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Cathie Wood (Ark) ve positivo el pacto de los líderes de la IA para frenar su avance

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Cathie Wood (Ark) ve positivo el pacto de los líderes de la IA para frenar su avance

La fundadora de Ark Investment Management cree que el llamamiento de los grandes nombres de la inteligencia artificial a moderar el ritmo de desarrollo es una buena señal para el sector, aunque las acciones tecnológicas lo han pagado con caídas.

Cathie Wood, fundadora y consejera delegada de la gestora Ark Investment Management, afirmó este martes desde Sídney que el llamamiento de los principales líderes de la inteligencia artificial a frenar el ritmo al que avanza la tecnología es un paso positivo para blindar y proteger el desarrollo de la industria. La declaración llega después de que el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, pidiera el pasado fin de semana a las compañías del sector que reduzcan la velocidad a la que mejoran la capacidad de sus modelos, en un momento de creciente preocupación mundial por el mal uso de esta tecnología.

Amodei recibió de inmediato el respaldo de Elon Musk, fundador de xAI y Tesla, y de Sam Altman, consejero delegado de OpenAI. Aun así, el mercado no se lo tomó como una buena noticia: las acciones globales vinculadas a la inteligencia artificial cayeron el lunes mientras los inversores sopesaban el futuro crecimiento de un sector que había impulsado las bolsas hasta máximos históricos. Este martes, las plazas asiáticas volvían a mostrar debilidad, con un sentimiento pesimista hacia los valores de chips y de inteligencia artificial.

Wood, que tiene en cartera Tesla (TSLA), SpaceX (SPCX), OpenAI y Anthropic a través de los fondos públicos y privados de Ark, sostiene que un mayor escrutinio sobre hacia dónde crece la inteligencia artificial es positivo para el sector. «Habiendo vivido la burbuja tecnológica y de telecomunicaciones, que acabó en desplome, me alegra que los líderes de la industria estén advirtiendo de los riesgos asociados a esta nueva tecnología», dijo a los periodistas en Sídney, antes de añadir: «La mitad de la solución es entender el problema». La inversora también quitó hierro a los avisos más catastrofistas y señaló que, aunque los considera exagerados, sirven para poner el foco del mundo en la ciberseguridad aplicada a este terreno.

El propio Altman aseguró que OpenAI no saldrá a bolsa en 2026, en medio de las preocupaciones por la seguridad que se avivaron la semana pasada, cuando dos investigadores de Anthropic afirmaron que crece el riesgo de que la inteligencia artificial pueda acabar con vidas humanas antes de que termine esta década. En paralelo, cada vez más legisladores estadounidenses reclaman nuevas normas para gobernar los sistemas de inteligencia artificial, mientras el presidente Donald Trump defendía el lunes que Estados Unidos ya puede regular y procesar judicialmente a las empresas del ramo.

El análisis de Salseo

  • Cuando el jefe de una de las empresas punteras pide 'frenar', no es solo altruismo: si las reglas se escriben ahora, los que ya están delante fijan el listón y complican la entrada a los que vienen detrás. La señal a vigilar es si esa petición se convierte en normas concretas en Estados Unidos o se queda en una declaración de intenciones.
  • Wood no habla desde fuera del tablero: tiene exposición a los dos lados del debate (proveedores de modelos como OpenAI y Anthropic, y aplicaciones como Tesla o SpaceX). Su mensaje tranquilizador hay que leerlo también como una defensa de sus propias carteras, no como un diagnóstico neutral del sector.
  • La caída de las acciones de inteligencia artificial el lunes y la debilidad asiática del martes demuestran que el sector cotiza con expectativas muy exigentes: un titular sobre 'ir más despacio' mueve el precio aunque el negocio del trimestre no cambie nada. Ese nerviosismo es el riesgo real a corto plazo, más que la regulación en sí.
  • El 'no saldremos a bolsa en 2026' de Altman deja al sector sin una referencia pública de valoración: mientras OpenAI siga cerrada, los precios de la inteligencia artificial dependerán de rondas privadas difíciles de contrastar. Y el giro de Wood hacia la ciberseguridad señala por dónde pueden llegar los próximos beneficiarios del relato.

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Fuente: Reuters