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Centros de datos en órbita: la apuesta de Musk y sus cuatro obstáculos

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Centros de datos en órbita: la apuesta de Musk y sus cuatro obstáculos

SpaceX quiere lanzar centros de datos orbitales en 2027, pero los expertos creen que la escala real no llegará hasta la próxima década. El enfriamiento, la obsolescencia, la transferencia de datos y la energía son los grandes retos.

Los centros de datos en órbita se presentan como la próxima frontera del enorme despliegue de infraestructura para la inteligencia artificial, pero el camino está lleno de baches. Elon Musk, CEO de SpaceX, apunta a lanzar el primero a finales de 2027. Sin embargo, los expertos del sector creen que la escala significativa no llegará hasta la década de 2030. "Es un evento de la próxima década", dijo Evelyn Chow, gestora de cartera en Neuberger, en declaraciones a 'Squawk Box Asia'. Según ella, antes de contemplar una escala real harán falta lanzamientos masivos de satélites en los próximos cuatro o cinco años y un desarrollo paralelo de la conectividad.

Los obstáculos son varios y de calado. El primero es el enfriamiento: en el vacío del espacio, los sistemas de refrigeración líquida que funcionan en la Tierra no sirven igual, y además los equipos deben ser tolerantes a la radiación. El segundo es la rápida obsolescencia. Blaine Curcio, fundador de Orbital Gateway Consulting, lo resume así: los GPUs evolucionan tan deprisa que un centro de datos lanzado al espacio con un coste enorme podría quedar anticuado en un par de años. El tercero es la transferencia de datos a gran volumen de vuelta a la Tierra. Transcelestial, una empresa especializada en comunicaciones por láser, trabaja en resolver ese desafío. "Cualquiera puede construir centros de datos, pero si no puedes hablar con estos sistemas de IA, esos centros son inútiles", afirma su CEO y cofundador, Rohit Jha.

El cuarto escollo es la energía. Jha apunta que los centros de datos orbitales podrían tardar entre cinco y siete años en alcanzar la escala de 'hyperscale', un nivel que probablemente requeriría energía nuclear. Es decir, no solo hay que ponerlos en órbita, sino también mantenerlos alimentados y comunicados. Todo ello hace que la fecha de 2027 parezca optimista, al menos para un despliegue masivo.

Pero ojo: SpaceX ya ha demostrado que puede romper los pronósticos. Curcio recuerda que a finales de la década de 2010 ningún experto en satélites creía que la compañía pudiera lanzar 10.000 satélites para 2025, y lo hizo. Así que la pregunta no es si los centros de datos orbitales llegarán, sino cuándo y en qué condiciones. De momento, la carrera de la IA sigue anclada en la Tierra, y el espacio es una promesa que aún necesita resolver problemas muy terrenales.

El análisis de Salseo

  • El cuello de botella real no es construir el centro de datos en órbita, sino devolver los datos a la Tierra: sin comunicaciones por láser eficientes, la inversión no sirve de nada. Ahí es donde empresas como Transcelestial juegan un papel clave.
  • La fecha de 2027 de Musk es un faro, pero el mercado debería mirar los hitos de lanzamiento y no las promesas. Si SpaceX repite el patrón de los satélites Starlink, podría adelantar los plazos; si no, la década de 2030 es lo más realista.
  • El enfriamiento en el vacío no es un detalle técnico: es un problema de física que obliga a reinventar los sistemas actuales. Eso añade riesgo y coste, y explica por qué los inversores son escépticos con los plazos cortos.
  • La rápida evolución de los GPUs juega en contra: un centro de datos espacial puede quedar obsoleto en dos años, lo que hace difícil justificar el enorme coste de lanzamiento. Esa tensión económica es el verdadero freno, más que la tecnología en sí.

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Fuente: CNBC