China aterriza su primer cohete reutilizable y desafía el dominio de SpaceX

China logró por primera vez el aterrizaje controlado de un cohete orbital reutilizable, un hito que la acerca a SpaceX y Blue Origin en la carrera espacial comercial.
China acaba de marcar un antes y un después en su programa espacial. El viernes, el cohete Long March-10B despegó desde el sitio de lanzamiento comercial de Hainan y, unos seis minutos después de la separación de etapas, su propulsor principal aterrizó con éxito en una barcaza. Lo más llamativo: la recuperación se hizo mediante una gran red, la primera 'recuperación basada en red' de un cohete a nivel mundial.
Con este logro, la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) se une a un club muy exclusivo. Hasta ahora, solo SpaceX y Blue Origin habían conseguido aterrizar un propulsor orbital de forma controlada. SpaceX lo hizo por primera vez en 2015 y desde entonces ha recuperado su Falcon 9 cientos de veces. Blue Origin logró su primer aterrizaje con el New Glenn en noviembre del año pasado.
La reutilización es clave para abaratar los lanzamientos espaciales. En lugar de dejar que la primera etapa se queme en la atmósfera, recuperarla permite usarla en múltiples misiones. Aunque el Long March-10B todavía está lejos del Falcon 9 en capacidad de carga (16 toneladas frente a 25), y mucho más del Starship de SpaceX (más de 100 toneladas), el avance es significativo. Elon Musk reconoció en X que los cohetes chinos están incorporando aspectos del Starship, como el uso de acero inoxidable y metano líquido, lo que podría hacerlos competitivos frente al Falcon 9.
Este hito se enmarca en la ambición china de plantar cara a SpaceX en múltiples frentes. Además de los cohetes reutilizables, el país está construyendo su propia constelación de internet satelital, SpaceSail, con unos 200 satélites lanzados desde 2024. Aunque queda muy por detrás de los 10.000 satélites de Starlink, la jugada deja claro que China no quiere ceder el espacio a Musk sin dar batalla.
El análisis de Salseo
- El aterrizaje del Long March-10B no es solo un avance técnico: demuestra que China está cerrando la brecha con SpaceX en reutilización, lo que podría reducir sus costes de lanzamiento y hacer sus servicios más competitivos en el mercado comercial.
- La apuesta china por una constelación de internet satelital (SpaceSail) combinada con cohetes reutilizables crea un ecosistema integrado que imita el modelo de SpaceX con Starlink. Si logran escalar la producción y los lanzamientos, podrían erosionar la cuota de mercado de Starlink en Asia y otras regiones.
- Aunque el logro es real, la capacidad de carga del cohete chino sigue siendo inferior a la del Falcon 9, y el Starship de SpaceX está años luz en potencia. La ventaja de Musk en innovación y cadencia de lanzamientos sigue siendo enorme, pero la entrada de un competidor estatal con recursos casi ilimitados añade presión a largo plazo.
- Para el inversor, la señal a vigilar es la frecuencia de lanzamientos reutilizables que China logre en los próximos 12 meses. Si pasan de un hito puntual a una cadencia regular, el panorama competitivo para SpaceX podría cambiar más rápido de lo esperado.