La CEO de AMD, Lisa Su, irá a la cena de Estado entre Trump y Xi

Lisa Su, consejera delegada de AMD, confirma que asistirá a la cena de Estado que Donald Trump ofrece a Xi Jinping, junto a otros grandes nombres de la tecnología como Musk, Altman, Huang o Cook.
Lisa Su, consejera delegada y presidenta de Advanced Micro Devices (AMD), confirmó este miércoles que estará en la cena de Estado que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofrece en honor al presidente de China, Xi Jinping. Lo anunció durante un coloquio con la periodista de FOX Business Liz Claman, celebrado en la Bolsa de Nueva York dentro de un acto para destacar a las mujeres en el mundo de los negocios. «Me siento honrada de decir que estaré en la cena de mañana por la noche», afirmó Su, que calificó el encuentro entre ambos mandatarios como «muy relevante e importante».
No irá sola. A la cena están previstos otros pesos pesados del sector tecnológico estadounidense, como el consejero delegado de Tesla, Elon Musk; el de OpenAI, Sam Altman; el de Nvidia, Jensen Huang, y el de Apple, Tim Cook. La cita llega en plena tensión geopolítica entre las dos potencias, con la inteligencia artificial (IA) y el acceso a los chips que la hacen funcionar como telón de fondo. Su lo resumió así: la tecnología es un área en la que «dependemos de que el ecosistema global se mantenga unido» y lo que quiere el sector es «buena estabilidad» en ese ecosistema.
El contexto no es menor. Estados Unidos y China compiten por desarrollar herramientas de IA cada vez más potentes, y Washington ha limitado con controles de exportación el acceso chino a los semiconductores avanzados que alimentan esos modelos, incluidos los fabricados por Nvidia. Trump ha llegado a describir la IA como la mayor revolución industrial de la historia, y conforme crece la demanda de capacidad de cálculo, los líderes del sector cargan con una doble responsabilidad: expandir la tecnología estadounidense y, a la vez, establecer salvaguardas técnicas.
Su se declaró «optimista» con la IA y defendió que el mundo «debe ser ambicioso» con ella, pero con una condición que repitió varias veces: hay que generar confianza en esta tecnología, algo que consideró «absolutamente no negociable». La cumbre entre ambos presidentes se extiende durante dos días, con la IA como uno de los grandes temas de la agenda, según un alto cargo de la Administración. Xi, que no visitaba la capital estadounidense desde hacía más de una década, aterrizará con alfombra roja y ceremonia de recibimiento en la base militar de Joint Base Andrews, acompañado de su esposa, Peng Liyuan. Los roces entre ambos países van mucho más allá de la tecnología: propiedad intelectual, prácticas comerciales, tierras raras o el apoyo chino a Irán, entre otros.
Para el inversor, la foto de los grandes directivos tecnológicos en esa mesa es una señal política, no un contrato. Nada de lo anunciado cambia por sí solo las cuentas de AMD ni las reglas del juego comercial entre las dos potencias.
El análisis de Salseo
- Estar en esa cena es sobre todo una señal de estatus: colocan a AMD en el mismo grupo que Nvidia, Apple o Tesla como interlocutor válido de Washington en materia de IA. Refuerza su imagen, pero no implica ningún pedido, licencia ni cambio normativo concreto para la compañía.
- El punto que de verdad mueve la aguja es el acceso a China. Los controles de exportación sobre chips avanzados llevan años apretando ese mercado, y cualquier gesto de distensión tras la cumbre beneficiaría directamente a los fabricantes de semiconductores. Eso sí, un alivio real se mediría en meses de negociaciones, no en días.
- Señal concreta a vigilar: si de la cumbre salen anuncios sobre licencias de exportación o acuerdos de suministro, y en qué posición queda Nvidia, el gran rival de AMD en chips para IA. Lo que se conceda a uno marcará el terreno de juego del otro.
- La lectura contraria: que los líderes tecnológicos desfilen por un acto diplomático también revela hasta qué punto la IA se ha convertido en asunto de seguridad nacional. Ese encuadre suele traducirse en más control y menos libertad comercial, no al revés.