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Cramer elige los valores que aguantan con tipos y petróleo al alza: Meta e Intel

·NeutralImpacto bajo
Cramer elige los valores que aguantan con tipos y petróleo al alza: Meta e Intel

El presentador de Mad Money cree que los tipos altos y el crudo caro no justifican vender, sino buscar compañías con demanda, poder de fijación de precios y escala. Sus favoritas: Meta, Intel y Chevron.

El petróleo y la rentabilidad de la deuda pública estadounidense (los famosos 'yields' o tipos a los que financia el Tesoro) siguen marcando el ritmo de la bolsa de Estados Unidos, y en las últimas jornadas no han dado demasiado respiro a los inversores. Ante ese panorama, el presentador de Mad Money y ex gestor de fondos Jim Cramer sostiene que la respuesta no es vender, sino filtrar compañías por tres criterios: que tengan demanda real, capacidad de subir precios sin perder clientes y escala suficiente. En su opinión, las empresas que aprueban ese examen pueden digerir unos costes de financiación más altos, los que él vincula al conflicto con Irán, sin que su negocio se resienta.

Su primera apuesta es Meta Platforms. Cramer cree que la compañía "encaja con el momento" y su tesis se apoya sobre todo en Muse, el nuevo asistente personal de inteligencia artificial del gigante de las redes sociales, del que espera que llegue a miles de millones de usuarios y que se lleve más cuota de mercado que OpenAI, a la que considera un rival más de nicho en comparación. El mercado ya lo ha notado: las acciones de Meta rondaron recientemente su primer máximo en un año. El argumento de fondo es la distribución: Meta ya tiene delante una audiencia enorme, así que no necesita crear demanda desde cero para un producto nuevo, y ese crecimiento por uso no depende de que el dinero barato vuelva. La duda, señala, es si Muse acaba convirtiendo ese alcance en ingresos. De momento, el consenso de los analistas mantiene una recomendación de compra sobre el valor.

Sobre Intel, Cramer lo sitúa en la misma categoría y apunta al nuevo ciclo de producto y a una demanda de fondo firme. Ve una oportunidad concreta en los procesadores centrales (CPU) que hacen falta para ejecutar agentes de inteligencia artificial, un segmento que cree que crecerá con bastante fuerza. Buena parte de su confianza la deposita en el consejero delegado, Lip-Bu Tan, cuyo ajuste del gasto y su empuje para "revivir" el negocio de fabricación de chips para terceros (la llamada foundry) sitúan a la compañía, según él, en una senda creíble. Cramer llega a decir que tiene "fe total" en que ese plan devolverá a Intel su antiguo esplendor. Ahora bien, reconoce que la contención de costes pesa más cuando los tipos están altos, porque los grandes presupuestos de inversión se financian más caros, y que el verdadero examen sigue siendo la foundry, ya que reconstruir capacidad de fabricación es lento y muy caro. El consenso de Wall Street tiene a Intel en sobreponderar.

El tercer nombre propio es Chevron. La energía es uno de los pocos rincones del mercado que se beneficia directamente de un crudo más caro, y Cramer destaca de la petrolera su presencia productiva por medio mundo y la fortaleza de su balance, dos rasgos que encajan bien en un periodo de petróleo volátil y tipos elevados: una base geográfica amplia reparte el riesgo entre regiones en lugar de atarlo a un solo mercado, y unos balances saneados reducen la dependencia de la deuda cuando pedir prestado se encarece. Pero también señala su punto débil: los informes sobre un posible alivio de las sanciones a Irán tiraron el lunes del crudo hacia abajo, y cualquier desescalada duradera podría eliminar el soporte que hoy sostiene su cotización. Su tesis es que Chevron resulta muy atractiva mientras dure la fricción, y que ese atractivo se desvanece si la tensión se apaga. La petrolera cotiza con una recomendación media de sobreponderar.

Más allá de los tres nombres concretos, el mensaje de fondo es una forma de mirar el mercado en un escenario de dinero caro: cuando financiarse cuesta más, los inversores tienden a premiar a las compañías que ya tienen clientes, marca y tamaño, y a castigar a las que necesitan capital externo para crecer. Esa es, en esencia, la criba que propone Cramer, con el petróleo como telón de fondo y el conflicto con Irán como principal fuente de volatilidad tanto para las acciones tecnológicas como para las energéticas.

El análisis de Salseo

  • El argumento no es un simple 'comprar tecnológicas': es que con tipos altos el mercado paga por escala y poder de fijación de precios. Por eso Cramer pone a Meta por delante de otros: su asistente Muse se apoya en una base de usuarios que ya existe, así que puede crecer sin depender de financiación barata. La señal a vigilar es si Muse empieza a aparecer con ingresos propios en las cuentas del grupo.
  • En Intel la tesis es de ejecución industrial, no de demanda. Que las CPU para agentes de IA sean un negocio en expansión ayuda, pero el examen real es la foundry: fabricar chips para terceros exige inversiones gigantescas justo cuando el dinero es más caro. Lo que hay que seguir de cerca son los márgenes de esa división y si sigue sumando clientes externos.
  • Chevron es el ejemplo perfecto de la letra pequeña: se beneficia del crudo caro por la tensión con Irán, pero esa misma sensibilidad es lo que le quita el viento de cola si hay desescalada (el lunes el petróleo cayó ante los rumores de alivio de sanciones). Es una apuesta que gana mientras dura el conflicto y que se desinfla cuando se calma.
  • Ojo con el peso real de la noticia: son opiniones de un presentador de televisión, no un cambio en los fundamentales de las empresas. El consenso de analistas ya estaba en compra en Meta, sobreponderar en Intel y en Chevron, así que el margen para una sorpresa positiva es limitado y ninguna de estas declaraciones mueve un solo pedido de chips o barril de petróleo.

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Fuente: Invezz