Cerebras rebota en bolsa tras el respaldo de Sam Altman: «es un socio cercano»

Las acciones de Cerebras rebotan después de que el consejero delegado de OpenAI saliera al paso de los rumores sobre su alianza, aunque la duda de fondo sobre sus márgenes sigue sin resolverse.
Las acciones de Cerebras Systems vivieron el lunes un rebote notable, recuperando parte del terreno perdido la semana anterior, después de que Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, saliera a defender públicamente la relación entre ambas compañías. La subida se movió entre el 6% y el 9% a lo largo de la sesión, según el momento que se mirase, y venía precedida de un avance cercano al 3% en las operaciones posteriores al cierre del viernes, cuando Altman publicó su mensaje en la red social X.
El detonante de todo fue un desplome del 20% la semana pasada, que llevó al fabricante de chips a su precio más bajo desde que salió a bolsa. El motivo: se supo que OpenAI iba a alimentar el modo «Ultrafast» de su modelo GPT-6.1 Sol con tarjetas gráficas (GPU) de Nvidia en lugar de con los chips de Cerebras. Para entender la magnitud, Cerebras es un competidor directo de Nvidia: vende grandes chips y sistemas de computación pensados para ejecutar modelos de inteligencia artificial más rápido que las GPU tradicionales, y sostiene que su producto estrella, el Wafer Scale Engine 3, es más veloz que las soluciones de Nvidia. Que su gran socio anunciado eligiera al rival para una función clave puso en duda el relato de la compañía.
Altman intentó calmar los ánimos: «Hay cierta especulación sobre nuestra asociación con Cerebras. Cerebras es un socio cercano y tenemos un compromiso profundo empujando las fronteras de la velocidad», escribió. La relación viene de lejos: en enero, Cerebras firmó un acuerdo con OpenAI por 10.000 millones de dólares para suministrarle 750 megavatios de capacidad de computación hasta 2028. La empresa debutó en el Nasdaq el pasado mayo con una salida a bolsa sonada, pero desde entonces su valor en bolsa (el precio de todas sus acciones juntas) se ha ido desinflando: ahora ronda los 43.000 millones de dólares, menos de la mitad de los 95.000 millones que llegó a valer.
En medio del ruido, los analistas de Citi dejaron su previsión de ingresos para el periodo 2026-2028 «sin cambios» y pidieron prudencia: en su opinión, los laboratorios punteros de inteligencia artificial suelen estrenar sus modelos en chips propios antes de pasar a nubes de terceros como la de Cerebras, así que «es demasiado pronto para sacar conclusiones». Donde sí ponen el foco es en los márgenes: creen que la capacidad de la acción para comportarse mejor que el mercado depende cada vez más de que haya pruebas de que el margen bruto (lo que queda de cada venta tras restar los costes directos) toca suelo y deja de deteriorarse. Cualquier retraso en ese punto, advierten, pesaría sobre el ánimo de los inversores, sobre todo con una valoración tan exigente.
La foto final es la de una compañía que ha recuperado algo de aire gracias a un mensaje tranquilizador, pero que sigue con la pelota en su tejado: tendrá que demostrar con números —y especialmente con márgenes— que su alianza con OpenAI es tan sólida como se presenta y que no se queda en un papel secundario frente a Nvidia.
El análisis de Salseo
- Lo importante no es lo que dijo Altman, sino lo que no dijo: reafirma que Cerebras es «socio cercano», pero no desmiente que el modo Ultrafast de GPT-6.1 Sol vaya a funcionar con chips de Nvidia. La duda de fondo sigue intacta: que Cerebras sea un proveedor relevante o solo un complemento puntual.
- El dato que de verdad mueve la tesis es el margen bruto, no el titular. Citi lo deja claro: la acción solo puede destacar si hay señales de que ese margen toca suelo y deja de caer. Con una valoración tan exigente, cada trimestre sin mejora en márgenes se convierte en un golpe al ánimo.
- El contrato de 10.000 millones con OpenAI (750 megavatios hasta 2028) sigue siendo la base de los ingresos futuros, pero el mercado ya ha pasado de valorar la empresa en 95.000 millones a unos 43.000 millones. Es decir, parte del escepticismo ya está en el precio, lo que cambia el equilibrio entre riesgo y oportunidad.
- Ojo con la amenaza de medio plazo que el rebote tapa: si los grandes laboratorios de IA desarrollan sus propios chips, como apuntan desde Citi, el mercado al que puede vender Cerebras se estrecha. Un tuit tranquiliza hoy, pero no cambia esa dinámica estructural.