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Corea del Sur y Japón empujan la nuclear de EE. UU.: hasta 120.000 millones en juego

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Corea del Sur y Japón empujan la nuclear de EE. UU.: hasta 120.000 millones en juego

Corea del Sur estudia construir hasta ocho reactores grandes en Estados Unidos y Japón prepara una nueva ronda de inversión en reactores modulares pequeños. El dinero extranjero se ha convertido en el gran motor del renacer nuclear americano.

El renacer nuclear de Estados Unidos ya no es un asunto de un solo país. Según informaciones que llegan desde Corea del Sur, el Gobierno surcoreano está en conversaciones para apoyar la construcción de hasta ocho reactores de gran tamaño en territorio estadounidense, con un desembolso que podría alcanzar los 120.000 millones de dólares. Los reactores que se levantasen bajo ese acuerdo serían presumiblemente del modelo AP1000 de Westinghouse o una mezcla de diseños estadounidenses y coreanos. Para hacerse una idea de la escala: un AP1000 puede dar electricidad a unas 800.000 viviendas, mientras que el diseño propuesto por Corea es bastante más grande y llegaría a más de un millón de hogares.

Estos planes encajan con el impulso que ya venía del propio Gobierno estadounidense. El Departamento de Energía (DOE) ha emitido compromisos de préstamo condicionales de hasta 17.500 millones de dólares para arrancar la construcción de hasta diez reactores grandes en el país, y también ha animado la fabricación de los componentes que más tardan en producirse para el AP1000. Es decir, antes de que llegue el dinero extranjero, Washington ya estaba poniendo las bases para que la cadena industrial pudiera responder.

Japón es el otro gran protagonista. El país anunció en 2025 una inversión estratégica de 550.000 millones de dólares en Estados Unidos que abarca varios sectores, entre ellos la producción de energía y la nuclear. La segunda tanda de ese programa se dio a conocer en marzo de 2026 e incluía hasta 40.000 millones de dólares de apoyo al desarrollo nuclear, dirigidos a la 'joint venture' entre GE Vernova y Hitachi para su reactor modular pequeño (SMR) BWRX-300, que se quiere construir en Tennessee y Alabama y está diseñado para dar servicio a más de 200.000 hogares. Ahora se habla de una posible tercera tanda, esta vez apuntando de forma aún más directa a la construcción de SMR en Estados Unidos. Según medios japoneses, la intención es apoyar la carrera de la inteligencia artificial que mantienen Washington y Pekín.

Porque sí: detrás de todo este entusiasmo hay una razón muy terrenal. Los reactores necesitan combustible y empresas capaces de fabricarlos. En la cadena de suministro estadounidense, Solstice Advanced Materials convierte el uranio en material apto para enriquecerse, mientras Centrus Energy amplía su capacidad de enriquecimiento en el país. Precisamente el acuerdo ampliado de Centrus conecta la demanda de combustible surcoreana con esa expansión americana. Además, el banco exportador estadounidense (Export-Import Bank) ha emitido cartas de interés por hasta 4.200 millones de dólares de financiación potencial para compras japonesas y coreanas a General Matter, una empresa privada, lo que muestra cómo la demanda de los aliados puede sostener más producción de combustible en EE. UU.

Para el inversor particular, el artículo original (publicado por VettaFi, firma que además es proveedora del índice NUKZX que sirve de base al ETF 'Range Nuclear Renaissance Index ETF', NUKZ) subraya que hay muchas puertas de entrada a esta historia: preparación de combustible, fabricación de equipos, construcción, desarrollo de reactores y generación eléctrica. Entre las empresas que desarrollan reactores modulares pequeños cotizadas en bolsa está NuScale Power, expuesta directamente a esta tecnología. Eso sí, conviene no perder de vista que gran parte de lo que se cuenta aquí son conversaciones, intenciones y marcos de inversión: cifras potenciales, no contratos cerrados ni pedidos firmados.

El análisis de Salseo

  • La noticia real no es que EE. UU. quiera más nucleares, sino de dónde sale el dinero: el país está importando capital y experiencia de construcción de sus aliados porque su propia industria no da abasto. Eso crea dependencia de decisiones políticas ajenas, así que la señal a vigilar es si las conversaciones con Corea se convierten en contratos firmes o se quedan en declaraciones.
  • El argumento que Japón esgrime es la carrera de la IA con China: se está atando la demanda eléctrica nuclear al crecimiento de los centros de datos. Es una pata que sostiene el relato, pero también un riesgo, porque si el gasto en inteligencia artificial se enfría, parte del entusiasmo nuclear se queda sin su principal justificación.
  • Ojo con el efecto 'goteo' hacia los SMR. Los proyectos concretos que aparecen en esta historia son el AP1000 de Westinghouse y el BWRX-300 de GE Vernova y Hitachi, es decir, competidores directos de NuScale. Que se financie el sector no significa automáticamente que NuScale se lleve pedidos: habrá que ver si la compañía aparece mencionada en algún proyecto concreto de estas rondas de inversión.
  • Matiz importante para leer con filtro: el texto original lo publica VettaFi, que cobra comisiones por licenciar el índice que replica el ETF NUKZ, así que hay un interés comercial detrás del tono optimista. Y las cifras son 'podría llegar a', no compromisos cerrados: entre el titular y la realidad hay una diferencia que conviene no olvidar.

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Fuente: ETF Trends