Cuarto trimestre: los grandes valores apuntan a ganar la partida a las pequeñas cotizadas

Un patrón estacional de Wall Street sugiere que las compañías más grandes lo harán mejor que las pequeñas hasta final de año, no por sus negocios, sino por cómo se pagan los bonus en las gestoras de fondos.
Queda menos de un trimestre para cerrar el año y, según el columnista de MarketWatch Mark Hulbert, los inversores que miren hacia las mayores compañías cotizadas tienen más papeletas de acertar que quienes se fijen en las pequeñas. Su tesis es que, entre octubre y diciembre, los valores de gran capitalización tienden a comportarse mejor que los de pequeña, y que ese patrón no se explica solo por los motivos coyunturales que todo el mundo tiene en la cabeza: unos tipos de interés altos (el bono americano a diez años ronda el 4,969%, y cuando sube suele ir en contra de las empresas pequeñas) y un entorno económico más incierto, medido por el índice de incertidumbre de política económica.
Lo llamativo, señala el artículo, es que la ventaja de los grandes se mantiene incluso después de descontar esos dos factores. Es decir, hay algo propio del calendario. La renta variable pequeña suele ser la que mejor se comporta en enero, y esa ventaja va diluyéndose mes a mes hasta volverse negativa en el cuarto trimestre. El patrón se repite en una muestra de casi cien años de mercado, lo que da bastante confianza estadística a la idea.
El origen de esa estacionalidad está en cómo se paga a los gestores. Un estudio de 2003 de Lucy Ackert (Kennesaw State University) y George Athanassakos (University of Western Ontario), actualizado en 2023 con resultados parecidos, lo atribuye a los incentivos de las gestoras: en enero asumen el riesgo extra de las compañías pequeñas y, a medida que se acerca el cierre del ejercicio, las van abandonando en favor de los gigantes. El mecanismo es sencillo: mucho gestor cobra un bonus si bate al S&P 500 y, si va por delante en el año, le interesa pasarse a los grandes valores que dominan ese índice para asegurar su ventaja. Ackert asegura que este año espera que el tirón del llamado 'window dressing' sea igual de fuerte que siempre y que, pese a la incertidumbre por la guerra de Irán y la inflación, la senda ascendente de las valoraciones de los grandes probablemente continúe hasta diciembre.
Para aprovechar el patrón sin complicarse, el artículo apunta a los fondos cotizados que replican a las mayores compañías, como el SPDR S&P 500 ETF Trust de State Street (el mayor de todos) o el iShares Russell Top 200 ETF, centrado en las 200 empresas más grandes de Estados Unidos. Y para quien prefiera nombres concretos, recopila una lista de 27 compañías con más de 100.000 millones de dólares de valor en bolsa, dentro del S&P 500 y señaladas por al menos dos de los boletines de inversión que audita Hulbert Ratings. Encabezan la tabla Nvidia (unos 5,3 billones de dólares), Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon, Broadcom (1,7 billones), Meta, JPMorgan, Bank of America, Lam Research, Morgan Stanley y Goldman Sachs, hasta llegar a Constellation Energy y Adobe, que cierran la lista con alrededor de 100.000 millones cada una. Es, conviene subrayarlo, una recopilación de lo que aconsejan esos boletines, no una recomendación de compra.
La lectura de fondo es que buena parte del movimiento que se espera en el tramo final del año no vendrá de que estas empresas vayan a ganar más, sino de quién compra y por qué. Los flujos de las gestoras a cierre de ejercicio pueden empujar a los pesos pesados del índice con independencia de sus resultados, lo que también implica que esa fuerza puede desvanecerse con la misma rapidez cuando arranque enero y las carteras vuelvan a moverse.
El análisis de Salseo
- El motivo real no es que los grandes sean mejores negocios, sino cómo se paga a los gestores: muchos fondos cobran bonus si baten al S&P 500 y, si van por delante en el año, venden pequeñas y compran los pesos pesados del índice para blindar su ventaja. Son flujos mecánicos, no una mejora de los beneficios, así que la ventaja puede deshacerse en enero, cuando vuelven a asumir riesgo.
- Para Broadcom, aparecer en esta lista no es un catalizador: es la constatación de que es uno de los valores con más peso del mercado y, por tanto, de los que reciben dinero cuando alguien compra 'el índice' sin mirar. Ese flujo amortigua las caídas en un trimestre normal, pero también puede retirarse rápido si los líderes tropiezan.
- La letra pequeña del patrón: las compañías pequeñas no lo hacen mal porque sí, sino porque con tipos altos se financian peor y sus beneficios quedan más lejos en el tiempo. Si el bono americano a diez años empieza a bajar con claridad, el argumento estacional pierde fuerza y podrían tomar el relevo antes de lo que dice la estadística.
- Qué vigilar de aquí a diciembre: el bono a diez años (ronda el 4,969%), el índice de incertidumbre de política económica que cita el artículo y el comportamiento del propio S&P 500. Y una señal de aviso útil: un cierre de año muy fuerte en los grandes alimenta el efecto de forma automática, mientras que un comienzo de enero con las pequeñas por delante sería la primera pista de que el patrón se ha agotado.