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La computación cuántica se dispara en bolsa por la nueva guerra tecnológica entre EE.UU. y China

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La computación cuántica se dispara en bolsa por la nueva guerra tecnológica entre EE.UU. y China

Las acciones de empresas de computación cuántica se han disparado ante la intensificación de la carrera tecnológica entre Estados Unidos y China, que promete inversiones millonarias y avances acelerados en el sector.

Las empresas vinculadas a la computación cuántica están viviendo una auténtica fiesta en los mercados. Nombres como D-Wave Quantum (QBTS) o Quantum Computing Inc. (QUBT) han visto cómo sus acciones se disparaban con fuerza en las últimas sesiones. El detonante no ha sido un avance técnico concreto, sino algo mucho más geopolítico: la creciente tensión entre Estados Unidos y China por ver quién lidera la próxima gran revolución tecnológica.

El gobierno chino ha dejado claro que la computación cuántica es una prioridad nacional, con inversiones que se cuentan por miles de millones. Pekín quiere independencia tecnológica y ve en los ordenadores cuánticos una herramienta para descifrar cifrados, diseñar nuevos materiales o simular moléculas complejas mucho más rápido que cualquier superordenador clásico. Al otro lado del Pacífico, Washington no se queda atrás y ha intensificado sus propios programas de financiación, al tiempo que impone restricciones a la exportación de chips y tecnologías cuánticas para frenar el avance chino.

Esta rivalidad está metiendo presión a todo el ecosistema. Los inversores, siempre atentos a la próxima gran ola, están rotando capital hacia valores que consideran estratégicos en esta carrera. No solo las empresas puras de cuántica se benefician: gigantes como Google (con su laboratorio Quantum AI), IBM (con su red de ordenadores cuánticos en la nube), Microsoft (con Azure Quantum) o NVIDIA (cuyas GPUs se usan para simular circuitos cuánticos) también se apuntan al carro. La idea es que, si la cuántica despega, estos pesos pesados tendrán mucho que decir.

Pero conviene poner los pies en el suelo. La computación cuántica aún está en pañales. Los ordenadores actuales son propensos a errores, necesitan temperaturas cercanas al cero absoluto y todavía no han demostrado una ventaja práctica clara frente a los superordenadores tradicionales en problemas del mundo real. La mayoría de los ingresos del sector son todavía testimoniales, y muchas de estas empresas viven de la promesa futura más que de beneficios presentes.

Aun así, el mercado está comprando la narrativa. La combinación de tensión geopolítica, inversión pública masiva y el miedo a perderse la próxima gran revolución tecnológica está creando un cóctel explosivo para estos valores. Habrá que ver si la realidad técnica puede seguir el ritmo de las expectativas bursátiles, pero por ahora, la fiesta cuántica continúa.

El análisis de Salseo

  • La subida no responde a un hito técnico, sino a una expectativa geopolítica: el mercado descuenta que la rivalidad EE.UU.-China acelerará la inversión y los avances en cuántica, aunque los plazos sigan siendo inciertos.
  • Los grandes beneficiados indirectos son los proveedores de infraestructura clásica (NVIDIA, Microsoft) que ya generan ingresos reales con la simulación cuántica, mientras que las empresas puras (QBTS, QUBT) son apuestas binarias de alto riesgo.
  • El verdadero catalizador a vigilar no es otro anuncio de financiación, sino la consecución de la 'supremacía cuántica práctica': el momento en que un ordenador cuántico resuelva un problema comercial valioso imposible para uno clásico. Hasta entonces, la volatilidad será extrema.
  • Existe el riesgo de que las restricciones a la exportación fragmenten el desarrollo cuántico en dos ecosistemas incompatibles, lo que retrasaría los estándares globales y podría enfriar el entusiasmo inversor a medio plazo.

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Fuente: TipRanks