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Dan Ives y sus 5 valores ganadores hasta 2027: Nvidia, Palantir, Microsoft, Apple y CrowdStrike

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Dan Ives y sus 5 valores ganadores hasta 2027: Nvidia, Palantir, Microsoft, Apple y CrowdStrike

El analista Dan Ives coloca a Nvidia, Palantir, Microsoft, Apple y CrowdStrike en su lista de favoritos de aquí a 2027 y asegura que el mercado vive la «edad de oro» de la inteligencia artificial, con las capas más lejanas del negocio empezando a dar retorno.

El analista Dan Ives, uno de los nombres más escuchados de Wall Street, ha desvelado su lista de cinco valores favoritos de cara a 2027 y la ha dejado bien clara: Nvidia, Palantir, Microsoft, Apple y CrowdStrike. Su argumento de fondo es que el mercado vive la «edad de oro» de la inteligencia artificial y que ya no solo se benefician los fabricantes de chips, sino también las capas que van por detrás. Según Ives, las llamadas terceras y cuartas «derivadas» del negocio de la IA empiezan a mostrar retorno de la inversión, es decir, que el dinero colocado en ellas ya estaría dando frutos.

¿Y qué es eso de las derivadas? En la jerga de mercado se usa para describir las capas de un mismo negocio. La primera sería el hardware puro: los chips y los equipos que hacen posible entrenar modelos de IA. La segunda, la infraestructura que los sostiene: centros de datos, nube y redes. A partir de ahí llegan las derivadas más lejanas, que serían el software que aplica esa IA a problemas concretos, los servicios que la integran en las empresas y los dispositivos o aplicaciones que la llevan al usuario final. La tesis de Ives es que el mercado lleva un tiempo premiando sobre todo las primeras capas y que ahora le toca el turno a las de más adelante.

El reparto no es casual y toca varios sectores a la vez: semiconductores con Nvidia, infraestructura de IA con Microsoft, aplicaciones de IA con Palantir, dispositivos de consumo con Apple y el terreno de defensa y aeroespacial, donde la IA se ha colado como herramienta clave. Para el inversor particular, la lectura práctica es que la forma de ganar dinero con la IA se está diversificando: hace un par de años la pregunta era «¿quién fabrica los chips?» y ahora es «¿quién consigue cobrar de verdad por usarlos?».

Lo que hay que vigilar a partir de ahora es si esa promesa se traduce en cuentas. El termómetro más claro serán los resultados de Nvidia, porque marcan el ritmo de todo el sector, y el gasto en centros de datos de las grandes tecnológicas, que es el combustible que alimenta al resto de la cadena. Si ese gasto se mantiene, las capas de software y servicios tendrán margen para crecer; si se enfría, las derivadas más lejanas serán las primeras en notarlo, porque dependen de que sus clientes sigan teniendo presupuesto para probar cosas nuevas.

Conviene tomarlo como lo que es: una opinión, no una promesa. Que un analista muy seguido ponga cinco nombres en su lista de favoritos no cambia por sí solo los beneficios de esas compañías, pero sí puede mover dinero hacia ellas y reforzar el relato dominante. La parte interesante es el horizonte: hablar de 2027 implica que la tesis no se juega en un trimestre, sino en si estas empresas son capaces de sostener el crecimiento cuando el entusiasmo inicial ya no baste para justificar según qué precios.

El análisis de Salseo

  • La lista importa menos por los nombres que por el orden de la cadena: Ives sostiene que el dinero de la IA se está desplazando del hardware hacia el software y los servicios que lo aplican, y ahí es donde dice que ya se ven retornos. Si tiene razón, el próximo tramo del negocio no lo ganará quien fabrique el chip, sino quien consiga cobrar por el uso de la IA.
  • Que un analista tan seguido repita nombres que ya son consenso es un arma de doble filo: refuerza la entrada de dinero y el relato, pero cuando casi todo el mundo está en la misma apuesta, cualquier resultado por debajo de lo esperado se castiga más porque no queda colchón para sorpresas positivas.
  • La señal concreta que hay que seguir no son las opiniones, sino los números: los resultados de Nvidia como termómetro del sector y el gasto en centros de datos de las grandes tecnológicas. Si ese gasto se frena, las derivadas de software y servicios se quedan sin el combustible que sostiene su crecimiento.
  • Ojo con el horizonte: una tesis a 2027 no se puede juzgar trimestre a trimestre. El riesgo real no es un mal dato puntual, sino que pase el tiempo y esas capas más lejanas no logren convertir la inversión en ingresos recurrentes; ahí es donde el entusiasmo se transforma en decepción.

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