suficiente.

Micron es la pata más matizada, porque la acción parece barata tras su rally. Cerró el martes en 1.045,56 dólares y cotiza a 5,9 veces los beneficios previstos, después de presentar ingresos récord, un margen bruto ajustado del 87% y unas previsiones sólidas, con la demanda de IA chocando contra una oferta de memoria muy ajustada. La tesis bajista de Burry no se centra en la demanda, sino en lo que pasa cuando la oferta se pone al día: considera que la escasez, más que la demanda en sí, es lo que está empujando los precios de la memoria, y espera que la nueva capacidad de producción que llegará en los próximos dos años presione el ciclo. El contrapunto alcista lo pone el analista de Bank of America Vivek Arya: asegura que los precios y márgenes de la memoria "se normalizarán inevitablemente en algún momento", pero mantiene su recomendación de compra porque cree que los beneficios seguirán muy por encima de los picos de ciclos anteriores incluso en una recesión.

En conjunto, la apuesta de Burry no dice que Nvidia vaya a dejar de dominar, que Palantir vaya a dejar de crecer o que Micron vaya a perder dinero. Dice que las acciones pueden caer igualmente si las expectativas se reajustan a la baja. Es, en sus propias palabras, una apuesta contra el precio de la perfección. Y conviene recordar el detalle del calendario: al haber alargado los vencimientos hasta 2027 se da mucho más margen, pero también se expone a que, si la corrección no llega a tiempo, sus opciones caduquen sin valor.

El análisis de Salseo

  • El detalle importante no es que Burry sea bajista, sino cómo lo hace: al pasar de cortos directos a opciones de venta con vencimiento en 2027 se está comprando tiempo. Eso le permite aguantar meses de subidas sin verse obligado a cerrar la apuesta, pero también significa que solo gana si el reajuste de expectativas llega antes de esa fecha: aquí el reloj juega en su contra.
  • Nvidia se lo juega casi todo a una variable: el gasto de capital de los grandes proveedores de nube. Mientras esa cifra siga subiendo, la valoración tiene soporte; si se enfría, el problema no será que se vendan menos chips, sino que el mercado deje de pagar precios de perfección por ellos. Señal concreta a vigilar: la guía para 2027 y el ritmo de inversión de los hyperscalers.
  • Micron es el caso más sutil y el más interesante: parece barata (5,9 veces los beneficios previstos) precisamente porque el mercado sospecha que los beneficios actuales son un pico del ciclo. La pregunta no es si se venden memorias, sino cuándo entra en juego la capacidad nueva: si la oferta se normaliza, precios y márgenes bajan aunque la demanda de IA siga fuerte.
  • En Palantir el problema es el listón, no el negocio: crece a triple dígito en Estados Unidos, pero el precio ya descuenta crecimiento excepcional y el objetivo medio de los analistas está casi pegado al precio actual. Cuando todo está ya en el precio, cumplir no basta, hay que sorprender; y el negocio internacional y las comparaciones anuales cada vez más duras son los puntos por donde puede pinchar.

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Fuente: Invezz