El bum de la IA provocará un déficit histórico de gas natural en 2028, según un inversor

Matthew Smith, de Chronometer Partners, alerta de que la demanda de inteligencia artificial disparará el consumo de gas natural en EE.UU., creando un déficit de oferta sin precedentes a partir de la segunda mitad de 2028. Señala posibles ganadores y perdedores en bolsa.
El gas natural ha sido el patito feo de las materias primas en los últimos años. Mientras el petróleo se dispara un 50% en 2026 por el conflicto en Irán, el gas natural estadounidense apenas se ha movido, con una caída del 8% en lo que va de año. Pero esta calma podría ser el preludio de una tormenta perfecta.
Matthew Smith, fundador y director de inversiones de Chronometer Partners, lleva 18 meses estudiando el mercado del gas natural y su conclusión es tajante: Estados Unidos se enfrenta a un déficit de suministro inevitable en la segunda mitad de 2028. En una entrevista en el podcast Invest Like the Best, Smith explicó que el gas natural, que representa más del 40% de la generación eléctrica del país, está a punto de convertirse en el combustible más importante de la nación.
El motivo principal es el voraz apetito energético de la inteligencia artificial. Los centros de datos necesarios para entrenar y ejecutar modelos de IA consumen cantidades masivas de electricidad, y gran parte de esa electricidad se genera con gas natural. Según los cálculos de Chronometer Partners, la producción estadounidense de gas natural pasará de los 112.000 millones de pies cúbicos (Bcf) diarios actuales a un máximo de 132 Bcf en el cuarto trimestre de 2030, pero la demanda crecerá aún más rápido, generando un déficit de más de 5 Bcf al día incluso antes de que llegue el grueso de la demanda de IA.
Smith advierte de que no hay soluciones rápidas. Reducir las exportaciones de gas natural licuado (GNL) no es una opción, ya que hay miles de millones de dólares en financiación y contratos vinculados a estos proyectos. Aumentar la producción tampoco es sencillo: los pozos pierden presión con el tiempo y se necesitan años de construcción, además de sortear regulaciones medioambientales y permisos. "La complacencia nos llevará hasta el punto en que sea demasiado tarde", sentencia.
En cuanto a inversiones, Smith ve oportunidades claras en productores de gas natural como Expand Energy y Range Resources, que controlan roca de alta calidad y tienen margen para aumentar la producción. También le gustan los activos solares, como XPLR Infrastructure y Clearway Energy, porque los paneles solares serán la única forma de compensar la subida de la luz para los consumidores. A largo plazo, apuesta por la energía nuclear a gran escala con empresas como Cameco y BWX Technologies, proveedor clave de la Marina estadounidense. En cambio, advierte que los fabricantes de turbinas de gas como Caterpillar y de pilas de combustible como Bloom Energy podrían sufrir, ya que los pedidos se frenarían si el gas se encarece. Tampoco salen bien parados los grandes proveedores de nube, que podrían ver cómo el coste energético se duplica o triplica, pasando del 10% al 20-30% del coste total de computación en 2029.
El análisis de Salseo
- El verdadero cuello de botella de la IA no son los chips, sino la energía. Si el gas natural se encarece de forma estructural, los márgenes de los centros de datos se resentirán y el ritmo de adopción de la IA podría moderarse, afectando a todo el ecosistema tecnológico.
- La tesis de Smith se basa en un desfase temporal: la oferta de gas no puede reaccionar tan rápido como la demanda de electricidad para IA. Esto beneficia a los productores de gas con capacidad de aumentar producción rápidamente y a las renovables, que se vuelven más competitivas cuando el gas sube.
- La mención a BWX Technologies es interesante porque une dos megatendencias: defensa (suministro a la Marina) y energía nuclear civil. Si la crisis del gas acelera la construcción de reactores, esta empresa podría tener una demanda dual muy sólida.
- Ojo con la advertencia sobre Bloom Energy: sus sistemas de pilas de combustible funcionan con gas natural, así que un gas más caro reduce su atractivo económico. Es un ejemplo de cómo una misma tendencia (boom de la IA) puede tener ganadores y perdedores muy distintos dentro del sector energético.