Cerebras: un analista sube la nota a comprar y ve exagerada la caída del 17%

Freedom Capital Markets mejora la recomendación de Cerebras Systems tras el desplome del 17% provocado por el uso de chips de Nvidia en un modelo de OpenAI. El analista cree que el mercado se ha pasado de frenada y fija un precio objetivo de 209 dólares.
Cerebras Systems, fabricante de chips para inteligencia artificial que cotiza en bolsa bajo el ticker CBRS, ha recibido una mejora de recomendación por parte de Freedom Capital Markets. La firma ha subido su nota de "mantener" a "comprar" después de que las acciones se dejaran alrededor de un 17% en pocos días. El analista Paul Meeks pone un precio objetivo de 209 dólares por acción, es decir, el nivel al que cree que debería cotizar la compañía en los próximos meses, y sostiene que los inversores han reaccionado de forma exagerada. Su argumento principal es sencillo: la demanda de capacidad para entrenar y ejecutar inteligencia artificial sigue siendo mayor que la oferta disponible, así que hay sitio para todos.
¿Qué fue lo que provocó el susto? La publicación de informes según los cuales OpenAI está utilizando las tarjetas gráficas (GPU) de Nvidia, el gigante del sector, para la versión "Ultrafast" de uno de sus modelos más recientes. Eso encendió las alarmas: si uno de los clientes más importantes de Cerebras recurre a la competencia, parte de su negocio futuro podría estar en el aire. Meeks no lo ve así. Cree que OpenAI seguirá comprando varios tipos de chips a la vez, porque ningún proveedor por sí solo puede cubrir todas las necesidades de una inteligencia artificial. Y recuerda que ya existe un contrato firmado: en enero, OpenAI acordó incorporar 750 megavatios de capacidad de cómputo de Cerebras a su plataforma, con los sistemas entrando en funcionamiento por fases hasta 2028. En aquel momento, OpenAI explicó que Cerebras le aportaría capacidad dedicada de "inferencia de baja latencia".
Y ahí está la clave del negocio: la inferencia es la fase en la que el modelo ya entrenado responde a las peticiones de los usuarios, y la latencia es simplemente el tiempo que tarda en contestar. Cuanto más rápido responde, mejor funciona el servicio. En esa carrera, Cerebras ha sumado esta misma semana otro cliente relevante: la startup de nube Gimlet Labs planea desplegar unos 100 megavatios de hardware de la compañía para tareas de inferencia. Cerebras entregará sus sistemas CS-4 a lo largo de los próximos uno o dos años y Gimlet espera tenerlos disponibles a través de su nube en 2027. Meeks imagina incluso un futuro en el que los chips se repartan el trabajo: las GPU de Nvidia se encargarían de la primera fase, cuando el modelo procesa la pregunta del usuario, y el hardware de Cerebras de la segunda, cuando genera la respuesta.
Sobre el papel de los analistas, Cerebras cuenta con un consenso de "compra fuerte" según TipRanks: diez recomendaciones de compra en los últimos tres meses y un precio objetivo medio de 288,67 dólares por acción, lo que implicaría un recorrido al alza del 72,4% desde los niveles actuales. Llama la atención que el objetivo de Meeks, 209 dólares, esté bastante por debajo de esa media, lo que deja claro que incluso un analista que ahora recomienda comprar ve menos potencial del que proyecta el conjunto de la casa. La película, en cualquier caso, ya no va solo de cuántos clientes firman, sino de cuánta capacidad contratan y a qué ritmo se instala.
El análisis de Salseo
- El titular asusta más de lo que dice el contrato: que OpenAI use GPU de Nvidia no implica romper con Cerebras, porque un cliente puede comprar a varios proveedores a la vez. De hecho, el acuerdo de enero (750 megavatios escalonados hasta 2028) sigue en pie, y lo que de verdad mueve la tesis es cuánta capacidad nueva se firma, no quién más aparece en la foto.
- Cerebras no juega en el campo donde Nvidia es dueña absoluta, el entrenamiento de modelos gigantes, sino en la inferencia: responder rápido a las peticiones una vez el modelo ya está entrenado. Ahí lo que se vende es velocidad de respuesta, un mercado distinto y en plena expansión. Por eso el analista defiende que ambos chips pueden convivir repartiéndose las fases de una misma consulta.
- La señal concreta a vigilar son los megavatios contratados. El acuerdo con Gimlet Labs (unos 100 MW, sistemas CS-4 en uno o dos años y disponibilidad en su nube en 2027) apunta a que la cartera de clientes se está diversificando más allá de OpenAI, que hoy es el riesgo real de la compañía si un día decide cambiar de proveedor.
- Matiz incómodo que el titular no cuenta: el precio objetivo de Meeks, 209 dólares, está muy por debajo de los 288,67 dólares de media que manejan los diez analistas con recomendación de compra. Es decir, hasta quien mejora la nota ve menos recorrido que el consenso, señal de que la acción cotiza con expectativas muy exigentes.