Cerebras rebota un 6% tras salir Altman a defender su alianza con OpenAI

Las acciones de Cerebras recuperan parte del desplome del 20% de la semana pasada después de que Sam Altman aclarara que la compañía sigue siendo un "socio cercano" de OpenAI. Varios analistas consideran exagerada la reacción del mercado.
Cerebras Systems (CBRS) subió alrededor de un 6% en la negociación previa a la apertura del lunes, recuperando parte del terreno perdido la semana pasada. El detonante del rebote tiene nombre propio: Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, salió al paso de los rumores que habían hecho saltar por los aires el valor. La semana anterior, las acciones de la empresa de chips de IA se desplomaron un 20% hasta mínimos después de que varios informes apuntaran a que OpenAI utilizaría las tarjetas gráficas (GPU) de Nvidia para dar vida al modo "Ultrafast" de su modelo GPT-6.1 Sol, en lugar de los chips de Cerebras.
"Hay cierta especulación sobre nuestra asociación con Cerebras", escribió Altman en un mensaje en X el viernes. "Cerebras es un socio cercano y tenemos un compromiso profundo empujando las fronteras de la velocidad", añadió. Sus palabras sirvieron para frenar la sangría, aunque el contexto sigue siendo delicado: desde su debut en el Nasdaq el pasado mes de mayo, los títulos de Cerebras acumulan una caída superior al 40%, lo que pone a la compañía bajo presión para demostrar que su relación con OpenAI se traduce en un crecimiento comercial sostenido y no solo en titulares.
Los analistas también han salido a rebajar la alarma. Tom O'Malley, de Barclays, sostiene que la relación de OpenAI con Cerebras "sigue siendo fuerte" y que las preocupaciones sobre la alianza pueden haber sido exageradas. En su opinión, Nvidia está ejecutando el GPT-6.1 Ultrafast, pero Cerebras continúa siendo el proveedor preferido, si bien su capacidad para atender la demanda está limitada por el suministro. Por eso describe el desplome reciente como "exagerado, como demuestra el mensaje de Sam Altman". Freedom Capital también elevó su recomendación sobre Cerebras de mantener a comprar la semana pasada, calificando de sobrerreacción el castigo bursátil por las dudas sobre OpenAI. Su analista Paul Meeks fijó un precio objetivo de 209 dólares, lo que implica un potencial de más del 25% respecto al cierre del viernes. Y los analistas de Citi mantuvieron sin cambios su previsión de ingresos para el periodo 2026-2028. "Creemos que los últimos modelos de los laboratorios de IA punteros se lanzarían primero en chips internos antes de correr en terceros o en la nube de Cerebras, así que es demasiado pronto para leer mucho en ello", señalaron. Eso sí, avisaron de que el siguiente tramo al alza del valor depende cada vez más de que se vean pruebas de que los márgenes brutos se estabilizan, y de que cualquier retraso adicional en ese suelo del margen pesaría en el ánimo del mercado, sobre todo teniendo en cuenta la valoración de prima que arrastra la compañía.
Cerebras se ha posicionado como alternativa a Nvidia desarrollando procesadores de gran escala y sistemas de IA diseñados para ejecutar modelos más rápido que las GPU tradicionales. La firma asegura que su buque insignia, el Wafer Scale Engine 3, ofrece un rendimiento superior al de las GPU de Nvidia en determinadas tareas de inteligencia artificial. Su vínculo con OpenAI es especialmente relevante: en enero firmó un acuerdo de 10.000 millones de dólares para proporcionar 750 megavatios de capacidad de cómputo hasta 2028.
La otra pata del argumento alcista la pone Mizuho, que reiteró su recomendación de comprar (Outperform) y su precio objetivo de 300 dólares, apoyándose en el mercado de la llamada "inferencia rápida". La firma calcula que ese negocio podría alcanzar los 550.000 millones de dólares en 2030, lo que equivaldría a una tasa de crecimiento anual compuesta del 291% y alrededor del 20% de todas las cargas de trabajo de IA. El motivo es que los tokens generados a gran velocidad se cotizan entre seis y diez veces más caros que los estándar. Entre las aplicaciones posibles están el trading, la defensa y el desarrollo de software, donde respuestas más rápidas recortan tiempo de programación. OpenAI ya ha reportado velocidades de inferencia hasta 14 veces superiores usando tecnología de Cerebras. Mizuho incluso ve a Meta Platforms como un posible cliente futuro de inferencia y proyecta que los despliegues de centros de datos de inferencia rápida podrían llevar a Cerebras a generar 13.500 millones de dólares de ingresos en 2029, todo ello a pesar de las posibles presiones por el desbloqueo de acciones (share unlock).
El análisis de Salseo
- La clave del susto no era perder a OpenAI, sino la capacidad de servirle: Barclays deja claro que Cerebras sigue siendo el proveedor preferido, pero está limitado por el suministro. El cuello de botella es la producción de chips, no la relación con el cliente, y eso cambia por completo qué hay que vigilar a partir de ahora.
- El riesgo real que señala Citi no es Nvidia, son los márgenes. Con la acción tan cara en términos de valoración, el siguiente tramo al alza depende de que el margen bruto deje de caer. Si el ansiado 'suelo' se retrasa un trimestre más, el golpe al ánimo del mercado puede ser mayor que cualquier rumor sobre qué chip usa OpenAI.
- El negocio de la inferencia ultrarrápida es el argumento de fondo: si los tokens rápidos se cobran entre seis y diez veces más, a Cerebras le basta con dominar el nicho donde la velocidad es crítica (trading, defensa, programación), sin necesidad de ganar a Nvidia en todo. Eso sí, los 550.000 millones de dólares de mercado en 2030 son una proyección, no un hecho.
- Dos señales concretas a seguir: el desbloqueo de acciones (share unlock), que puede meter presión vendedora adicional, y si Cerebras cumple con las entregas del acuerdo de 10.000 millones y 750 megavatios hasta 2028. Además, que Meta aparezca como posible cliente sería la prueba de que puede diversificar más allá de OpenAI.