Constellation se dispara un 7% tras vender a Google 20 años de energía nuclear

Google firma con Constellation Energy un acuerdo de 20 años para comprar 890 megavatios de energía nuclear procedente de 11 reactores en Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. La acción de la eléctrica sube más de un 7% antes de la apertura.
Constellation Energy ha dado el golpe sobre la mesa con Google. La compañía energética y el gigante tecnológico han cerrado un acuerdo a 20 años por el que Google comprará 890 megavatios de energía nuclear procedente de once reactores que Constellation posee repartidos entre Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. La reacción del mercado no se ha hecho esperar: las acciones de Constellation subían más de un 7% en la negociación previa a la apertura de Wall Street, mientras que Alphabet, la matriz de Google, se anotaba un tímido 0,40%. Conviene recordar que Constellation es el mayor productor de energía libre de carbono de Estados Unidos, con el nuclear como gran pilar de su negocio.
El acuerdo no es solo una compraventa de electricidad. Según los términos anunciados, servirá para respaldar más de 4.300 millones de dólares de nueva inversión por parte de Constellation, que además planea ampliar la capacidad de varios de sus reactores nucleares en las regiones del Medio Oeste y del Atlántico medio. A esto se suma una pata tecnológica: ambas compañías amplían a cinco años su colaboración, de modo que Constellation trabajará con Google Cloud y Gemini Enterprise para aplicar inteligencia artificial a acelerar la puesta en marcha de nuevos proyectos energéticos, mejorar la operación de sus plantas y proteger infraestructuras energéticas críticas.
El trasfondo de todo esto es el hambre eléctrica de la inteligencia artificial. El crecimiento acelerado de los centros de datos dispara el consumo de luz, y las nucleares se han convertido en la opción favorita de las tecnológicas porque pueden funcionar día y noche, sin depender del sol o del viento, y sin emitir CO2 de forma directa. No es un caso aislado: Amazon ya pactó con Constellation la compra de 690 megavatios a 20 años, con energía procedente también de las mejoras previstas en la planta de Calvert Cliffs (Maryland). Microsoft hizo algo parecido en 2024 al asegurarse suministro de la central de Three Mile Island, en Pensilvania, que Constellation prevé reactivar el año que viene. Y Meta también firmó 20 años con la compañía para recibir electricidad de la central de Byron, en Illinois.
Sin embargo, el mercado todavía no premia a Constellation por esta lluvia de contratos. La acción acumula una caída del 26,5% en el último año, señal de que los inversores se han cansado de esperar: la fuerte demanda de energía nuclear aún no se ha traducido en un crecimiento de beneficios a corto plazo. Dicho de otro modo, la compañía está firmando el futuro a largo plazo, pero la cuenta de resultados de hoy va más despacio de lo que muchos quisieran.
El análisis de Salseo
- Lo importante del acuerdo no es el megavatio suelto, sino la duración: 20 años de ingresos garantizados convierten una nuclear en un activo predecible (casi como un alquiler) y eso es lo que permite a Constellation justificar los más de 4.300 millones de inversión y las ampliaciones de capacidad que anuncia. Sin un cliente anclado a largo plazo, ese gasto sería mucho más difícil de defender ante los accionistas.
- El detalle que casi nadie mira: la pata tecnológica con Google Cloud y Gemini no es decorativa. Constellation quiere usar IA para acelerar papeleo, diseño y operación de nuevos proyectos energéticos, que es justo donde el sector nuclear se atasca (permisos y plazos eternos). Si eso funciona, el cuello de botella deja de ser la tecnología y pasa a ser la burocracia.
- La lectura contraria está en el gráfico: la acción cae un 26,5% en el último año pese a encadenar contratos con Amazon, Microsoft, Meta y ahora Google. El mercado está diciendo que estos son ingresos de 2030 en adelante, no de este trimestre, y que el riesgo real es la ejecución (retrasos o sobrecostes en ampliaciones y en el reinicio de plantas). Es una tesis de paciencia, no de resultados inmediatos.
- Señal concreta a vigilar: si la ola de contratos empieza a aparecer en las cuentas y en los márgenes, o si se queda en un titular bonito año tras año. También conviene seguir quién firma el siguiente contrato nuclear con una tecnológica: cuantas más empresas cierren acuerdos de este tipo, más se encarecerá la electricidad firme y más poder de negociación ganará quien tenga reactores disponibles.