Un cohete sin control de SpaceX se estrellará contra la Luna este miércoles

La etapa superior de un Falcon 9 impactará contra la superficie lunar, creando un cráter y una nube de polvo que podría ser visible desde la Tierra. Un recordatorio de los riesgos de la basura espacial.
Este miércoles 5 de agosto, una pieza de cohete a la deriva chocará contra la Luna en un impacto no planeado que dejará una marca visible. Se trata de la etapa superior de un Falcon 9 de SpaceX, lanzado en enero de 2025 para la misión Firefly Blue Ghost Mission 1. Con unos 4.000 kilos de peso y viajando a 8.700 km/h, el objeto —catalogado como 2025-010D— se estrellará cerca del cráter Einstein, en la cara visible de la Luna, a las 06:35 UTC.
El impacto en sí no será visible desde la Tierra, ni siquiera con telescopios potentes, porque ocurrirá en una zona iluminada por el Sol y durará menos de un segundo. Sin embargo, la columna de polvo y escombros que se elevará tras el choque sí podría observarse durante unos diez minutos, recortada contra la oscuridad del espacio. Los mejores lugares para intentar verla serán el este de Norteamérica y gran parte de Sudamérica, y los astrónomos aficionados con cámaras de alta velocidad tienen una oportunidad única.
El cohete ha estado vagando por el espacio desde que cumplió su misión hace más de un año y medio. No estaba diseñado para llegar a la Luna, pero su trayectoria errática lo ha llevado hasta allí. Los científicos calculan que excavará un cráter de unos 27 metros de diámetro y lanzará al espacio unas 1.200 toneladas de regolito lunar, entre 150 y 200 veces su propia masa.
Este incidente pone sobre la mesa el creciente problema de la basura espacial. Aunque ahora no supone un peligro directo para las personas, la situación podría cambiar si los planes de la NASA y China para construir bases lunares se hacen realidad. Con unos 35.000 objetos rastreados en órbita, los expertos advierten que hacen falta mejores sistemas de vigilancia del espacio cercano a la Luna para evitar colisiones accidentales en el futuro.
Para la ciencia, el choque es una oportunidad de oro. Los orbitadores lunares LRO de la NASA y Danuri de Corea del Sur podrán fotografiar la zona antes y después del impacto, lo que permitirá estudiar de cerca cómo se forman estos cráteres y cómo se comporta el polvo lunar. Como dicen los investigadores, con el renovado interés por la exploración lunar, estos eventos serán cada vez más frecuentes, y aprender de ellos es clave para no repetir en la Luna los errores que ya cometemos en la órbita terrestre.
El análisis de Salseo
- El impacto es un experimento científico involuntario: permitirá a los orbitadores estudiar la formación de un cráter y la dinámica del polvo lunar con condiciones controladas, algo que normalmente solo se puede simular o esperar que ocurra de forma natural.
- La basura espacial ya no es solo un problema en la órbita terrestre: con más misiones a la Luna, el riesgo de colisiones accidentales con restos de cohetes o satélites aumenta, lo que podría poner en peligro futuras bases tripuladas si no se regula mejor el tráfico cislunar.
- Para SpaceX, el evento no tiene consecuencias financieras directas, pero sí reputacionales: aunque es una práctica habitual abandonar etapas superiores, el impacto refuerza el debate sobre la responsabilidad de las empresas privadas en la gestión de sus desechos espaciales.
- La visibilidad de la nube de polvo desde la Tierra es incierta; si finalmente no se detecta, la noticia perderá fuelle, pero si se consiguen imágenes, el interés mediático y científico se disparará, lo que podría acelerar la inversión en sistemas de vigilancia lunar.