Dan Ives añade SpaceX y Dell a su lista de IA y saca a Oracle y Pegasystems

El analista Dan Ives reordena su lista 'Ives AI 30': entran Dell y SpaceX por el tirón del hardware para IA y la infraestructura espacial, y salen Oracle y Pegasystems.
El analista tecnológico Dan Ives, socio y 'senior managing director' de Yorkville Ives, ha actualizado su lista 'Ives AI 30' con fecha del 8 de octubre. En esta revisión entran dos nombres nuevos, Dell Technologies (DELL) y SpaceX (SPCX), y salen otros dos, Oracle (ORCL) y Pegasystems (PEGA). El motivo que da la firma es su lectura de que el crecimiento de la inteligencia artificial está abriendo oportunidades nuevas en el hardware empresarial y en la infraestructura espacial, dos terrenos que hasta ahora quedaban más en segundo plano frente al software y los grandes proveedores de nube.
En el caso de Dell, la tesis se apoya en algo muy terrenal: la compañía fabrica los servidores que las empresas necesitan para entrenar y ejecutar sistemas de IA. Yorkville Ives sostiene que cada vez más compañías prefieren montar sus propios sistemas de inteligencia artificial en lugar de depender por completo de los grandes proveedores de nube, lo que dispara la demanda de equipos. A ese gasto se suman los compradores públicos y de defensa, además de firmas de nuevo cuño como CoreWeave (CRWV) o IREN (IREN), que están ampliando su capacidad de centros de datos para atender la demanda de cómputo. Según la firma, esa presión se traduce en carteras de pedidos que se alargan varios trimestres y en ciclos de renovación de servidores y almacenamiento más rápidos. En cuanto al consenso de analistas recogido por TipRanks, Dell cuenta con 15 recomendaciones de compra, seis de mantener y ninguna de vender, con un precio objetivo medio de 598,20 dólares, lo que implica un potencial de revalorización del 4,12% a doce meses.
SpaceX entra en la lista por una vía distinta: la del espacio como parte creciente del negocio de infraestructura de IA. La compañía opera Starlink, su servicio de internet por satélite, y lanza los cohetes que colocan esos satélites en órbita. Yorkville Ives argumenta que las redes de satélites ganan peso tanto para usos comerciales como para la seguridad nacional, y que los cohetes reutilizables abaratan el coste de enviar equipos al espacio, lo que con el tiempo podría hacer más viable la computación en órbita. A eso añade que SpaceX también invierte en cómputo de IA en tierra, de modo que ve un círculo cerrado entre sus tres patas: los cohetes ponen satélites arriba, Starlink aporta conectividad y los centros de datos dan la capacidad de cálculo. El consenso de analistas sobre SPCX recoge 27 compras, cinco mantener y dos vender, con un precio objetivo medio de 215,72 dólares y un potencial del 34,35% desde los niveles actuales.
El movimiento encaja con la visión más amplia que Ives viene defendiendo: hace poco desveló su lista de cinco grandes valores tecnológicos para 2027, formada por Nvidia (NVDA), Microsoft (MSFT), Palantir (PLTR), Apple (AAPL) y CrowdStrike (CRWD), y estima que el gasto en inteligencia artificial alcanzará los cuatro billones de dólares en los próximos años. Conviene recordar que se trata de la opinión de un analista concreto y de la composición de una lista temática, no de una recomendación de inversión ni de una cartera que nadie esté obligado a replicar.
De fondo, lo que late en esta actualización es un cambio de acento dentro del universo de la IA. Si durante los últimos dos años el mercado ha premiado sobre todo a quien fabrica los chips (Nvidia) y a quien domina el software y la nube, Ives parece estar girando hacia los eslabones más físicos de la cadena: quien ensambla los servidores y quien pone la infraestructura que conecta todo, aunque sea desde la órbita. Es una apuesta por el 'pico y pala' de la fiebre de la IA más que por los nombres más famosos.
El análisis de Salseo
- El mensaje de fondo es un trasvase de dinero dentro del sector: la atención se mueve del software y la nube hacia el 'pico y pala' de la IA, es decir, servidores, almacenamiento y capacidad de cómputo. Es significativo que entre Dell y salga Oracle, uno de los grandes proveedores de nube, porque sugiere que Ives apuesta por quien vende el equipo que sostiene la IA y no por quien alquila capacidad por horas.
- Para Dell, la frase clave del informe es la de las carteras de pedidos que se alargan varios trimestres. En un negocio de hardware, donde históricamente los ingresos llegan a trompicones, tener meses de trabajo ya contratado da visibilidad y eso es justo lo que premia la bolsa. La señal a vigilar son sus próximas cuentas y si el negocio de servidores y almacenamiento mantiene el ritmo o si esa demanda se enfría.
- En SpaceX la tesis es mucho más de largo plazo y con una pata política: buena parte de ese negocio de satélites depende de contratos de defensa y seguridad nacional, así que el presupuesto público y la regulación son un riesgo real. Lo que hay que seguir de cerca es el ritmo de lanzamientos y la expansión de Starlink, porque son el mejor termómetro de si la idea de la 'computación en órbita' avanza o se queda en diapositiva.
- Ojo con las expectativas: que un analista mueva nombres en una lista temática genera titulares, pero no cambia los fundamentales de las empresas. El propio consenso recogido apunta a un potencial de solo un 4% para Dell, lo que indica que el mercado ya tiene descontado muchísimo de su historia de IA, mientras que en SpaceX el potencial estimado supera el 30%, una brecha que refleja lo mucho que queda por digerir en su valoración. Y conviene no olvidar que esto es la opinión de un analista, no una cartera que uno deba copiar.
- Fíjate en el hilo común de los dos fichajes: ambos viven del mismo grifo, el gasto en inteligencia artificial. Si ese gasto se frena, la lista se queda coja por partida doble, porque Dell depende de que las empresas sigan comprando servidores y SpaceX de que sigan financiándose proyectos de conectividad y defensa. Es una apuesta concentrada en un único tema, con lo bueno y lo malo que eso tiene.