Candidato demócrata en Texas ve 'corrupción' en $110 millones de subvenciones a Starlink de Musk

Nathan Johnson, aspirante a fiscal general de Texas, promete investigar el acuerdo que otorgó 110 millones de dólares en fondos públicos a SpaceX para llevar internet rural con Starlink, tras cambios en las reglas que favorecieron a la empresa de Elon Musk.
La carrera por la fiscalía general de Texas se calienta con un ingrediente explosivo: Elon Musk. Nathan Johnson, candidato demócrata y senador estatal, ha puesto el foco en un contrato de 110 millones de dólares que el estado concedió a SpaceX para su programa de internet satelital Starlink. En una entrevista con el Dallas News, Johnson afirmó que el proceso "tiene toda la pinta" de corrupción, aunque aclaró que no está declarando que la haya habido, sino que la confianza pública en el sistema de licitaciones ha quedado tocada.
El meollo del asunto está en cómo se repartieron las subvenciones para llevar banda ancha a zonas rurales de Texas. De los fondos disponibles, el 99% fue a parar a SpaceX, una compañía liderada por Musk, conocido aliado de Donald Trump y donante del gobernador republicano Greg Abbott. La polémica crece porque la oficina de Abbott revisó las reglas del concurso para favorecer a proveedores de satélites de órbita baja, justo el terreno donde Starlink es el rey indiscutible.
Ocho empresas de fibra óptica terrestre se quejaron por carta de haber sido excluidas del proceso modificado. En una audiencia del senado estatal en junio, el director de la Oficina de Desarrollo de Banda Ancha de Texas admitió que los cambios llegaron a petición del gobernador. El presidente del comité, el republicano Charles Schwertner, reconoció sin rodeos que el favoritismo y la transparencia eran "preocupaciones muy grandes".
Johnson, que ganó las primarias demócratas en mayo, ha hecho de la lucha anticorrupción su bandera. Si vence en noviembre, promete trabajar con el contralor estatal para auditar cómo se adjudican los contratos públicos y escudriñar el acuerdo con SpaceX, con sede en Starbase, Texas. Su rival republicano, Mayes Middleton, se declara leal a Trump, lo que convierte esta elección en un referéndum sobre la influencia de Musk en el estado.
Mientras, Abbott defiende las subvenciones argumentando que el internet por satélite es la opción más rápida y barata para las zonas más remotas, donde tender fibra resulta demasiado caro y lento. Ni SpaceX ni la oficina del gobernador respondieron a las solicitudes de comentarios de The Guardian. La pelota está ahora en el tejado de los votantes texanos, que decidirán si este caso merece una investigación a fondo.
El análisis de Salseo
- La denuncia de Johnson no es solo ruido electoral: pone el dedo en la llaga sobre cómo los cambios regulatorios a medida pueden vaciar de competencia un proceso de adjudicación pública. Si se demuestra que las reglas se modificaron para beneficiar a un actor concreto, el daño reputacional para SpaceX y para la administración Abbott podría ser significativo, aunque difícil de cuantificar en dólares.
- Para Starlink, este tipo de contratos son clave para escalar su negocio de internet rural, pero la controversia puede atraer un escrutinio no deseado. Si la investigación prospera, otras empresas de fibra podrían ganar terreno en futuras licitaciones, lo que pondría a prueba el argumento de que el satélite es siempre la solución más costo-eficiente.
- El verdadero termómetro será la elección de noviembre. Si Johnson gana, la presión sobre SpaceX aumentará, no solo en Texas sino como precedente para otros estados que estén considerando subvenciones similares. Si pierde, el caso probablemente se diluya, pero la desconfianza sembrada en el proceso podría resurgir en otros foros.