Los analistas ven compra en CoreWeave tras sus novedades en Fully Connected

CoreWeave presenta en su conferencia Fully Connected el acceso al nuevo hardware de Nvidia, un procesador para agentes de IA y su plataforma de software Forge; Oppenheimer y Rosenblatt mantienen su recomendación de compra.
CoreWeave ha celebrado su conferencia Fully Connected 2026 y el mercado ha reaccionado con ganas: la acción subió alrededor de un 1,4% en la sesión previa. Eso sí, el entusiasmo se enfrió después, con caídas de en torno al 1,2% el jueves, porque la subida de la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense puso nerviosos a los inversores. La compañía, que opera como proveedor de nube especializado en inteligencia artificial, aprovechó el evento para anunciar tres novedades: sus clientes ya pueden acceder al sistema Nvidia Vera Rubin NVL72 desde su plataforma, también ofrecerá la CPU Vera de Nvidia —un procesador pensado para dar soporte a agentes de IA— y ha presentado CoreWeave Forge, una plataforma de software con la que los clientes pueden entrenar, usar y gestionar modelos y agentes de inteligencia artificial.
Para entender por qué esto importa, conviene aclarar qué es cada cosa. El Vera Rubin NVL72 es la nueva generación de hardware de Nvidia para entrenar y ejecutar modelos de IA, y CoreWeave dice ser la primera en ponerlo a disposición de sus clientes. La CPU Vera amplía su catálogo más allá de las tarjetas gráficas (GPU) hacia el terreno de los "agentes de IA", programas capaces de ejecutar tareas por su cuenta. Y Forge es la pata de software: herramientas para que las empresas no solo alquilen máquina, sino que gestionen ahí dentro todo su trabajo con modelos de IA. En conjunto, la compañía amplía su oferta desde el hierro puro hasta el software.
Los analistas han respondido con optimismo. Oppenheimer, con Param Singh al frente, mantiene su recomendación de compra con un precio objetivo de 150 dólares y se declara "incrementalmente positivo" tras el evento, porque cree que CoreWeave mejora sus productos y da a los clientes más motivos para gastar en su plataforma. Singh destaca que las novedades permiten una mezcla de ingresos más amplia y más ingresos por cada megavatio de capacidad instalada (es decir, exprimir mejor cada porción de centro de datos), que Forge abre nuevas vías para ganar más con los clientes que ya tiene y para captar desarrolladores antes, y que ser la primera en desplegar el Vera Rubin NVL72 refuerza su ventaja a la hora de convertir hardware nuevo en capacidad utilizable antes que sus rivales. También valora la reciente subida de precios del cómputo, que apoya la economía del negocio a corto plazo.
En Rosenblatt, John McPeake también repite compra, aunque con un objetivo bastante más ambicioso: 250 dólares. Según él, el evento demuestra que CoreWeave tiene una de las mejores combinaciones tecnológicas del sector, desde el armazón físico del centro de datos hasta el software que lo gestiona, y que la fuerte demanda le permite cobrar más caro. Añade que su negocio de software va camino de acercar el valor de los contratos empresariales al 20% del total, y que está ganando clientes seleccionados de gran escala y del ámbito gubernamental después de que algunos rivales no cumplieran sus requisitos. En el conjunto de Wall Street, el consenso es de compra moderada: 20 compras, 5 mantener y 2 vender, con un precio objetivo medio de 142,43 dólares que implicaría un recorrido del 66,3%. Las acciones acumulan una subida de más del 20% en lo que va de año.
Lo más relevante de este evento no es el catálogo de productos en sí, sino hacia dónde mueve el negocio. CoreWeave deja de ser solo una empresa que alquila tarjetas gráficas por horas y empieza a vender también software y procesadores para la fase de "agentes" de la inteligencia artificial, que es la parte que más crece ahora mismo. Eso importa porque el software se cobra de forma más recurrente y con mejores márgenes que el alquiler puro de máquina, y porque fideliza al cliente: una vez que una empresa entrena y gestiona sus modelos dentro de Forge, cambiar de proveedor duele mucho más.
Hay una ventaja competitiva concreta que merece seguimiento: ser la primera en poner a funcionar el Vera Rubin NVL72. En este negocio, el que gana no es el que compra el hardware, sino el que lo convierte en capacidad útil antes. Si CoreWeave mantiene ese ritmo de despliegue por delante de sus competidores, podrá cobrar precios más altos durante las primeras semanas de cada nueva generación de chips, que es justo cuando la demanda supera con creces la oferta.
El detalle más jugoso está en la subida de precios. Que una empresa pueda subir tarifas sin perder clientes indica que la demanda de cómputo para IA sigue desbordada, algo que dispara los ingresos por megavatio que mencionan los analistas. La cara B: si los precios se tensan demasiado, los grandes clientes (las llamadas nubes hiperscalares) tendrán más incentivo para construir su propia infraestructura en lugar de alquilarla, y ahí CoreWeave perdería parte de su mejor clientela.
Por último, la lectura contraria que el titular no cuenta: la acción cayó el mismo día de las buenas noticias, y no por dudas sobre el producto, sino porque subieron los rendimientos de los bonos. CoreWeave es un valor muy sensible a los tipos de interés y a la financiación, porque su negocio exige comprar muchísimo hardware caro, a menudo con deuda. De ahí que los objetivos de los analistas estén tan separados (150 frente a 250 dólares): el mercado está de acuerdo en el crecimiento, pero no en cuánto vale pagar por él.
El análisis de Salseo
- El evento cambia la mezcla de ingresos: CoreWeave pasa de alquilar solo GPU a vender también software (Forge) y CPU para agentes de IA, la parte con ingresos más recurrentes y mejor margen. La señal a vigilar es cuánto pesa el negocio de software sobre el total, que Rosenblatt sitúa camino del 20% de los contratos empresariales.
- Ser la primera en desplegar el Nvidia Vera Rubin NVL72 es ventaja real solo si se traduce en capacidad operativa antes que la competencia. En este sector la rentabilidad extra llega en las primeras semanas de cada generación de chips, cuando la oferta no da abasto; si el despliegue se retrasa, la ventaja se evapora.
- La subida de precios del cómputo es el dato más revelador: una empresa no sube tarifas si no tiene la demanda desbordada, y eso mejora los ingresos por megavatio. El riesgo es que los grandes clientes hiperscalares reaccionen construyendo su propia infraestructura, con lo que CoreWeave perdería precisamente a los clientes que más gastan.
- Ojo con la lectura contraria: la acción cayó el mismo día de las buenas noticias por la subida de los rendimientos de los bonos, no por el producto. Es un negocio intensivo en deuda para comprar hardware, así que los tipos le afectan más que a una tecnológica media; la enorme distancia entre los objetivos de Oppenheimer (150 dólares) y Rosenblatt (250) refleja que el mercado no se pone de acuerdo en cuánto pagar por ese crecimiento.