Citi ve en Muse, la IA de Meta, la puerta de entrada a internet: 27.000 millones en 2030

Citigroup calcula que Muse, el asistente de inteligencia artificial de Meta, podría generar más de 27.000 millones de dólares en ingresos en 2030 gracias al buen ritmo de adopción de usuarios, y lo sitúa como posible 'puerta de entrada' a internet.
Citigroup ha puesto cifra al futuro de la inteligencia artificial de Meta. El banco estadounidense estima que Muse, el asistente de IA de la compañía, podría llegar a generar más de 27.000 millones de dólares en ingresos de aquí a 2030. El argumento que sostiene ese cálculo no es un producto concreto ni un contrato firmado, sino dos cosas más difusas: que la adopción por parte de los usuarios está siendo fuerte y que el tiempo que la gente pasa usándolo no deja de crecer. Con ese punto de partida, Citi considera que Meta mantiene una ventaja de 'primero en llegar' en este negocio.
La expresión que da título a la nota del banco es la más reveladora: Citi describe a Muse como la 'puerta de entrada a internet'. La idea es que, si el asistente se convierte en el lugar desde el que millones de personas buscan información, comparan productos o piden cosas, Meta dejaría de ser solo el sitio donde la gente se entretiene y pasaría a controlar el primer paso de muchas decisiones de consumo. Eso es lo que los analistas llevan meses intentando medir: no cuánta IA tiene Meta, sino cuánto dinero puede sacarle.
El contexto importa porque Meta lleva tiempo gastando miles de millones en infraestructura para entrenar y ejecutar modelos de IA. Hasta ahora, esa factura se veía en la cuenta de resultados, pero el retorno era una promesa a futuro. Lo que aporta el informe de Citi es precisamente eso: una cifra concreta sobre la mesa que el mercado puede discutir. Conviene recordar que se trata de una estimación de un banco de inversión, no de un dato publicado por la propia Meta, que no ha detallado cuánto factura por su asistente ni cuánta gente lo usa de forma recurrente.
A partir de aquí, lo que hay que seguir no es la cifra de 2030, sino los pasos intermedios: si Meta empieza a desglosar ingresos o métricas ligadas a la IA, si aparecen formatos publicitarios o de compra dentro del asistente y si el uso se mantiene cuando pase el efecto novedad. El titular habla de una oportunidad enorme, pero la letra pequeña es que el negocio de los asistentes todavía se está inventando y que nadie ha demostrado aún cómo se cobra por él sin estropear la experiencia del usuario.
El análisis de Salseo
- El dato clave no es de Meta, es de Citi: se trata de una estimación de un banco, no de una previsión oficial de la compañía. Eso significa que mueve la narrativa más que los números reales, y que la señal a vigilar es si Meta empieza a desglosar en sus resultados alguna métrica de uso o ingresos vinculada a su IA, algo que hoy no hace.
- El concepto de 'puerta de entrada a internet' es lo verdaderamente gordo: si el asistente se convierte en el punto de partida de búsquedas, compras o consultas, quien lo controle captura el primer clic del usuario y con él buena parte del negocio publicitario y de comercio. Eso explica el interés del mercado, pero también que Meta pise un terreno donde hoy mandan otros gigantes de la búsqueda y los chatbots independientes.
- Un cálculo de ingresos sin el coste al lado cuenta media historia: Meta lleva años elevando su gasto en centros de datos y modelos de IA, así que 27.000 millones en 2030 solo son relevantes si el margen de ese negocio es razonable. La pregunta de fondo para el inversor no es cuánto puede facturar, sino si la IA acaba siendo un negocio rentable o un gasto defensivo para no quedarse atrás.
- La lectura contraria: la ventaja de haber llegado primero en asistentes es frágil, porque la competencia lanza versiones nuevas cada pocos meses y el usuario cambia de herramienta sin coste. Que la gente pruebe el asistente no garantiza que lo use a diario ni que acepte publicidad dentro de él, así que el dato realmente decisivo será la retención y la frecuencia de uso, no el pico de adopción inicial.