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La defensa se desinfla: Northrop, RTX y Rheinmetall caen por el giro electoral en EE. UU.

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La defensa se desinfla: Northrop, RTX y Rheinmetall caen por el giro electoral en EE. UU.

Las acciones del sector de defensa se debilitan y nombres como Northrop Grumman, RTX y Rheinmetall (RNMBY) están entre los más castigados. El analista Richard Safran señala las elecciones de mitad de mandato, que apuntan a un revés para Trump y los republicanos, como el principal motivo.

El sector de defensa ha vivido una sesión de debilidad y los nombres que aparecen en el punto de mira son Northrop Grumman (NOC), RTX y Rheinmetall, que cotiza bajo el ticker RNMBY en el mercado estadounidense. Según el analista Richard Safran, el motivo principal detrás de este bache no está en las cuentas de las compañías ni en un contrato perdido, sino en la política: las elecciones de mitad de mandato apuntan a un resultado adverso para el presidente Trump y para el Partido Republicano, y eso es lo que el mercado está digiriendo.

La clave está en lo que el sector había descontado hasta ahora. Las acciones de defensa suelen funcionar bien cuando el inversor espera presupuestos militares más generosos, porque de ahí salen los pedidos de aviones, misiles, radares y sistemas de defensa que luego se convierten en ingresos. Si el partido que se opone al presidente pasa a controlar el Congreso, aprobar aumentos de gasto militar se complica: aparecen negociaciones más duras, riesgo de bloqueos presupuestarios y menos apetito por grandes partidas extraordinarias. En otras palabras, el viento de cola político que empujaba al sector se debilita de golpe.

Conviene tener claro que esto no es una mala noticia sobre el negocio de Northrop Grumman o RTX: no ha habido un profit warning, ni un recorte de previsiones, ni un pedido cancelado. Es un movimiento de expectativas. El titular habla de una debilidad "recién estrenada", lo que da a entender que el sector venía de un periodo de fortaleza y que ahora el mercado está ajustando lo que estaba dispuesto a pagar por esas compañías. Rheinmetall aparece en la misma foto, aunque su historia tiene otro componente: los nombres europeos del sector están más ligados al ciclo de rearme del continente que a lo que se decida en Washington.

Lo que realmente importa a partir de ahora es el calendario presupuestario, no solo el resultado electoral. Si en Estados Unidos se acaba dependiendo de prórrogas y presupuestos temporales para mantener en marcha la maquinaria del Estado, los contratistas pueden ver cómo sus pedidos y sus cobros se retrasan, y eso sí acaba notándose en las cuentas trimestre a trimestre. También habrá que vigilar si este castigo se queda en un mal día o se contagia a los nombres europeos del sector, que hasta ahora tenían su propio motor de crecimiento.

Queda el matiz que el titular no cuenta: el gasto en defensa en Estados Unidos ha sido históricamente bastante bipartidista y el Congreso ha frenado recortes propuestos desde la Casa Blanca en más de una ocasión. Un gobierno dividido no equivale automáticamente a menos gasto militar, así que parte de esta caída puede ser simple recogida de beneficios tras una racha muy buena, más que el anticipo de un cambio real en el negocio.

El análisis de Salseo

  • Lo que se está repreciando no son los beneficios de Northrop, RTX o Rheinmetall, sino la probabilidad de que sus presupuestos crezcan. El mercado compra defensa cuando espera más gasto público y vende cuando esa expectativa se enfría: es riesgo político puro, no un problema de negocio.
  • El castigo se amplifica porque el sector venía caro de expectativas. Cuando una acción sube por lo que 'podría pasar' con los presupuestos, cualquier señal de que ese viento de cola se apaga provoca recogidas de beneficios rápidas y desproporcionadas respecto a la noticia en sí.
  • Ojo con el matiz: el gasto en defensa en Estados Unidos ha sido tradicionalmente bipartidista y el Congreso ha bloqueado recortes propuestos desde la Casa Blanca más de una vez. Un gobierno dividido no equivale automáticamente a menos gasto, así que buena parte de esta caída puede ser ruido.
  • La señal concreta a vigilar no es el resultado electoral, sino el calendario presupuestario: si Washington tira de prórrogas y presupuestos temporales, los pedidos y los cobros de los contratistas se retrasan y eso sí se ve en las cuentas. Habrá que ver además si el contagio llega a los nombres europeos del sector, cuyo motor es el rearme del continente y no la política estadounidense.

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