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Credo Technology cae un 50% desde máximos: buenos resultados, mal mercado

·NegativoImpacto medio
Credo Technology cae un 50% desde máximos: buenos resultados, mal mercado

La acción de Credo Technology se ha dejado casi la mitad de su valor desde los máximos del año pese a facturar un 114% más que hace un año. El miedo a la inteligencia artificial pesa más que los números.

Credo Technology Group se ha metido de lleno en lo que en la jerga se llama un mercado bajista: acumula una caída cercana al 50% desde su punto más alto del año y esta semana ha llegado a tocar los 148 dólares por acción, su nivel más bajo desde el pasado 14 de abril. No es un caso aislado. El batacazo va en paralelo al de otras compañías muy ligadas a la inteligencia artificial, como Coherent, Lumentum, CoreWeave o Nebius, que también han perdido más del 30% desde sus máximos de este ejercicio. Cuando todo un grupo de empresas del mismo negocio cae a la vez, la explicación suele estar más en el ambiente general que en cada compañía por separado.

¿Y qué ha cambiado en el ambiente? El detonante han sido las advertencias de varios pesos pesados del sector. Directivos de compañías como OpenAI, Anthropic, DeepSeek o SpaceX han alertado de los riesgos de un desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial, con mensajes muy llamativos sobre consecuencias graves para la humanidad y peticiones de coordinación global. El mercado ha traducido ese ruido en una idea sencilla: si va a haber más control y más regulación, el boom de gasto en inteligencia artificial podría frenarse. De ahí las ventas. La otra cara de la moneda es que la competencia entre los proveedores de modelos sigue siendo feroz, y esa carrera necesita GPUs, procesadores, servidores y sistemas de almacenamiento, es decir, más centros de datos y más infraestructura.

Ahí es donde encaja Credo. Sus últimos resultados mostraron que los ingresos siguieron subiendo: un 9,6% respecto al trimestre anterior y un 114,7% frente al mismo periodo del año pasado, hasta 479 millones de dólares. El motor de ese crecimiento son sus cables eléctricos activos (AEC), unos cables de cobre que van integrados en los propios conectores y cuya función es limpiar y reajustar la señal que viaja entre equipos, algo crítico cuando se conectan muchas máquinas a gran velocidad. A eso se suman sus procesadores de señal ópticos (DSP), su tecnología SerDes y sus conectores PCIe y CXL. Los analistas esperan que la fiesta continúe: de media, 16 casas de análisis calculan que los ingresos del segundo trimestre crezcan un 98%, hasta 531 millones, y que el año cierre en torno a 2.500 millones, un 87% más que el ejercicio anterior, para superar los 3.800 millones el año que viene. Firmas como Evercore, JPMorgan, Bank of America, Rosenblatt, TD Cowen y Susquehanna mantienen una visión mayoritariamente positiva sobre el valor.

El problema es que el gráfico cuenta otra historia. La cotización dibujó un patrón de doble techo alrededor de los 284 dólares, con una línea de cuello en los 176 dólares, y ya ha perdido ese soporte. Además cotiza por debajo del nivel SPR de las líneas de Murrey y de su media móvil exponencial de 50 sesiones, dos referencias que siguen los analistas técnicos para ver quién manda a corto plazo. Con ese panorama, los que miran solo los precios creen que la acción puede seguir sufriendo hasta la zona de los 125 dólares, salvo que el miedo general a la inteligencia artificial se disipe y la compañía recupere terreno. En resumen: negocio en plena expansión, cotización en plena resaca sectorial.

El análisis de Salseo

  • El detalle importante es el desacople: la caída no viene de que Credo venda menos, sino de que el mercado ha decidido mirar la empresa como 'activo de inteligencia artificial' y no como fabricante de componentes. Mientras domine ese estado de ánimo, los buenos resultados quedan en segundo plano. La señal a vigilar: si en la próxima presentación de cuentas la acción es capaz de subir con buenos números, significará que el castigo sectorial empieza a agotarse.
  • Crecer un 114% interanual y aspirar a un 87% anual exige que los grandes operadores de centros de datos sigan abriendo la chequera. Eso hace que Credo tenga una sensibilidad enorme a cualquier recorte de inversión: basta con que uno o dos clientes grandes frenen planes para que las estimaciones de 2.500 millones se queden cortas en cuestión de semanas. Es la razón de que la acción se mueva con tanta violencia, tanto para arriba como para abajo.
  • Los cables activos de cobre son su gran arma: resuelven la conexión entre máquinas en racks de altísima velocidad a un coste y consumo menores que la fibra. Pero es una ventaja que hay que defender cada trimestre. Si un competidor iguala la tecnología, si el mercado migra antes de lo esperado a soluciones ópticas o si los precios se ajustan cuando el volumen crezca, el margen se estrecha y la prima de crecimiento que paga el mercado por la acción se desinfla.
  • La lectura contraria al titular: los avisos sobre los peligros de la inteligencia artificial son, en realidad, un argumento para gastar más en cómputo controlado y con garantías, no menos. Y el gráfico, con su doble techo, ya descuenta bastante pesimismo en el entorno de los 125 dólares. Cuando el miedo sectorial se calme, compañías con este crecimiento suelen ser las primeras en rebotar; cuando se enquista, son también las que más rápido corrigen.

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Fuente: Invezz