La computación cuántica despierta: IonQ y Quantinuum logran avances que el mercado ignora

Mientras las tecnológicas sufren en bolsa, IonQ y Quantinuum presentan progresos reales en redes cuánticas y procesadores. ¿Está el mercado perdiendo de vista una oportunidad a largo plazo?
Las acciones tecnológicas, y prácticamente cualquier cosa que huela a inteligencia artificial, llevan un par de meses de capa caída. Los inversores buscan refugio en otros sectores y, como era de esperar, las empresas de computación cuántica se han llevado la peor parte. Sin embargo, bajo ese ruido de corto plazo, están ocurriendo cosas interesantes que podrían cambiar el panorama para quien mire más allá.
Dos noticias recientes destacan sobre el resto. Por un lado, investigadores de la Universidad de Duke, vinculados a IonQ (empresa que cotiza en bolsa), han demostrado el funcionamiento del primer entramado cuántico de tres nodos usando qubits atómicos conectados por fotones. Por otro, Quantinuum, el mayor peso dentro del fondo WisdomTree Artificial Intelligence and Innovation Fund (WQTM), publicó una investigación que rompe récords con su procesador cuántico de iones atrapados de 98 qubits.
Estos avances no son flor de un día. Quantinuum ha desarrollado un sistema de control clásico en tiempo real llamado Helios, que asigna "qubits virtuales" a iones físicos mientras el programa cuántico se ejecuta. Esto permite enrutar iones dinámicamente, ordenar lotes y manejar lógica condicional compleja. Como señala Christopher Gannatti, jefe global de investigación de WisdomTree, no se trata de una simple mejora de laboratorio: es la infraestructura de ingeniería para una máquina programable de verdad.
IonQ, por su parte, ha logrado avances significativos para cerrar la llamada "brecha de detección" usando iones atrapados. En plata, esto significa que sus detectores capturan mejor las partículas entrelazadas, un problema técnico peliagudo. El experimento alcanzó una fidelidad de estado GHZ de entre 0,841 y 0,881 para un sistema distribuido de tres nodos, algo impresionante. Eso sí, la tasa de generación de entrelazamiento es de apenas 0,095 eventos exitosos por segundo: 687 aciertos entre más de 4.100 millones de intentos. Queda camino por recorrer, pero el progreso es tangible.
Para el inversor de a pie, todo esto puede sonar a chino. Pero la clave es que, tras años de promesas humo, la computación cuántica empieza a mostrar resultados concretos. El ETF WQTM, que debutó en octubre de 2025 y sigue el índice WisdomTree Classiq Quantum Computing, ofrece una forma diversificada de apostar por esta tendencia sin tener que elegir ganadores individuales. Eso sí, conviene recordar que es un viaje para estómagos fuertes y horizontes de largo plazo.
El análisis de Salseo
- Los avances de IonQ y Quantinuum no son teóricos: demuestran que la computación cuántica está pasando de la ciencia básica a la ingeniería de sistemas programables. Esto reduce el riesgo de que la tecnología se quede en un cajón, pero aún falta mucho para que sea comercialmente relevante.
- El mercado está castigando a las cuánticas por el mal momento general de las tecnológicas, no por sus fundamentales. Esto podría crear un punto de entrada atractivo para inversores pacientes, siempre que la tecnología siga madurando al ritmo actual.
- El dato clave a vigilar no es el precio de las acciones a corto plazo, sino la tasa de éxito en experimentos como el de IonQ (hoy ínfima). Si en los próximos trimestres esa tasa mejora en varios órdenes de magnitud, la narrativa cambiará por completo.