CoreWeave: el rally del 50% choca con unos riesgos que no dejan de crecer

Las acciones de CoreWeave suben más del 50% desde sus mínimos del año al calor del tirón de toda la IA, pero la compañía sigue con el lastre de un gasto descomunal, una deuda cara y una competencia que aprieta.
CoreWeave volvió a subir el martes hasta los 91,90 dólares, contagiada por el rebote general del sector de la inteligencia artificial y por el empujón de otras empresas similares como IREN y Nebius. Con esta subida, el valor acumula más de un 50% de ganancia desde su nivel más bajo del año. El ambiente ayuda: Nvidia, la mayor compañía del mundo por capitalización, se acerca a los 6 billones de dólares de valor en bolsa, AMD subió un 3,6% y nombres como Dell o Broadcom también cotizaron al alza. CoreWeave se ha convertido en el mayor actor de los llamados 'neocloud', un negocio que básicamente consiste en alquilar potencia de cálculo (las máquinas y los chips que necesitan los modelos de IA) a los grandes protagonistas del sector, como Anthropic, OpenAI o Microsoft.
Los números del negocio, sobre el papel, son de vértigo. La cartera de contratos ya firmados y pendientes de facturar supera los 104.000 millones de dólares, con acuerdos estrella como el de 35.000 millones con Meta, otro de 22.000 millones con OpenAI y uno de 6.000 millones con Jane Street. En su última presentación de resultados, los ingresos trimestrales crecieron un 112% hasta los 2.600 millones de dólares, y los analistas que recoge Yahoo Finance esperan que la facturación anual alcance los 12.870 millones este año, un 150% más que el anterior, para más que duplicarse hasta los 26.700 millones el próximo ejercicio. Es decir, el crecimiento no está en duda; lo que está en duda es a qué precio se consigue.
Ahí está el problema. La empresa planea invertir entre 35.000 y 39.000 millones de dólares este año en infraestructura, y ya se ha gastado más de 29.200 millones en los últimos cinco trimestres. Como el precio de servidores, GPUs, CPUs y almacenamiento no deja de subir, ese desembolso seguirá creciendo y obligará a la compañía a levantar más dinero con deuda y con ampliaciones de capital. A esto se suma un detalle contable que muchos pasan por alto: la amortización (el reflejo en las cuentas del desgaste de las máquinas) se disparó por encima de los 1.300 millones de dólares, frente a los 560 millones del mismo periodo del año anterior, y ya se come más del 52% de los ingresos totales. El inversor Michael Burry sostiene que estas GPUs tienen una vida útil real de dos o tres años, mientras que CoreWeave contablemente asume más de cinco. Esa discrepancia explica que sus bonos se hayan encarecido: los que vencen en 2032 ya rinden un 11,3%, y hace poco la empresa colocó 1.100 millones de dólares en deuda de alto riesgo (conocida como 'bonos basura').
Y encima la competencia deja de ser teórica. Nscale, una compañía británica, ha elevado su cartera de contratos hasta niveles similares a los de CoreWeave, y Lambda está levantando 4.000 millones de dólares con una valoración de 14.500 millones. A esto se suman los mineros de bitcoin como Riot Platforms o MARA Holdings, que han reconvertido parte de sus centros de datos hacia la IA. En el plano técnico, el gráfico diario muestra a la acción moviéndose de lado, pero con una figura de 'hombro-cabeza-hombro' (uno de los patrones más asociados a giros a la baja) cuyo cuello se sitúa en los 66,55 dólares. Mientras no pierda ese nivel, la acción sigue consolidando sobre sus medias móviles de 50 y 100 sesiones; si lo rompe, el escenario más probable es más caída.
El análisis de Salseo
- El desajuste del calendario es el corazón del asunto: CoreWeave se gasta el dinero hoy y lo reparte en las cuentas durante más de cinco años, pero el mercado teme que esos chips queden obsoletos en dos o tres. Si el reloj real es el corto, los beneficios que presume hoy se transforman en pérdidas contables mañana. Señal concreta a vigilar: cualquier cambio en la vida útil que la empresa reconozca en sus próximas cuentas.
- Sus bonos son un termómetro más honesto que el precio de la acción: los que vencen en 2032 pagan un 11,3%, un tipo propio de una empresa en apuros, no de una que crece al 112% anual. Cada emisión nueva a esos tipos se come margen y alimenta la rueda de pedir más dinero. Lo que hay que vigilar es a qué precio coloca su próxima emisión de deuda.
- Una cartera de contratos de 104.000 millones impresiona, pero son promesas de facturación de clientes que en varios casos todavía pierden dinero, como OpenAI o Anthropic. Si esos clientes recortan su gasto en cómputo, esa mochila se revisa a la baja muy rápido. Es dinero prometido, no dinero cobrado.
- Lo que el titular no cuenta: buena parte de esa subida del 50% viene del rebote de todo el sector de la IA (Nvidia acercándose a 6 billones, AMD, Dell, Broadcom), no de una mejora propia de CoreWeave, que sigue en mercado bajista. Y la competencia ya no es hipotética: Nscale con una cartera similar, Lambda levantando 4.000 millones y los mineros de bitcoin reconvertidos. El nivel a vigilar en el gráfico es el cuello de los 66,55 dólares: por debajo, se abre la puerta a más caídas.