Canaccord empieza a cubrir Pasqal con recomendación de compra

El banco de inversión Canaccord inicia el seguimiento de Pasqal con un 'Buy', un espaldarazo para la compañía cuántica en un sector que factura 1.000 millones de dólares y aspira a un mercado de 700.000 millones en la próxima década.
Canaccord ha iniciado la cobertura de Pasqal, la compañía de computación cuántica que cotiza en bolsa bajo el ticker PSQL, con una recomendación de compra ('Buy'). El banco de inversión arranca así el seguimiento del valor con una nota positiva, aunque el extracto difundido no detalla un precio objetivo ni las estimaciones concretas que acompañan a la recomendación. Se trata de un respaldo de una casa de análisis al proyecto cuántico de la compañía, que ya tiene presencia en los mercados.
El movimiento llega en un momento en el que el sector de la computación cuántica ha dejado de ser una promesa de laboratorio para convertirse en un negocio con cifras. Según las estimaciones de McKinsey recogidas por los analistas, los ingresos de la industria pasaron de unos 750 millones de dólares en 2024 a unos 1.000 millones en 2025, con un crecimiento superior al 30%, y podrían alcanzar alrededor de 2.000 millones en 2026. La proyección a largo plazo es mucho mayor: McKinsey calcula que la computación cuántica puede convertirse en una oportunidad de mercado de más de 700.000 millones de dólares entre 2035 y 2040, una escala comparable al mercado actual de la inteligencia artificial generativa. Ese es el escenario que explica el interés de los analistas por las empresas del ramo.
El analista Suji Desilva, de Roth, describe un sector que avanza en tres fases. La primera, centrada en demostrar la 'utilidad cuántica', ha ocupado los últimos años. La segunda, la que arranca ahora y se extiende aproximadamente entre 2027 y 2030, debe establecer la llamada 'ventaja cuántica', es decir, que estas máquinas resuelvan de forma consistente tareas que un ordenador tradicional no puede abordar. Y la tercera, a partir de 2030, apunta a plataformas de computación cuántica tolerantes a fallos, capaces de corregir errores automáticamente y, por tanto, de ofrecer resultados fiables. En cristiano: primero se demuestra que sirve para algo, después que supera a lo que ya existe, y solo al final se convierte en una herramienta fiable para uso masivo.
Ese interés de los analistas no se limita a los nombres clásicos del sector, sino que alcanza a una nueva hornada de compañías cuánticas que han llegado a bolsa recientemente mediante fusiones con sociedades con propósito especial de adquisición (los conocidos como SPAC). Es el caso de IQM Quantum Computers, empresa finlandesa que debutó en el NASDAQ el pasado 2 de julio bajo el ticker IQMX tras fusionarse con Real Asset Acquisition Corp. La compañía arrastra una caída cercana al 18% desde su estreno, en parte por el ritmo al que consume caja: en el semestre cerrado el 30 de junio registró unas pérdidas operativas de 60,5 millones de euros, una quinta parte del saldo de efectivo que declaró tras la operación (309,4 millones). Sus ingresos semestrales fueron de 8,9 millones de euros, aunque su cartera de pedidos crecía: 69,12 millones a cierre de junio y 102,1 millones el 3 de agosto. El analista Jesse Sobelson, de BTIG, ve aspectos positivos en su modelo de negocio.
Para Pasqal, la recomendación de Canaccord es una etiqueta de bienvenida que ayuda a que el valor entre en el radar de fondos e inversores particulares, y llega en un momento en el que la narrativa cuántica está en máximos de atención. Pero conviene no perder de vista lo básico: una opinión de compra no cambia los números de la compañía. El sector presenta hoy una mezcla de ingresos todavía modestos, pérdidas elevadas y expectativas gigantescas a diez o quince años vista, así que la evolución real de los pedidos, la caja y la capacidad de demostrar esas ventajas tecnológicas prometidas seguirá siendo lo que marque la diferencia.
El análisis de Salseo
- Una iniciación de cobertura vale lo que vale: significa que el banco quiere tener relación con el valor y ofrecerlo a sus clientes, pero al no publicarse precio objetivo ni estimaciones concretas en la nota, no hay una tesis cuantificada que sirva de referencia al inversor. Es más una señal de visibilidad que un cambio de tesis.
- Lo verdaderamente relevante es el momento del sector: pasar de 1.000 millones de dólares de ingresos a un mercado potencial de más de 700.000 millones para 2035-2040 da aire a todas las cotizadas cuánticas, pero también evidencia la brecha entre expectativas y realidad actual. IQM, con 8,9 millones de euros de ingresos semestrales frente a 60,5 millones de pérdidas, es el mejor recordatorio de que el negocio aún está en pañales.
- La fase II (2027-2030) es la prueba de fuego: si las máquinas demuestran una 'ventaja cuántica' consistente en tareas reales y no solo en experimentos de laboratorio, el sector justifica sus valoraciones; si se retrasa, el batacazo afectaría a todo el grupo, Pasqal incluida. El dato a vigilar no es la recomendación de turno, sino los anuncios de clientes, pedidos y resultados técnicos verificables.
- Ojo con el perímetro: la atención inversora se ha ampliado a las empresas que han llegado a bolsa vía SPAC, un mecanismo que suele venir acompañado de alta volatilidad, consumo rápido de caja y promesas a muy largo plazo. En ese contexto, cualquier cuántica recién listada conviene mirarla por sus cifras trimestrales (ingresos, caja, cartera de pedidos) y no por el entusiasmo de los analistas.