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Caruso ve "sobrerreacción" en el castigo a la IA y apunta a AMD, Dell y HPE

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Caruso ve "sobrerreacción" en el castigo a la IA y apunta a AMD, Dell y HPE

El analista Matthew Caruso considera que las ventas en los valores ligados a la inteligencia artificial son una reacción exagerada a las dudas sobre la seguridad de esta tecnología, y señala tres nombres para aprovecharla.

El mercado de la inteligencia artificial ha encadenado jornadas de ventas y el analista Matthew Caruso cree que la reacción ha sido exagerada. En su intervención en el canal Schwab Network, Caruso calificó de "sobrerreacción" el castigo que están sufriendo las compañías ligadas al negocio de la IA, un movimiento que asocia a las crecientes preguntas sobre la seguridad de esta tecnología más que a un deterioro real de las cuentas de las empresas.

Su tesis se apoya en una idea simple: si el detonante de las caídas es un debate —el de la seguridad de los sistemas de IA— y no un dato de negocio, entonces lo que se está ajustando es el relato y las expectativas, no la capacidad de las compañías para ganar dinero. Con ese punto de partida, Caruso sostiene que al sector le queda todavía mucho recorrido por delante y que el inversor que vende ahora está pagando un precio emocional, no un precio fundamentado en resultados.

¿Dónde ve esa oportunidad? El analista señala tres nombres concretos: AMD, Dell y HPE. Las tres se mueven en el mismo ecosistema que ha protagonizado el rally de la IA, y encajan con los dos sectores que enmarcan esta historia: los semiconductores, por el lado de los chips que alimentan los modelos, y la infraestructura de IA, por el lado de los servidores y equipos donde toda esa capacidad de cálculo se instala. Dell Technologies, de hecho, cotiza en bolsa y forma parte de esa segunda pata, la de la infraestructura que se vende a los grandes centros de datos.

El fondo del asunto es que el mercado lleva meses comprando la promesa de la IA casi sin discutirla y ahora ha empezado a preguntarse por sus efectos secundarios. Ese debate sobre la seguridad abre la puerta a posibles normas más estrictas, a más escrutinio sobre cómo se entrenan y se despliegan estos sistemas y, en última instancia, a dudas sobre si el ritmo de inversión en centros de datos se mantendrá. Cuando el relato pasa de "esto va a crecer sin freno" a "¿y si nos ponen límites?", las acciones más caras y más expuestas al hype son las primeras que se desinflan, aunque no haya cambiado nada en sus pedidos.

Conviene no perder de vista que lo que tenemos delante es la opinión de un analista en un medio, no un dato de negocio: que alguien diga que la caída es exagerada no la convierte automáticamente en una oportunidad, ni descarta que el mercado esté descontando algo que todavía no se ve en las cifras. La señal que de verdad importa no es el titular, sino lo que hagan en los próximos trimestres los grandes compradores de infraestructura de IA: si su gasto en centros de datos aguanta, la tesis de la sobrerreacción gana enteros; si empieza a frenarse, el ajuste habrá sido aviso y no exceso.

El análisis de Salseo

  • Lo que se está castigando no son los resultados, sino la narrativa. Cuando el detonante de una caída es un debate (la seguridad de la IA) y no un número, el ajuste suele venir del miedo y de las expectativas infladas, no de que las empresas vendan menos. Eso es exactamente lo que permite a alguien como Caruso hablar de sobrerreacción.
  • Dell y HPE son la segunda derivada del boom de la IA: no diseñan los chips estrella, venden los servidores y la infraestructura donde se monta toda esa capacidad de cálculo. Eso las hace más dependientes del gasto de las grandes tecnológicas en centros de datos y, normalmente, con márgenes más ajustados que los fabricantes de semiconductores. Si el ciclo aguanta, participan; si se frena, lo notan antes.
  • El riesgo real que hay que vigilar no es el titular del día, sino dos cosas concretas: el dinero que las grandes tecnológicas destinan a centros de datos y cualquier movimiento regulatorio serio sobre seguridad de la IA. Ahí está la frontera entre un bache de sentimiento, que se recupera, y un cambio de ciclo, que no.
  • El matiz que el titular no cuenta: esto es una opinión televisiva, no un dato. Decir que la caída es exagerada no la convierte en una ganga ni descarta que el mercado esté anticipando algo que aún no aparece en las cuentas. Antes de comprar la tesis conviene comprobar si los pedidos y los márgenes acompañan, y no quedarse con la frase del analista.

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