D3 demanda a Meta, TikTok y YouTube en Portugal por diseño adictivo

El grupo portugués de derechos digitales D3 lleva a los tribunales a Facebook, Instagram, TikTok y YouTube por diseñar funciones que enganchan al usuario, en la estela de los casos de la UE y Estados Unidos.
El grupo portugués de derechos digitales D3 ha presentado cuatro demandas colectivas contra Facebook e Instagram (propiedad de Meta), TikTok (de ByteDance) y YouTube (de Alphabet) ante el Tribunal Civil de Lisboa. Las acciones se registraron entre abril y mayo a través del despacho Andersen Tax & Legal Iberia, pero no se han conocido hasta ahora, después del parón judicial del verano. D3 sostiene que estas plataformas están diseñadas para mantener a los usuarios enganchados y busca "responsabilizar a estas plataformas y obligarlas a ofrecer una experiencia segura". Ninguna de las compañías propietarias quiso comentar los hechos ante la consulta de Reuters.
El eje de la acusación no está en los contenidos, sino en cómo están construidas las aplicaciones. D3 señala funciones concretas: el desplazamiento infinito de la pantalla, la reproducción automática de vídeos, las notificaciones insistentes y los sistemas de recomendación altamente personalizados. Según el grupo, estas herramientas eliminan las pausas naturales del uso, sirven contenido a medida de forma constante y empujan al usuario a volver una y otra vez, creando bucles de comportamiento muy parecidos a las técnicas que el sector del juego lleva años usando. "Las plataformas no tienen por qué ser hiperadictivas", ha afirmado el presidente de D3, Ricardo Lafuente, que defiende que "un ecosistema de redes sociales sano, productivo y educativo es posible, pero solo si las normas son sólidas, se aplican bien y van dirigidas a quienes persisten en ignorarlas".
La ofensiva portuguesa no llega en el vacío. En febrero, TikTok ya fue acusada bajo las normas europeas por funciones presuntamente adictivas, y en agosto Meta aceptó pagar hasta 18.000 millones de dólares para cerrar reclamaciones por adicción en Estados Unidos. Las demandas colectivas son una vía que permite a las asociaciones litigar en nombre de un grupo amplio de consumidores, algo más habitual en Estados Unidos que en Europa, y que se está extendiendo tras los primeros casos contra las redes sociales.
En cuanto al tamaño del mercado afectado, D3 apoya su acción en que las cuatro plataformas sumaron una audiencia de 33 millones de usuarios mensuales en Portugal, según los datos agregados por SocialMediaTransparency.org. Es una cifra conjunta de las cuatro aplicaciones, no una por cada una, así que refleja sobre todo la enorme penetración de estas herramientas en la vida diaria de los usuarios portugueses. La demanda pide que se cambie ese diseño y se obligue a las compañías a rendir cuentas por él.
El análisis de Salseo
- Aquí lo que se ataca no es un contenido concreto ni una sanción, sino el propio diseño del producto: el scroll infinito o las notificaciones automáticas son la base sobre la que Meta y Alphabet construyen su tiempo de uso y, por tanto, su publicidad. Si un tribunal les obliga a suavizar esas funciones, el golpe no va a la caja del día, va al motor del negocio.
- El patrón se repite y se está acelerando: cargo europeo contra TikTok en febrero y hasta 18.000 millones de dólares de Meta en agosto para cerrar los casos de EE. UU. La novedad es que el frente judicial se muda a Europa y adopta la figura de la acción colectiva, donde las asociaciones pueden reclamar en nombre de miles de usuarios a la vez. Eso convierte un litigio pequeño en un molde replicable en otros países.
- La señal concreta que hay que vigilar es procesal: si el tribunal de Lisboa admite las demandas colectivas y reconoce a D3 como legitimada para representar a los consumidores. Si lo hace, es la puerta abierta a que se reproduzca el guion en España, Italia o Francia. Si lo rechaza, el frente europeo se enfría mucho.
- La letra pequeña: los 33 millones de usuarios mensuales son la suma de las cuatro plataformas en Portugal, un mercado pequeño, así que la reclamación económica directa es calderilla para Meta y Alphabet. El riesgo real no es lo que paguen aquí, sino el precedente legal y el coste de rediseñar funciones que hoy son el corazón de su monetización.