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China persigue a SpaceX y pone el foco en la economía espacial global

·NeutralImpacto medio
China persigue a SpaceX y pone el foco en la economía espacial global

El dominio de SpaceX en el negocio de los lanzamientos ha empujado a China a acelerar su propio programa espacial, y sus empresas podrían empezar a competir de tú a tú en poco tiempo. La pugna ya no va solo de cohetes: también de satélites y conectividad global.

SpaceX se prepara para poner su cohete Starship en órbita por primera vez, un hito que volvería a ensanchar su ventaja en el negocio de los lanzamientos. Mientras tanto, China y otros países trabajan a marchas forzadas para desarrollar tecnología propia capaz de rivalizar con la compañía de Elon Musk, según recoge un análisis de MarketWatch firmado por William Gavin en su sección Space Watch.

La tesis que manejan los expertos consultados es sencilla: el ascenso imparable de SpaceX en la industria del lanzamiento de cohetes ha empujado a China a progresar a un ritmo acelerado para no quedarse atrás. Y ese esfuerzo empieza a dar frutos, hasta el punto de que las compañías locales del país asiático podrían empezar a competir con SpaceX antes de lo que muchos esperaban. La carrera, además, no se libra solo en el terreno de los cohetes: China también quiere plantarle cara a Starlink, la red de satélites de Musk que da internet desde el espacio.

El asunto importa porque lo que está en juego es la economía espacial global, un negocio que ya no vive solo del prestigio de plantar una bandera, sino de contratos de lanzamiento comerciales, de servicios de conectividad por satélite y de encargos de gobiernos. En la pieza, MarketWatch incluye en su caja de valores referenciados a la propia SpaceX (SPCX), junto a nombres occidentales del sector como Rocket Lab (RKLB), el grupo europeo Airbus (AIR y su versión en Wall Street EADSY), el fabricante francés de motores Safran (SAF y SAFRY) y el italiano Avio (AVIO y AVVSY). Todos ellos forman parte de la cadena de valor que se juega parte de su futuro en cómo evolucione esta pugna.

De cara a los próximos meses, la clave estará en si China es capaz de convertir el anuncio en capacidad real: ritmo de lanzamientos, reutilización de cohetes y despliegue efectivo de constelaciones de satélites son las señales que conviene vigilar. Conviene, eso sí, mantener cierta perspectiva: los titulares del tipo «China alcanza a SpaceX» se repiten desde hace años y no siempre se han traducido en un cambio real de las tornas. Sin cifras concretas de cadencia y de clientes, estamos ante una tendencia de fondo que se cocina a fuego lento, no ante un golpe que altere la foto del sector de un día para otro.

El análisis de Salseo

  • El negocio real no está en el cohete, sino en lo que va encima: el dinero recurrente de SpaceX viene en buena parte de las suscripciones de Starlink. Si China replica ese modelo con sus propias redes de satélites, la presión no se notará en los lanzamientos, sino en el precio de la conectividad global y en el reparto de clientes institucionales.
  • La amenaza competitiva se traslada a la cadena de proveedores occidentales: Airbus, Safran, Avio o Rocket Lab compiten por contratos de lanzamiento y de satélites donde un competidor chino más barato puede reventar los márgenes. La señal a seguir son las adjudicaciones de contratos públicos europeos y los acuerdos con operadores de telecomunicaciones.
  • La barrera tecnológica que de verdad separa a SpaceX del resto es el coste por kilo puesto en órbita, y eso depende de reutilizar cohetes y lanzar muchas veces al año. Lo que hay que vigilar no es el anuncio, sino la cadencia: cuántos lanzamientos anuales logra China y si consigue recuperar y reutilizar etapas de forma rutinaria.
  • Ojo con la lectura contraria: llevamos años escuchando que China está a punto de alcanzar a SpaceX y la ventaja del americano se ha mantenido o ampliado. Sin datos concretos de cadencia, contratos y base de clientes, esto es narrativa de sector a largo plazo que justifica un seguimiento, pero no un cambio de tesis inversora por sí solo.

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Fuente: Market Watch