Las 3 conductas que, según un conductor de Uber, te garantizan 1 estrella

Un conductor de Uber con más de 16.000 viajes explica qué comportamientos de los pasajeros provocan una valoración de 1 estrella: hacerle esperar, dejar olores fuertes y tratarlo como un robot. La puntuación del pasajero puede influir en que los conductores acepten o no su próximo viaje.
Levi Spires lleva más de seis años conduciendo para Uber, sobre todo en la zona de Syracuse (Nueva York), y ha completado más de 16.000 viajes. En declaraciones a Business Insider, asegura que no hace falta conversación ni propina para ganarse sus 5 estrellas: de hecho, se las da a la mayoría de los pasajeros. Pero hay tres comportamientos que le sacan de quicio y que castiga con un 1 estrella automático. El primero, y el que más le molesta, es hacerle esperar sin avisar ni disculparse: "Eso es un 1 estrella automático cada vez", dice.
La espera no es una cuestión de impaciencia, sino de dinero. Uber no paga a los conductores los dos primeros minutos de espera y, después, suele pagar unos 0,26 dólares por minuto, una tarifa que varía según la ciudad y la normativa local. Así, cinco minutos de espera pagada suponen unos 1,30 dólares, pero el retraso le quita tiempo que podría dedicar a otro viaje. Spires calcula que esperar uno o dos minutos puede suponer un recorte del 10% o 20% en sus ingresos por ese trayecto. Un estudio de la Universidad de Cornell sobre conductores de Uber y Lyft en Seattle concluyó que, una vez conectados y buscando viajes, los conductores pasan alrededor del 28% de su tiempo esperando una solicitud. Además, Spires suele tardar entre cinco y siete minutos en llegar al punto de recogida, con la app avisando al pasajero de que va de camino, así que cuando llega espera que esté listo. "¿Quieres saber por qué tienes mala valoración? El 90% de las veces es porque no estabas en la puerta esperándome cuando llegué", afirma.
El segundo comportamiento que le lleva a poner 1 estrella tiene que ver con el olor. Spires presume de mantener su Tesla limpio y pasa por el túnel de lavado una o dos veces al día. Pero hay olores que lo deshacen todo rápido: "La hierba es muy mala. La gente que fuma marihuana te impregna el coche", explica. Después de algunos pasajeros tiene que limpiar el asiento, el cinturón y la manilla de la puerta. Los olores fuertes de mascotas también se quedan. El problema es que, si no tiene tiempo de limpiar entre viaje y viaje, el olor se traslada al siguiente pasajero, que se pregunta de dónde viene. Uber permite cobrar a los pasajeros hasta 225 dólares en concepto de limpieza si dejan un desastre que cumpla los requisitos, pero los olores desagradables por sí solos no dan derecho a esa tarifa, así que el coste de la limpieza acaba siendo cosa del conductor.
El tercer comportamiento no tiene que ver con el dinero ni con el coche, sino con el trato. A Spires le molesta que algunos pasajeros se suban mientras están en una llamada de trabajo, no digan ni hola y se comporten "como si fueras un robot". No pide conversación durante todo el trayecto: "En cuanto nos saludamos, confirmamos el destino y hacemos contacto visual, puedes hacer lo que quieras", dice. De hecho, valora más los gestos pequeños que las grandes propinas. Recuerda a una mujer de unos 60 años que recogió en un supermercado, donde trabajaba en caja, y la llevó a casa por unos 5 dólares. Ella le dio una propina de 1 dólar. "Esa es la mejor propina que recibes", asegura.
La valoración de un pasajero no es solo un capricho del conductor: tiene consecuencias reales. Una investigación de 2019 con 16 conductores de Uber en Países Bajos encontró que algunos evitaban a los pasajeros con baja puntuación, interpretándola como una señal de que el usuario podría portarse mal. Spires, por ejemplo, filtra a los pasajeros con una valoración inferior a 4,9. Para ponerlo en contexto, en Australia la valoración media de los pasajeros de Uber en 2025 fue de 4,82 sobre 5, con las grandes ciudades entre 4,78 y 4,88. Es decir, una mala nota no solo duele en el ego: puede hacer que cada vez sea más difícil encontrar a alguien que te recoja.
El análisis de Salseo
- La puntuación del pasajero es un mecanismo de filtrado real, no un adorno: conductores como Spires rechazan a quien baja de 4,9, así que una mala nota puede reducir las opciones de que te acepten el próximo viaje. La reputación se convierte en una moneda de cambio dentro de la propia app.
- La espera es un coste directo para el conductor porque Uber no paga los dos primeros minutos y después paga muy poco por minuto. Ese diseño traslada el coste del tiempo muerto al conductor, y por eso la puntualidad se penaliza con tanta dureza: no es manía, es economía.
- El caso de los olores deja al descubierto un hueco en la política de Uber: la empresa permite cobrar hasta 225 dólares por limpieza si hay un desastre que califique, pero no por olores. El conductor asume el coste y el tiempo de limpieza, lo que afecta a su rentabilidad y a su satisfacción, un factor clave para retener conductores.
- La señal a vigilar es cómo evoluciona el equilibrio entre conductores y pasajeros. Si cada vez más conductores filtran por nota, los usuarios con peor reputación tendrán más difícil encontrar coche, y eso puede acabar afectando a la experiencia general y a la actividad de Uber en mercados muy competidos.