Cerebras cae un 20% en la semana y toca mínimo desde su salida a bolsa por el empuje de Nvidia

Cerebras pierde el modo 'Ultrafast' de OpenAI en favor de Nvidia y suma la expiración del periodo de bloqueo de acciones de directivos: el valor se deja cerca de un 20% semanal y ya vale menos de la mitad que el día de su debut.
Las acciones de Cerebras Systems (CBRS) se han desplomado cerca de un 20% esta semana hasta su precio más bajo desde la salida a bolsa que protagonizó en mayo, después de que se conociera que el gigante de los chips Nvidia (NVDA) se encargará de una pieza clave del último modelo de OpenAI. La firma de análisis SemiAnalysis publicó el miércoles en la red social X que OpenAI utilizará tarjetas gráficas de Nvidia, y no el hardware de Cerebras, para dar potencia a su modo "Ultrafast" del modelo GPT-6.1 Sol. El valor cerró el viernes en 166,43 dólares y acumula una caída superior al 50% desde el subidón inicial que siguió a su debut en el Nasdaq.
El batacazo es especialmente llamativo por el punto de partida. Cerebras cerró su primer día de cotización con una capitalización de 95.000 millones de dólares, a un paso de meterese en el club de compañías como Meta, Alibaba o SpaceX, que superaron los 100.000 millones en su estreno. Hoy su valor en bolsa ronda los 39.000 millones. La compañía fabrica unos chips personalizados (ASIC) del tamaño de un plato de comida, diseñados específicamente para "inferencia" —es decir, para que los modelos de inteligencia artificial respondan a las peticiones de los usuarios— y los alquila como servicio desde sus propios centros de datos. Precisamente esa idea de ser una alternativa real a Nvidia fue lo que enamoró a los inversores, y en enero Cerebras firmó un acuerdo con OpenAI valorado en más de 10.000 millones de dólares para suministrarle 750 megavatios de capacidad de cálculo hasta 2028.
A la pérdida de ese encargo se le ha sumado este semana otro frente: la expiración de las restricciones de venta para algunos accionistas internos. Según el folleto de la compañía, el miércoles se liberaron hasta 19,4 millones de acciones en manos de consejeros, directivos, empleados no ejecutivos y otros tenedores, lo que equivale al 8% del capital total en circulación. Antes de eso, ya se habían desbloqueado hasta 14,6 millones de títulos cada dos semanas desde el 19 de agosto. Además, el consejero delegado, Andrew Feldman, y el director de tecnología, Sean Lie, ambos convertidos en multimillonarios gracias a la operación, vendieron más de 240 millones de dólares en acciones de clase A entre el 20 de agosto y el 25 de septiembre, dentro de planes de trading adoptados poco después de la salida a bolsa. Otros ejecutivos también han vendido títulos por valor de varios millones.
El trasfondo del asunto es que la inferencia es justo el terreno donde Cerebras quiere crecer. Según McKinsey, el trabajo de inferencia superará al de entrenamiento como carga dominante en los centros de datos de inteligencia artificial antes de que acabe la década, así que perder el encargo más visible de OpenAI en manos de Nvidia toca directamente el corazón de la tesis inversora. Con más acciones llegando al mercado en las próximas semanas y el mercado comparando cada contrato con el monopolio de facto de Nvidia, Cerebras tendrá que demostrar que su tecnología sigue siendo la opción preferida para alguien más que no sea... precisamente OpenAI.
El análisis de Salseo
- El modelo de negocio de Cerebras no es vender chips sueltos, sino alquilar sus ASIC desde sus propios centros de datos como servicio cloud. Eso significa que perder una carga de trabajo concreta como el modo "Ultrafast" de OpenAI no es solo dejar de vender un producto: es perder ingresos recurrentes de un cliente que sostiene el relato público de la compañía.
- El acuerdo de enero con OpenAI (más de 10.000 millones y 750 megavatios hasta 2028) fue la prueba que usó el mercado para justificar la euforia del debut. Que el primer encargo estrella acabe en GPUs de Nvidia debilita el argumento de 'alternativa real' y abre la duda de si el resto del contrato podría seguir el mismo camino. Señal a vigilar: cualquier confirmación o ampliación del acuerdo por parte de OpenAI y Nvidia.
- El desplome también tiene una pata técnica, no solo de negocio: 19,4 millones de acciones (8% del capital) liberadas de golpe, más tranches de 14,6 millones cada dos semanas y ventas de directivos por más de 240 millones de dólares. Más papel disponible presiona el precio aunque los resultados no empeoren, así que conviene separar lo que es deterioro real de negocio de lo que es simple exceso de oferta.
- La lectura contraria: Cerebras cerró su primer día por 95.000 millones y hoy vale 39.000, lo que sugiere que parte de la caída es simple resaca de una valoración de salida a bolsa exagerada, no solo el contrato perdido. Con la inferencia llamada a ser la carga dominante en los centros de datos antes de 2030, todavía hay mercado para un competidor; la pregunta es a qué precio puede ganarlo frente al ecosistema de Nvidia.