Burry ('The Big Short') redobla su apuesta contra Micron: «precios ridículos»

Michael Burry, el inversor inmortalizado por 'The Big Short', aumenta su apuesta bajista sobre Micron mientras la acción acumula un 284% de subida en 2026 y la compañía presenta unos resultados espectaculares. Su tesis: la IA alarga el ciclo de la memoria, pero no lo borra.
Michael Burry, el inversor que se hizo famoso por anticipar el crash inmobiliario y protagonizar 'The Big Short', sigue empeñado en llevar la contraria al mercado. Este martes confirmó que ha vuelto a aumentar sus posiciones cortas sobre Micron Technology «de forma notable». Un corto, para quien no esté familiarizado, es una apuesta a que el precio de una acción bajará: se vende prestado esperando recomprar más barato. Y Burry lleva en esto desde julio, cuando abrió su apuesta contra Micron a 1.051,87 dólares tras concluir que comprar opciones de venta le salía demasiado caro. Después amplió a 933,86 dólares, volvió a hacerlo en torno a 880 ese mismo mes y sumó otra tanda en agosto cerca de 924. Su último movimiento llega con la acción por encima de los 1.090 dólares y tras un 284% de revalorización en 2026.
¿Qué ve Burry que no ven los entusiastas de Micron? Su argumento se apoya en la naturaleza cíclica de los chips de memoria, un negocio que históricamente sube y baja con fuerza porque la oferta tarda en reaccionar y cuando lo hace provoca excesos. Cuando abrió su corto, ya reconoció que la inteligencia artificial ha cambiado el mercado de la memoria, pero sostuvo que las cosas no han cambiado lo suficiente como para que el viejo ciclo quede obsoleto: «Podría ser distinto, pero no lo bastante distinto». Su reflexión más reciente apunta a la oferta: los centros de datos de IA han devorado cantidades enormes de memoria de alto ancho de banda (HBM), lo que ha empujado a los fabricantes a desviar capacidad hacia esos chips y ha dejado la memoria convencional más escasa. El problema, dice Burry, es que la producción de RAM «normal» ya está volviendo a acelerarse.
Esa idea ha encontrado cierto respaldo esta semana en las palabras de Jason Chen, consejero delegado de Acer, que ha asegurado que los inventarios de memoria para ordenadores se están acumulando mientras los fabricantes chinos añaden capacidad nueva, cuyo efecto se dejará notar sobre todo a partir de finales de 2027. Burry también ha señalado un informe según el cual el fabricante chino de memoria CXMT habría alcanzado rendimientos de fabricación de DDR5 por encima del 90%, un dato que calificó de «enorme si es verdad». Esta misma semana, CXMT ha anunciado que su plataforma de memoria de quinta generación ha entrado en producción en masa. Su conclusión sobre el sector es tajante: los fabricantes de memoria «se dispararon a precios ridículos para lo que son, y caerán con fuerza por el otro lado».
El problema para la tesis de Burry es que los números de Micron son difíciles de ignorar. En su tercer trimestre fiscal, los ingresos saltaron hasta los 41.460 millones de dólares desde los 9.300 millones del mismo periodo del año anterior, con un margen bruto del 84,6%: niveles que en un fabricante de chips se consideran extraordinarios. La dirección ha guiado unos ingresos de 50.000 millones para el cuarto trimestre fiscal, cuyas cuentas se publican el 30 de septiembre. Y Wall Street está claramente en el lado contrario a Burry: de los 30 analistas que siguen el valor, 29 recomiendan comprar y solo uno mantener, con un precio objetivo medio a doce meses de 1.565,37 dólares, lo que implicaría una subida de alrededor del 43% desde el cierre del martes. La apuesta del inversor es nítida: la IA puede haber alargado el boom de la memoria, pero no cree que haya abolido el ciclo.
El análisis de Salseo
- El meollo de la tesis de Burry no es si la IA ha cambiado el negocio, sino si ha eliminado el ciclo. Su argumento es que la escasez actual de memoria convencional es consecuencia de que todos han desviado fábricas hacia la memoria de IA (HBM), y esa escasez es justo lo que incentiva a construir más capacidad. Es decir, el propio boom genera las condiciones de su final.
- Hay tres señales concretas que vigilar y que darían o quitarían razón a Burry: los inventarios de memoria para PC que según Acer ya se están acumulando, la capacidad nueva de los fabricantes chinos (con efecto visible desde finales de 2027) y los rendimientos de DDR5 de CXMT por encima del 90%, que él mismo calificó de «enorme si es verdad». Si la oferta china madura de verdad, el relato del «esta vez es diferente» se resquebraja.
- Un margen bruto del 84,6% es la cara y la cruz de la historia: confirma que Micron está en un momento dulce, pero márgenes así de excepcionales son históricamente la señal clásica de pico de ciclo, porque son una invitación para que toda la industria amplíe capacidad. Cuanto mejores parecen los números, más se refuerza el argumento bajista a medio plazo.
- Llevar la contraria tiene coste y tiempo: Burry lleva desde julio añadiendo a precios muy distintos y la acción ha seguido subiendo, así que mantener el corto abierto se va comiendo parte del posible acierto. Además, es una apuesta muy mediática: puede mover el ánimo del mercado a corto plazo mucho más que los fundamentales de Micron.
- Ojo con la letra pequeña: el consenso de analistas es abrumadoramente comprador (29 de 30) y el propio Burry admite que parte de su tesis depende de datos aún por confirmar, como los rendimientos reales de CXMT. No es una predicción con fecha, sino una apuesta a que el ciclo terminará imponiéndose antes o después.