Cathie Wood compra 149 millones en Nvidia, Broadcom, CoreWeave, Tesla y SpaceX

El fondo ARK Invest de Cathie Wood ha gastado unos 149 millones de dólares en cinco de sus valores tecnológicos favoritos, coincidiendo con el mayor programa de recompra de acciones de la historia de Nvidia y con el primer vuelo orbital del Starship de SpaceX.
La gestora ARK Invest, capitaneada por la conocida Cathie Wood, compró el martes 29 de septiembre acciones de Nvidia, Broadcom, CoreWeave, Tesla y SpaceX por un valor conjunto de aproximadamente 149 millones de dólares. No fue una compra cualquiera: coincidió con tres anuncios corporativos de calado —la ampliación del plan de recompra de acciones de Nvidia, la firma de nuevas líneas de crédito de Tesla por 30.000 millones de dólares y el primer vuelo orbital del cohete Starship de SpaceX—, lo que convierte la jornada en una foto fija de por dónde cree Wood que va el dinero en el sector tecnológico.
El mayor desembolso fue para Nvidia: 356.681 acciones por unos 81,6 millones de dólares repartidos entre los distintos fondos cotizados de ARK. La operación llegó justo después de que la compañía autorizara el 28 de septiembre 150.000 millones de dólares adicionales para recomprar sus propios títulos, lo que eleva el programa disponible a 235.000 millones hasta el ejercicio fiscal 2028. La empresa lo calificó como el mayor incremento de una autorización de recompra de la historia. Su consejero delegado, Jensen Huang, defendió que la generación de caja permite seguir invirtiendo en inteligencia artificial y, a la vez, devolver dinero a los accionistas.
El segundo cheque fue para Broadcom, con 76.263 acciones por 26,7 millones. La compañía sigue beneficiándose de los grandes compromisos de infraestructura de IA: un documento reciente de Anthropic reveló que la empresa de IA acumula unos 161.200 millones de dólares en obligaciones de alquiler no cancelables vinculadas a Broadcom, y que prevé gastar al menos 518.000 millones en infraestructura de IA durante la próxima década. Es decir, buena parte del dinero que se va a destinar a centros de datos ya está comprometido con los chips personalizados y los productos de red de Broadcom. El tercer movimiento fue CoreWeave, con 254.550 títulos por 21,7 millones, en plena celebración de su conferencia Fully Connected 2026 (del 29 de septiembre al 1 de octubre), centrada en infraestructura para entrenar y ejecutar modelos de IA. Su consejero delegado, Mike Intrator, puso el foco en que abaratar los costes de la IA puede ampliar la demanda de capacidad de computación.
Tesla se llevó 48.352 acciones por 17,3 millones a través del ARK Innovation ETF (ARKK), en un momento complicado para el valor: cayó un 1,29% el martes y acumula un descenso del 21,54% en lo que va de año. Ese mismo día la compañía desveló nuevas líneas de crédito por 30.000 millones de dólares, que incluyen un préstamo a plazo de 20.000 millones con disposición diferida, una línea de crédito renovable de 8.000 millones y un préstamo a corto plazo de 2.000 millones. Tesla ha señalado que buena parte de ese gasto irá a infraestructura de computación para IA, capacidad de fabricación solar y un proyecto de semiconductores junto a SpaceX. La compra más pequeña fue precisamente para SpaceX: 9.112 títulos por 1,3 millones, solo un día después de que su cohete Starship alcanzara la órbita por primera vez y desplegara 26 satélites Starlink V3. El vuelo terminó antes de lo previsto por el apagado de uno de los motores, pero el hito orbital se cumplió. Tras el éxito, varios analistas mantuvieron sus recomendaciones positivas: Brian Dobson, de Clear Street, repitió compra con un precio objetivo de 217 dólares (un potencial de cerca del 47%), y Louis DiPalma, de William Blair, mantuvo su valoración de mejor comportamiento que el mercado.
Mirando a los potenciales que maneja la herramienta de comparación de TipRanks, CoreWeave sería el valor con más recorrido (66,5%), seguido de SpaceX (56,2%) y Broadcom (46,2%). Nvidia y Tesla aparecen con un 42,7% y un 10,9% respectivamente. Conviene recordar que estos porcentajes son estimaciones de analistas basadas en sus precios objetivo, no una promesa de rentabilidad futura.
El análisis de Salseo
- La clave en Nvidia no es que ARK compre, sino lo que revela el anuncio que acompaña a la compra: una autorización de recompra de 150.000 millones adicionales, la mayor de la historia. Eso significa que la empresa genera tanto efectivo que puede financiar su enorme capex en IA y aún le sobra para recomprar títulos. Las recompras no crean crecimiento, pero sí reducen el número de acciones en circulación y suelen poner un suelo al precio. La señal a vigilar: si otros gigantes tecnológicos imitan ese movimiento, es la confirmación de que la fase de inversión masiva en IA está empezando a devolver caja.
- Para Broadcom, el dato de Anthropic es el verdadero titular escondido: 161.200 millones en alquileres no cancelables y 518.000 millones de gasto previsto en IA a diez años. Son ingresos contratados y recurrentes, no promesas de futuro, lo que da una visibilidad que casi ningún otro nombre del sector puede igualar. El riesgo está en la concentración: si depende de unos pocos clientes enormes y uno de ellos frena su gasto, el golpe se nota de forma desproporcionada. Merece la pena seguir los próximos informes trimestrales para ver si la cartera de pedidos sigue ampliándose al mismo ritmo.
- Tesla recurre a 30.000 millones en nueva deuda justo cuando la acción acumula una caída superior al 21% en el año. La lectura es sencilla: con la cotización deprimida, financiarse emitiendo acciones nuevas saldría caro, así que opta por préstamos para costear la infraestructura de IA, la fabricación solar y el proyecto de chips con SpaceX. Es una apuesta por transformar la compañía más allá del coche eléctrico, pero también añade intereses y presión sobre la caja libre. Habrá que vigilar si esos proyectos empiezan a generar ingresos antes de que el coste de la deuda se note en las cuentas.
- El primer vuelo orbital del Starship es un hito real, aunque el vuelo se cortó antes de tiempo por el apagado de un motor: la diferencia entre una prueba exitosa y un sistema fiable es la cadencia de lanzamientos. El valor de negocio está en desplegar satélites Starlink V3 más grandes y pesados, lo que abarata el coste por satélite y acelera el despliegue de la constelación. La señal concreta a seguir no es otro anuncio, sino la frecuencia con la que SpaceX repita estos vuelos en los próximos meses. Y un apunte para CoreWeave: su tesis de que abaratar la IA dispara la demanda de computación tiene una cara B, porque si el precio del cómputo cae, sus márgenes también se comprimen.