Cathie Wood compra 25 millones en Rocket Lab y recorta en Alphabet

ARK Invest refuerza su apuesta por Rocket Lab con una compra de 25,1 millones de dólares y, a la vez, vende una pequeña parte de su posición en Alphabet. El gesto retrata dos tesis muy distintas: promesa espacial frente a gigante rentable.
Cathie Wood ha vuelto a mover ficha con dos de los nombres más seguidos de su cartera. A través de sus fondos cotizados ARKK, ARKQ y ARKX, ARK Invest compró el martes 359.612 acciones de Rocket Lab por unos 25,1 millones de dólares. En la misma jornada hizo lo contrario con Alphabet: vendió 16.422 acciones, valoradas en torno a 5,8 millones de dólares, mediante ARKQ y ARKX. Es decir, mucho dinero entrando en la compañía espacial y una salida bastante más modesta del gigante tecnológico.
En el caso de Rocket Lab, la operación no es un movimiento aislado. ARK lleva meses aprovechando las caídas de la acción desde su máximo de mayo para ir construyendo posición, y no ha parado ni siquiera cuando el precio ha empezado a rebotar. Tras la compra del martes, la firma acumula más de 3,2 millones de acciones de la compañía repartidas entre sus fondos, unos 225 millones de dólares al último precio. Rocket Lab es conocida por su cohete Electron, que lanza satélites pequeños, pero el grueso de la tesis inversora está en Neutron, un cohete más grande y reutilizable con el que quiere competir en el mercado de lanzamiento de carga media. Su debut está previsto para el cuarto trimestre de 2026, aunque la propia empresa ha avisado de que el calendario depende de las pruebas de cualificación y podría deslizarse a 2027. A eso se suma su plan de expandirse más allá de los lanzamientos, con la compra de la empresa de comunicaciones por satélite Iridium, que espera cerrar en 2027.
Alphabet plantea preguntas muy diferentes. Su negocio de búsqueda sigue siendo clave para sus resultados, pero los inversores llevan tiempo discutiendo cómo la inteligencia artificial va a cambiar la economía de ese negocio y la posición competitiva de Google. No todo son dudas: el analista de Evercore Mark Mahaney defendía hace poco que Google ha recuperado cuota de búsqueda después de ceder terreno frente a rivales de IA, y señala que la plataforma Gemini y los chips de IA desarrollados en casa abren vías adicionales de crecimiento.
La diferencia de fondo entre ambas compañías es enorme. Rocket Lab es, en buena medida, una apuesta por lo que puede llegar a ser: gran parte de su atractivo depende de que Neutron y sus otros proyectos salgan según lo previsto. Alphabet, en cambio, ya es un negocio muy rentable que genera decenas de miles de millones de dólares de caja al año. Por eso pesa distinto cada movimiento: los 5,8 millones vendidos de Alphabet son calderilla comparados con los 25 millones invertidos en Rocket Lab. Wall Street, de momento, respalda a las dos: ambas cuentan con un consenso de compra fuerte entre los analistas, con un precio objetivo medio de 109,47 dólares para Rocket Lab (un 52% de recorrido a doce meses) y de 428,88 dólares para Alphabet (un 22% adicional).
El análisis de Salseo
- Ojo con el tamaño real del movimiento: 25 millones suenan a mucho, pero son apenas una décima parte de los 225 millones que ARK ya tiene en Rocket Lab. Lo relevante no es la cifra, sino la insistencia: compra en las caídas desde mayo y sigue comprando en el rebote, lo que sugiere convicción y no simple 'comprar barato'.
- El efecto ARK es en parte reflexivo. Sus operaciones son públicas a diario y hay mucho inversor particular que las copia, así que una compra así puede mover el ánimo del mercado más que los fundamentales de la empresa. Eso crea ruido: la acción puede subir por el flujo de un fondo y no porque el negocio haya mejorado.
- La tesis de Rocket Lab se juega en Neutron, no en Electron. El cohete pequeño ya funciona, pero el salto de valor está en entrar en el mercado de carga media con un cohete reutilizable. Los hitos a vigilar son concretos: que se confirmen las pruebas de cualificación y la fecha del primer vuelo, y que la compra de Iridium cierre en 2027 sin sustos de financiación o de reguladores. Cualquier retraso más allá de 2027 golpearía directamente la valoración.
- En Alphabet la venta es casi simbólica (5,8 millones frente a una empresa que genera decenas de miles de millones de caja al año) y responde más a equilibrar carteras que a un juicio negativo. La verdadera discusión sigue siendo otra: si la IA se come parte del negocio publicitario de las búsquedas o si Google logra monetizarla con Gemini y sus chips propios. Ahí es donde se decide el valor a medio plazo, no en este recorte.