CoreWeave, Nebius e IREN rebotan tras el batacazo del jueves

Los valores de infraestructura para IA recuperan terreno en la sesión previa después de dejarse más del 7% el jueves, pero el empujón viene del petróleo y de los futuros de Wall Street, no de ningún anuncio propio.
CoreWeave, Nebius e IREN vuelven a subir en la sesión previa a la apertura del viernes después de haberse dejado más del 7% el jueves. CoreWeave avanzaba un 2,6%, Nebius un 2,9% e IREN un 3% antes de que abriera el mercado en Estados Unidos. El detalle importante es que no hay ningún anuncio de las propias compañías detrás de este rebote: lo que tira del sector es el petróleo, que se abarata, y los futuros de las bolsas americanas, que apuntan hacia arriba. Es decir, se trata de un movimiento de mercado, no de una mejora real del negocio.
El crudo subió con fuerza el jueves por los temores a que se interrumpa el suministro en plena tensión en Oriente Medio, y el viernes se dio la vuelta. El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos no atacará Irán antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, aludiendo a avances en las conversaciones para poner fin al conflicto. En el momento de escribir estas líneas, el barril de Brent, la referencia internacional, caía un 1,29% hasta los 102,93 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cedía un 1,08% hasta los 90,50 dólares. ¿Por qué importa esto para la tecnología? Porque un petróleo más barato rebaja las tensiones sobre la inflación y, con ella, las expectativas de que los tipos de interés sigan altos. Y los tipos altos son el gran enemigo de las empresas de crecimiento, como las de infraestructura de inteligencia artificial.
Para entender el batacazo del jueves hay que mirar a dos frentes. En el lado general, un informe situaba los ingresos anualizados de OpenAI en septiembre en casi 50.000 millones de dólares, por debajo de los 70.000 millones que se habían publicado antes. Eso alimentó el miedo a que el gasto en inteligencia artificial se esté frenando, justo cuando el petróleo y la rentabilidad de los bonos del Tesoro subían y presionaban a los valores de crecimiento. En el lado particular, CoreWeave sufrió presión extra por sus planes de financiación: lanzó un programa de venta de acciones de hasta 35 millones de títulos y preparó una colocación privada de 3.000 millones de dólares en bonos convertibles. Además, los inversores digirieron la noticia sobre una cláusula de un préstamo ligada a fallos de servicio, que podría obligar a devolver dinero antes de plazo en determinadas circunstancias.
IREN también se llevó lo suyo después de que la firma de análisis SemiAnalysis pusiera en duda la fiabilidad de sus centros de datos de Prince George y Mackenzie, en Canadá, citando apagones eléctricos y problemas de red y almacenamiento. Son preguntas incómodas sobre su capacidad de dar un servicio estable mientras amplía su negocio de IA. Nebius, por su parte, cayó arrastrada por la debilidad general del mercado, con un ingrediente añadido: el director de operaciones, Ophir Nave, vendió 500.000 acciones clase A, aproximadamente la mitad de su participación, dentro de un plan de trading preestablecido. Aunque la operación estaba programada de antemano, su tamaño pudo inquietar a los inversores.
¿Y qué piensa Wall Street de estos tres nombres? Según la herramienta de comparación de TipRanks, los tres cuentan con una calificación de consenso de compra moderada. El mayor potencial de subida según el precio objetivo medio de los analistas lo tiene IREN, con un 122,07%, seguido de CoreWeave con un 76,46% y Nebius con un 36,63%. Conviene aclarar el concepto: estos tres nombres forman parte de lo que se llama 'neoclouds', empresas que alquilan potencia de cálculo (los ordenadores gigantes que entrenan y ejecutan modelos de IA) a otras compañías, en lugar de vender software o servicios finales. Su negocio depende directamente de que alguien, sobre todo las grandes tecnológicas y las startups de IA, siga gastando mucho dinero en esa capacidad.
El análisis de Salseo
- El rebote del viernes es ruido de mercado, no una mejora del negocio: suben porque el petróleo baja y los futuros apuntan alto, sin ningún anuncio propio que lo justifique. Eso significa que la caída del jueves y la subida del viernes responden a factores externos y no a un cambio en la tesis de inversión en 24 horas.
- La clave de fondo está en el dato de OpenAI: si sus ingresos anualizados se quedan en unos 50.000 millones de dólares en lugar de los 70.000 millones que se manejaban, el mercado empieza a dudar de que el gasto en IA siga creciendo al mismo ritmo. Los neoclouds viven de contratos ligados a esa demanda, así que una señal de frenazo en sus clientes golpea de lleno a sus ingresos futuros.
- CoreWeave añade riesgo propio con su financiación: ampliación de capital de hasta 35 millones de acciones más 3.000 millones en bonos convertibles se traducen en más dilución y más deuda. A eso se suma la cláusula del préstamo ligada a fallos de servicio, un riesgo contractual poco habitual. La señal a vigilar son los términos finales de la emisión (tipo de interés y precio de conversión).
- En Nebius, la venta de Ophir Nave equivale a la mitad de su participación: aunque sea un plan preestablecido, el tamaño es lo que inquieta. Habrá que ver si vuelve a vender en los próximos trimestres, porque una pauta repetida sería una señal más seria que una operación puntual.
- El informe de SemiAnalysis sobre IREN es el recordatorio incómodo del sector: en este negocio la fiabilidad operativa (que los centros de datos no se caigan) es parte del caso de inversión, no un detalle técnico. Los tres valores se mueven hoy con el mercado, pero su tesis real se decide en los próximos resultados y en los datos de gasto de sus grandes clientes.