Cadence y Analog Devices unen chips para revolucionar el audio del coche

Cadence mete su arquitectura Tensilica en los procesadores de audio SHARC de Analog Devices para la próxima generación de sonido dentro del vehículo, un negocio al alza en el coche conectado.
Cadence ha anunciado que su división Tensilica IP y Analog Devices han trabajado codo con codo para desarrollar la última generación de procesadores de audio para automoción SHARC. El resultado de ese trabajo conjunto es que la arquitectura DSP de Tensilica, propiedad de Cadence, pasa a formar parte de la familia de productos ADSP de Analog Devices, la marca bajo la que la compañía vende sus chips de procesamiento de señal.
SHARC no es un recién llegado: es una de las familias de procesadores de señal digital con más recorrido de Analog Devices en el negocio del audio. Según el anuncio, esta nueva generación refuerza la posición destacada que la empresa ya tiene en soluciones de audio 'premium' dentro del vehículo, es decir, en los sistemas de sonido de gama alta que los fabricantes de coches instalan en sus modelos más equipados.
El movimiento hay que leerlo en un contexto muy concreto: el interior del coche se ha convertido en una pequeña sala de conciertos con ruedas. Cada vez hay más altavoces, cancelación activa de ruido, asistentes de voz, audio envolvente y funciones que el fabricante quiere poder mejorar a distancia con actualizaciones de software, sin que el cliente tenga que pasar por el taller. Eso exige chips de audio mucho más potentes y, sobre todo, reprogramables, capaces de asumir tareas nuevas sin rediseñar el hardware de cero.
Para Analog Devices, integrar la arquitectura Tensilica de Cadence supone añadir músculo de procesamiento a sus procesadores de audio sin renunciar a lo que ya sabe hacer. Para Cadence, es una vía más de ingresos por licenciar su propiedad intelectual a otro fabricante de chips. Eso sí, en el anuncio no se han dado cifras económicas, ni volúmenes, ni nombres de fabricantes de coches implicados, así que de momento es un paso tecnológico más que un contrato con ingresos contantes y sonantes.
La pregunta que queda en el aire es cuándo se traducirá esto en diseño ganado, es decir, en qué modelo concreto de qué marca acabará montado un chip fruto de esta colaboración. Ese es el dato que de verdad mueve la aguja en el negocio de semiconductores para automoción, donde los ciclos de diseño son largos y las adjudicaciones se conocen con años de antelación.
El análisis de Salseo
- El detalle clave es que Cadence no vende un chip, vende la 'receta' (su arquitectura Tensilica) para que otro la fabrique. Es un negocio de licencias: ingresos recurrentes y con márgenes altos si el socio vende mucho, pero dependiente de que el producto final triunfe en el mercado del automóvil.
- SHARC es la joya histórica de Analog Devices en audio. Al abrirlo a núcleos de terceros, la compañía reconoce que el DSP clásico ya no basta para el coche actual, donde el audio se mezcla con voz, cancelación de ruido y software actualizable. Es una jugada defensiva tanto como ofensiva frente a rivales como Qualcomm o Texas Instruments en el salpicadero.
- Ojo con el titular: no hay importe, ni plazo, ni cliente final. En semiconductores para automoción, un anuncio de 'desarrollo conjunto' puede tardar dos o tres años en convertirse en pedidos reales. La señal a vigilar son los 'design wins' con fabricantes o proveedores de primer nivel, no el comunicado.
- El negocio de audio 'premium' en el coche es pequeño en volumen pero muy rentable, porque va atado a los acabados de gama alta. Si los fabricantes siguen diferenciándose por la experiencia de sonido y por funciones que se actualizan por software, ADI parte con ventaja para colocar esta nueva familia de chips.