Conductores de Uber lanzan en Europa una demanda colectiva contra el “algoritmo sin alma”

Conductores del Reino Unido, los Países Bajos y otros países llevan a Uber a los tribunales por el algoritmo que fija sus pagos. Le acusan de vulnerar la protección de datos y de recortar sus ingresos en unas 5.000 libras al año.
Un grupo de conductores de Uber en Europa ha llevado a la compañía a los tribunales con una demanda colectiva que presentan como histórica. Procedentes del Reino Unido, los Países Bajos y otros países, los demandantes acusan al algoritmo que fija sus pagos y reparte los viajes de comportarse como un “jefe sin alma” que les vigila constantemente, vulnera el reglamento europeo de protección de datos (GDPR) y recorta sus ingresos. La demanda se ha presentado ante el tribunal de distrito de Ámsterdam, donde la tecnológica de San Francisco, valorada en unos 150.000 millones de dólares, tiene su sede europea.
El caso gira en torno a lo que los conductores describen como una “caja negra”: un sistema de precios dinámico y personalizado que decide cuánto pagar por cada trayecto. Kola Oba, conductor en el norte de Londres, cuenta que a él y a otro compañero les ofrecieron el mismo trabajo por cantidades distintas: 23 libras para él y 27 para el otro. Su sospecha es que la IA había visto que Oba aceptaba viajes baratos y asumió que volvería a hacerlo. “Da miedo: tienen toda mi información y la usan contra mi propio bienestar”, dice. Su colega de Róterdam Mohammed Shirwa lo resume así: “Es como alguien que te vigila todo el tiempo y conoce tu debilidad. El jefe es el algoritmo”. Los conductores también denuncian que, tras un trayecto largo, el algoritmo les ofrece menos para el viaje de regreso porque calcula que no querrán volver con el coche vacío.
La reclamación, que afecta a unos 241.000 conductores de la UE y el Reino Unido, sostiene que Uber ha usado decisiones automatizadas y análisis de comportamiento de forma ilegal para fijar la paga, y que también ha empleado datos personales de los conductores para entrenar sus modelos de IA. Los demandantes aseguran que el sistema de pago dinámico, activo en el Reino Unido desde 2023 y en los Países Bajos desde este año, ha recortado sus ingresos anuales en unas 5.000 libras. Piden una compensación económica y una orden judicial que paralice esta práctica. La demanda llega un mes después de que la autoridad holandesa de protección de datos multara a Uber con 825 millones de euros por desactivar cuentas de conductores mediante sistemas automatizados sin aviso adecuado; Uber ha anunciado que recurrirá.
Uber rechaza las acusaciones de pleno. Dice que aún no ha visto la demanda y que la app calcula las tarifas con información en tiempo real sobre el viaje —duración, destino— y no con el historial de comportamiento del conductor. Asegura que los conductores ven cuánto van a ganar y hacia dónde se dirige el viaje antes de aceptarlo, y que la gran mayoría de las tarifas acaba en sus bolsillos. En el pasado, atribuyó diferencias de precio por el mismo trayecto a otros factores del sistema, como el GPS, los precios dinámicos por demanda, las promociones o las pruebas. Pero las palabras de su consejero delegado, Dara Khosrowshahi, en 2023 no ayudan: dijo que la compañía podía mejorar la asignación de viajes “según las preferencias de los conductores o los patrones de comportamiento que nos muestran”.
Es la primera acción colectiva de este tipo en Europa, según la Confederación Europea de Sindicatos, y la lidera Worker Info Exchange, la organización con la que su fundador, James Farrar, logró que el Tribunal Supremo del Reino Unido reconociera derechos laborales a los conductores de Uber. Un estudio de 2025 elaborado por académicos de la Universidad de Oxford —que Uber tacha de incompleto y selectivo— concluyó que las ganancias de los conductores cayeron de forma sustancial tras la llegada del algoritmo “dinámico”. El abogado que lidera el caso, Anton Ekker, resume su trascendencia: “Un algoritmo no debería tomar decisiones de forma independiente que priven a las personas de su sustento”. Para el inversor, es un flanco legal más en Europa justo cuando Uber prepara el desembarco de sus coches autónomos en ciudades como Londres o Zagreb, inicialmente con supervisión humana.
El análisis de Salseo
- La demanda no ataca un extra del negocio, sino su corazón: el precio dinámico. Si los tribunales europeos consideran que ajustar la paga según el comportamiento del conductor equivale a crear perfiles personales sin consentimiento, el golpe iría mucho más allá de Uber: todas las plataformas que gestionan trabajadores con algoritmos quedarían señaladas y tendrían que revisar sus sistemas.
- Las declaraciones de Dara Khosrowshahi en 2023 son un regalo para los demandantes. El consejero delegado de Uber reconoció que la compañía podía orientar viajes según las “preferencias” y los “patrones de comportamiento” de los conductores, justo lo que la demanda considera un uso ilegal de datos. Ese tipo de declaraciones convierten una disputa técnica en un caso creíble.
- La multa de 825 millones de euros que la autoridad holandesa acaba de imponer a Uber por el uso de sistemas automatizados en la desactivación de cuentas demuestra que los reguladores europeos ya tienen a la empresa en el punto de mira. La diferencia es que esta demanda añade una petición de orden judicial para paralizar el sistema de pago dinámico, algo que sí sería un golpe directo al modelo de negocio.
- El caso llega justo cuando Uber prepara la llegada de sus coches autónomos a ciudades europeas. Si el conflicto con los conductores se enquista, la empresa tendría un argumento extra para acelerar la sustitución de humanos por máquinas, aunque eso abriría un frente de imagen y regulatorio aún mayor. La señal a vigilar: si otros países o sindicatos se suman a demandas similares.