CoreWeave, Nebius e IREN caen: el precio de las GPU no lo es todo

Las tres 'neoclouds' bajaron en el premercado después de que Rothschild Redburn recomendara vender CoreWeave y Nebius por dudas sobre quién paga realmente la potencia de cálculo de IA.
Las acciones de las llamadas 'neoclouds' —empresas que compran tarjetas gráficas (GPU) y alquilan esa potencia de cálculo a quien la necesite— arrancaron el martes en rojo. CoreWeave (CRWV), Nebius (NBIS) e IREN Limited (IREN) cotizaron a la baja en el premercado tras conocerse que el analista Alexander Haissl, de Rothschild Redburn, colocó el lunes una recomendación de venta sobre CoreWeave y Nebius. El motivo central de su preocupación: el precio de alquiler de las GPU.
Lo llamativo del caso es que las propias compañías llevan semanas presumiendo de que esos precios suben. Según los informes publicados, Nebius ha elevado el precio de varios de sus recursos de GPU basados en chips de Nvidia (NVDA): su tarifa por hora de la GPU H100 subirá un 17%, hasta 4,50 dólares por GPU-hora, a partir del 1 de octubre. CoreWeave, por su parte, anunció que viene firmando contratos de nueva capacidad de cómputo a precios más altos y que en el tercer trimestre cerró acuerdos con clientes de corta duración a unos 40 millones de dólares por megavatio. E IREN señaló en sus resultados de finales de agosto que sus precios de GPU también van al alza: sus recientes contratos de nube de IA a tres años generaron más de 20 millones de dólares de ingresos por cada megavatio de capacidad informática.
Entonces, ¿por qué una recomendación de venta si los precios suben? Porque, según Haissl, lo que importa no es cuánto se paga, sino quién paga. El analista admite que el precio del cómputo está efectivamente repuntando, pero sostiene que los clientes que más pagan son cada vez más startups de IA financiadas por fondos de capital riesgo o grandes tecnológicas. Y esos clientes usan principalmente esa potencia para entrenar nuevos modelos de IA, no para hacer funcionar productos de IA que ya dan dinero con usuarios reales (lo que se conoce como inferencia). Su argumento textual es que, a diferencia de la inferencia —donde el coste del cómputo acaba teniendo que sostenerse con ingresos reales—, la demanda de entrenamiento puede aguantar mientras siga llegando capital externo. Es decir: si el grifo de la financiación se cierra, esa demanda podría desplomarse.
Haissl también puso el foco en la relación de Nvidia con las nubes de IA y las startups del sector, al considerar que influye en la demanda adicional y en los precios del cómputo. En ese contexto, destacó que IREN es ahora mismo la menos ligada directamente a Nvidia desde el punto de vista de la propiedad, y por eso su recomendación para ella es de mantener, no de vender. Pese al aviso, los tres valores cuentan con una calificación media de compra moderada por parte del consenso de analistas, según las herramientas de comparación de TipRanks, y CoreWeave es el que más recorrido tendría en teoría: su precio objetivo medio de 140 dólares implica alrededor de un 64% de subida potencial.
El análisis de Salseo
- El riesgo no está en el precio de la GPU, sino en la calidad del cliente: CoreWeave ha firmado contratos de corta duración a 40 millones de dólares por megavatio, lo que confirma precios altos hoy pero ofrece poca visibilidad de ingresos mañana. Contratos cortos = la empresa puede repreciar al alza, pero también los clientes pueden desaparecer en cuanto el mercado se enfríe.
- La demanda de 'entrenamiento' la paga capital riesgo y grandes tecnológicas, y no necesita justificarse con ingresos reales; la de 'inferencia' sí. Si el dinero inversor se ralentiza, la parte de la facturación que depende de startups que queman caja se resentiría primero, y por eso el analista pone el foco ahí y no en la subida de precios.
- El vínculo con Nvidia corta en dos direcciones: la compañía de chips invierte y apoya a nubes de IA y startups, lo que puede estar empujando la demanda y los precios al alza, pero también genera dudas sobre cuánta demanda es 'real' y cuánta es dinero que da la vuelta dentro del propio ecosistema. IREN, la menos ligada a Nvidia en propiedad, es justo la que se libra del 'sell'.
- Señal concreta a vigilar en los próximos resultados: el mix de clientes (cuánto peso de startups financiadas por venture capital frente a empresas que ya monetizan IA) y la duración media de los contratos. Si los acuerdos a corto plazo se van transformando en contratos largos, la tesis bajista pierde fuerza; si ocurre lo contrario, gana.
- Matiz importante para no llevarse el titular a casa: el consenso de analistas sigue siendo de compra moderada en los tres valores y el precio objetivo medio de CoreWeave (140 dólares, un 64% por encima) está muy lejos de la lectura de venta de Rothschild Redburn. Un solo analista no mueve una tesis, pero sí puede mover el precio unos días.