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CoreWeave y Nebius siguen en mercado bajista: el fantasma de la burbuja de la IA

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CoreWeave y Nebius siguen en mercado bajista: el fantasma de la burbuja de la IA

Las dos compañías de infraestructura para inteligencia artificial cotizan muy lejos de sus máximos pese a multiplicar sus ingresos, con el miedo a una burbuja de la IA y un modelo de financiación cada vez más apalancado como telón de fondo.

CoreWeave y Nebius siguen atrapadas en un mercado bajista. CoreWeave (CRWV) cotizaba el martes en 86,65 dólares, un 53% por debajo de su máximo histórico, mientras que Nebius (NBIS) caía hasta los 240 dólares, un 20% por debajo del pico que marcó este año. Es decir, dos de las empresas más representativas del negocio de alquilar potencia de cálculo para inteligencia artificial acumulan caídas que, en el caso de CoreWeave, superan la mitad de su valor.

Y lo llamativo es que el negocio, sobre el papel, va como un tiro. CoreWeave disparó sus ingresos un 112% en el segundo trimestre, hasta 2.600 millones de dólares, y su cartera de pedidos firmados (lo que se conoce como backlog, trabajo ya contratado pendiente de facturar) se disparó hasta los 104.000 millones, lo que la convierte en el mayor jugador del sector. Nebius, por su parte, facturó 582 millones, un 454% más que en el mismo periodo del año anterior, y en el conjunto del semestre sus ingresos subieron un 529%, hasta 981 millones. Ambas tienen problemas de capacidad: la dirección de Nebius cree que podría vender hoy mismo toda la capacidad que tendrá disponible el año que viene. Pese a todo, las acciones no recuperan sus máximos y las apuestas bajistas sobre ellas siguen por encima del 10% del capital.

El motivo principal es el miedo creciente a que estemos dentro de una burbuja de la inteligencia artificial que estalle en los próximos meses o años. Analistas de peso como Ray Dalio, Michael Burry, Jim Chanos y Patrick Boyle ya han lanzado avisos en ese sentido. El punto débil más señalado es que muchos de los clientes de estas empresas son laboratorios de IA que todavía no ganan dinero y queman cifras enormes: Anthropic perdió más de 42.000 millones de dólares el año pasado y OpenAI pierde más de 12.300 millones por trimestre, además de haber advertido a sus inversores de que quemará más de 280.000 millones hasta 2030. A eso se suma que la competencia se recrudece: Muse, de Meta, va ganando cuota, y los modelos chinos de pesos abiertos resultan cada vez más atractivos por su eficacia y su menor coste.

Detrás de todo esto está la letra pequeña de cómo se financian estas compañías. CoreWeave calcula que su inversión en centros de datos (capex) de este año estará entre 35.000 y 39.000 millones de dólares, y Nebius también se está dejando miles de millones. Buena parte de ese dinero llega mediante financiación de GPUs articulada a través de vehículos especiales, en los que los propios contratos con clientes sirven como garantía. El modelo tiene tres riesgos claros: que los clientes cancelen contratos para recortar costes, que la depreciación de las tarjetas gráficas se acelere con cada nueva generación de chips, y que la deuda tenga que devolverse más rápido de lo que se deprecia la garantía, mientras el contrato del cliente debe durar más que el préstamo. Y encima está la dilución: Nebius vendió 12,7 millones de acciones hasta junio y recaudó 2.800 millones, con otros 12,3 millones listos para salir al mercado, y el número de acciones en circulación de CoreWeave ha pasado de 317 millones a 457 millones en un año.

El análisis de Salseo

  • El negocio crece a triple dígito y la acción se hunde: eso significa que el mercado no discute la demanda de IA, sino cómo se paga esa expansión. El riesgo no es que la IA no crezca, es que crezca con dinero prestado y que el préstamo venza antes de que el contrato con el cliente empiece a dar beneficios.
  • El cliente es el eslabón débil. Los grandes laboratorios de IA pierden miles de millones al año, así que si aprietan el gasto, el primer recorte no caerá en sus propias naves, sino en los contratos con estas empresas. Señal a vigilar: cualquier anuncio de recorte de inversión o de renegociación de contratos por parte de OpenAI, Anthropic y compañía.
  • La depreciación es el enemigo silencioso. Cada nueva generación de GPUs (llega prácticamente cada año) devalúa las tarjetas que respaldan la financiación, obliga a amortizar más rápido y a refinanciar antes de tiempo. Si el colateral pierde valor más rápido de lo que se paga la deuda, el castillo se tambalea: hay que mirar cómo evoluciona la depreciación en las próximas cuentas.
  • Hay que mirar el número de acciones, no solo la facturación. Nebius ha vendido 12,7 millones de títulos y tiene otros 12,3 millones preparados; CoreWeave ha pasado de 317 a 457 millones de acciones. Si el crecimiento se financia emitiendo papel, el beneficio por acción puede quedarse plano aunque los ingresos se multipliquen.
  • La lectura contraria: las apuestas bajistas sobre ambas superan el 10% del capital. Tanta presión vendedora significa que cualquier dato trimestral que confirme la cartera de pedidos y la capacidad vendida podría provocar un movimiento brusco al alza por cierre de posiciones cortas, sobre todo en una empresa como CoreWeave que cotiza con volatilidad extrema.

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Fuente: Invezz